Historias de Navidad 1

En esta ocasión, les contaré una de las mejores historias de navidad, en una entrega de 5 partes, una por semana.

A veces, por cosas de la vida, olvidamos el verdadero valor y significado de esta época del año… Sin embargo, esta época es una de las mejores de todo el año, aunque la tendencia en los últimos años ha sido más comercial que familiar…

¡Navidad, fin de año y año nuevo son celebraciones familiares!

Comencemos…

Parte I.

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“Era un día diferente, había terminado el año escolar y los vientos fríos anunciaban la llegada de una etapa más de vacaciones y descanso de Edward…

Conforme pasaban los días, Edward se levantaba temprano cada día, como lo hacía todos cuando asistía a la escuela; pero esta vez era con el fin de ver caricaturas en la televisión… Así transcurrían las horas.

Al llegar el medio día, llegaba su madre a cocinar el almuerzo junto a sus otros hermanos, Joseph y Peter. Almorzaban juntos viendo noticias y alguna que otra caricatura.

Al retirarse su madre al trabajo, era la hora de sacar los videojuegos y pasar horas intentando llegar al final del mismo. Cuando daban las tres y media de la tarde, era la hora de guardar todo y hacer los quehaceres de la casa y así evitar que su madre les regañara.

Esto sucedía cada día.

En ocasiones, el fin de semana lo pasaban juntos con su abuelita.

Esto acontecía cada año…

Cuando llegó diciembre, ellos esperaban con ansias Noche Buena ya que siempre había algún regalo para cada uno de ellos, el cual era el mismo tipo y marca aunque diferentes modelos: los famosos bloques de ‘LEGO’ ya que les gustaba tanto unir piezas y pasar horas jugando con ellos e imaginando un sin fin de escenarios para jugar.

Desde la mañana de Noche Buena, su madre y abuela iban de un lado a otro al mercado haciendo las compras para la cena. Su madre compraba las verduras para la ensalada, los fuegos artificiales y preparaba a Joseph, Edward y Peter para irse a la casa de su abuelita mientras ella se encontraba preparando la cena desde muy temprano.

Cuando llegaban a la casa de su abuelita, ellos se iban a arreglar el cuarto en donde dormirían con su madre y luego se sentaban a ver películas navideñas mientras llegaba la noche.

Desde las cinco de la tarde el ruido ocasionado por los fuegos artificiales iba en aumento y ellos salían a quemar sus fuegos artificiales. Pero ese año sucedió un pequeño accidente, Edward no se dio cuenta que un pequeño cohete se había encendido mientras lo tenía en su mano porque no se había percatado que algunas personas iban caminando en la calle. Como era de esperar, el cohete explotó en su mano… Edward se puso a llorar por el dolor ocasionado. Cuando su madre se dio cuenta del incidente, revisó cuidadosamente su mano y no encontró ninguna lesión (ya que ella había sido voluntaria en la Cruz Roja).

Cuando lograron olvidarse del incidente, su abuelita les sirvió una pequeña cena mientras veían la televisión en la sala y sonaban muchas canciones en las casas vecinas y tras ellas, el ruido ocasionado por miles de fuegos artificiales.

Luego, salieron nuevamente a la calle a quemar fuegos artificiales. Edward lo hacía con luces chinas mientras Joseph y Peter lo hacían con cohetes.

Así pasaron unas horas hasta que se llegaron las once de la noche con cincuenta y nueve minutos. ¡Era el momento esperado por todos! Se reunieron y empezaron el conteo regresivo que anunciaba las doce de la noche…

Entre abrazos y felicitaciones recibieron juntos la navidad ese año.

Nuevamente cenaron.

Luego, llegó la hora de tomar sus regalos colocados bajo el árbol de navidad en la sala junto al nacimiento y que desde que llegaron a la casa de su abuelita habían visto.

Habían 3 regalos de diferentes tamaños y envoltorios.

Los abrieron y encontraron un nuevo ‘LEGO’ para cada uno de ellos…

Luego de jugar unos minutos se fueron a dormir.

Entre tanto, el ruido por los fuegos artificiales nunca se agotaba.

Esta vez, ellos se levantaron un poco tarde. Pasaron todo el dia y parte de la tarde en casa de su abuelita disfrutando del pavo y de las películas navideñas…”

Nunca se es demasiado tarde para vivir en familia y con la familia cada etapa y época de la vida.

Disfruta cada momento al máximo, como si fuera el último.

Nunca pierdas la inocencia que tienes de niño.

A veces, la vida será dura y ocasionará leves o profundas heridas, pero eso no significa que no podrás levantarte.

¡Vive “un día a la vez”!

Chaz Chaz – Efrain Alvarado

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