La oración

Ya tenía días de no escribir nada, pero la semana pasada fui llevado por Dios a hacer algo que todo creyente debe hacer sin importar si se siente bien con Dios, si está caminando bien con Dios o si se siente como la persona más vil de la cual cree que Dios no lo aceptará: ORAR.

Recomiendo mucho ver la película “Cuarto de Guerra” la cual fue recomendada por mi Pastor y por la cual fui redargüído, confrontado y exhortado a orar genuinamente para que las oraciones pasen del techo de la casa y lleguen a la presencia de Dios.

Pero, ¿Qué es orar? Sencillo, orar no es hablar y pedirle a Dios que nos de algo. Por el contrario es alabar a Dios y platicar con Él de la misma manera como lo haces con algún amigo: platica interactiva. Debes hablarle a Dios y debes prestar atención a lo que Dios diga aceptando Su Voluntad.

Todos conocemos la Oración del Padre Nuestro plasmada en Mateo 6: 9-13 la cual nos muestra que debemos adorar a Dios antes de declararle nuestras necesidades (peticiones) y debemos terminar alabando a Dios.

Si bien es cierto, existen varios tipos de oraciones. He aquí las más comunes:

Oración general:
Cuando tú hablas con Dios y le refieres todo lo que concierne a tu vida, tus necesidades y la petición que tienes de ayuda.

También puede estar orientada a expresar gratitud a Aquél que todo lo puede.

Oración de intercesión:
Cuando nuestras oraciones son a favor de otras personas: por su conversión a Cristo Jesús, por sanidad física, por provisión financiera etc.

Oración de guerra espiritual:
Se trata de un elemento trascendental. Cuando hacemos Guerra Espiritual a través de la oración, resistimos a Satanás, atamos su poder y recobramos el territorio que nos ganó por causa del pecado del hombre.

No es otra cosa que extender el Reino de Dios con poder. También, mediante ese tipo de oración procuramos que Dios nos fortalezca cuando vienen tentaciones y asedios de parte de nuestro enemigo espiritual: Satanás.

Oración de clamor:
Cuando nos humillamos delante del Señor para elevarle una petición específica. Oramos intensamente hasta tanto vemos una respuesta. En algunas ocasiones nuestras oraciones van acompañadas con ayuno.

“Orad sin cesar”  1a Tesalonicenses 5: 17.

Finalmente, debemos recordar que no podemos decir que oraremos unos cuantos minutos. Por el contrario, somos dependientes de Dios y debemos invertir todo el tiempo posible buscando Su Rostro en Oración continuamente. Es cierto, las primeras veces nuestra oración podría durar unos cuantos minutos, pero debes ir incrementando cada día tu tiempo de oración.

Les dejo una alabanza de antaño que deja plasmada a exactitud lo que significa la oración.

Para finalizar esta nota, les dejo mi testimonio:

“La semana pasada fui testigo de una oración de una persona contestada en el mismo momento que la hizo lo cual llevó a incrementar mi fe, esto sucedió el martes.

Miércoles por la mañana Dios contestó una oración mía. Por la noche fui a ver la película “Cuarto de Guerra” y salí con más ganas de orar correctamente.

Domingo por la noche, Dios había contestado 3 de mis oraciones.

No se trata de la elocuencia de las palabras, se trata de un corazón sincero, de la fe y de hacer todo por vivir en santidad lo que determinará la pronta respuesta de tus oraciones.”

Ese momento en el que te sientes sucio en indigno de hablar con Dios, es cuando más cerca estás de un arrepentimiento genuino y es cuando más tienes que buscar a Dios para pedirle perdón por tus errores y apartarte de ellos.”

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Chaz Chaz – Efrain Alvarado

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