¿Ateo?

Mi Otro Yo Oscuro

Cierto día, de regreso a mi casa por la tarde, fui a un comedor que quedaba al paso. Ordené mi cena para llevar y me senté a esperar ya que por la hora habían muchos pedidos.

Pasaron algunos minutos y llegó un par de personas, amigos entre sí, los cuales ordenaron también su cena para llevar y muy respetuosamente me pidieron permiso para sentarse en la misma banca en donde estaba sentado, a lo cual accedí con el mismo respeto que tuvieron hacia mi.

Al cabo de quince minutos llega un señor con una botella de cerveza en su mano derecha y ya denotaba un poco de ebriedad (probablemente había pasado bebiendo todo el día, no lo sé), ordena también su cena para llevar y se sienta sin pedir permiso y sin ningún respeto hacia nadie. Él, con tal de hacer ameno el momento mientras esperábamos todos en la misma banca, inicia una conversación con una…

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