Historias de Navidad 5

Parte V.
“…Pasaron muchos años en que Edward y sus hermanos se distanciaron entre ellos por motivo de sus propias familias.

Pero ese último año, Edward insistió mucho en que pudieran reunir a toda la familia: sus hijos y nietos.

Edward había tenido una vida de servicio en la iglesia sin descuidarse del regalo más hermoso, su familia; en su rostro se notaba ya el paso de la vida y conservaba ese positivismo que siempre lo caracterizó desde pequeño.

Lamentablemente, esa sería la última Navidad y Año Nuevo que presenciaría junto a su amada y especial esposa ya que ambos se encontraban muy enfermos y presentían el paso hacia la eternidad juntos, como lo habían deseado desde que eran jóvenes.

Reunieron a cada nieto y sobrino.

Joseph y Peter con sus esposas y familias estaban felices porque se reunieron nuevamente, pero desconocían de la enfermedad de su hermano y cuñada.

Los ojos de Edward se llenaron de lágrimas y alegría al ver reunida a tantas personas y anhelaba poder disfrutar un año más a cada uno de ellos, pero Dios le tenía preparado un lugar mejor y sin los dolores que tanto le agobiaban.

Cuando Peter y Joseph estaban preparándose para regresar a sus casas, Edward les convenció de pasar con él el año nuevo.

Con alegría por ello, acordaron irse el 2 de enero.

Entre tanta felicidad que tenía Edward, dudaba en su corazón el contarle a sus hermanos de su enfermedad pues no deseaba arruinarles una fecha muy especial de unidad familiar.

Edward y su esposa se fueron a su recámara para orar y dar gracias a Dios por la vida y por cada momento juntos, buenos y malos; hicieron memoria de la forma en que se conocieron y de muchas vivencias desde que se conocieron hasta ese día. Luego, salieron hacia la sala de la casa.

Cuando llegó la hora de los abrazos, Edward y su esposa estaban sentados tomados de la mano con sus rostros felices… Pero ya era tarde, entre tantas risas y alegría Dios les liberó de su dolor.

Fue un golpe duro para todos pues nadie sabía de la enfermedad que los consumía rápidamente.

Se hicieron presente a su funeral muchos amigos de años, y de infancia, y músicos y pastores que admiraban a Edward por su característica forma de ejecutar su instrumento.

Pero el primer y único biznieto de Edward, un pequeño de tan sólo cinco años; alzó su voz, oró frente a todos y exclamó:
-¡Papá Edward está con nosotros, Papá Dios me lo dijo y me pidió que les dijera que él siempre estará en todo momento a nuestro lado. Sus muchas oraciones por todos ustedes han sido escuchadas. Ahora, rían y estén felices así como Papá Edward era en cada momento sin importar nada!-“

“Navidad y Año Nuevo, días propicios para recordar a aquellos que en silencio oran por nosotros, fechas para recordar que la vida es prestada y que debemos vivirla felices y gozosos en medio de la situación más difícil que podamos vivir. Época para recordar que Dios no hace nada que no tenga un propósito y que nosotros solo debemos aceptar Su Voluntad, ser fieles a Él y honrarle cada segundo”

Esta serie de notas fue basada en la historia de un conocido y compartida con el anhelo de que cada familia regrese y retome su papel en sociedad.

Feliz año nuevo.

Nos leemos en días.

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Chaz Chaz – Efrain Alvarado

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