40 días: Jornada 27, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 27: Venciendo La Tentación.

“Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro”. 2 Timoteo 2: 22 (BLA).
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla”. 1 Corintios 10: 13 (BLA).

Siempre hay una salida. Puede que a veces sienta que una tentación es demasiado poderosa para resistirla, pero eso es una mentira de Satanás. Dios ha prometido que nunca permitirá que algo venga sobre usted mayor que lo que El pone dentro de usted para manejarlo. El no permitirá ninguna tentación que no pueda vencer. Sin embargo, tiene que poner también de su parte practicando cuatro claves bíblicas para derrotar la tentación:

Reoriente su atención a otra cosa. Quizá lo sorprenda pero en ninguna parte de la Biblia se nos dice que “resistamos la tentación.” Se nos dice que “resistamos al diablo” (Santiago 4: 7) pero eso es algo muy diferente. Más bien se nos aconseja que reorientemos nuestra atención porque resistir un pensamiento no es algo que produce buenos resultados. Esto sólo intensifica su concentración en la cosa equivocada y hace su atracción más fuerte. Permítame explicarle: cada vez que trata de bloquear un pensamiento para mantenerlo fuera de su mente, lo mete más profundo en su mente. Al resistirlo, lo que hace es fortalecerlo. Esto es especialmente verdadero con la tentación. No derrota la tentación al luchar contra el sentimiento que le produce. Cuanto más luche contra el sentimiento, más lo consumirá y lo controlará. Lo fortalece cada vez que piensa en él.

Puesto que la tentación siempre empieza con un pensamiento, la manera más rápida de neutralizar su atracción es dirigir su atención a otra cosa. No luche con el pensamiento, sólo cambie de canal en su mente (como lo hace con la televisión) y ponga su interés en otra idea. Este es el primer paso para vencer la tentación.

La batalla contra el pecado se pierde o se gana en su mente. Lo que capte su atención lo hará su cautivo. Por eso es que Job dijo: “He hecho un pacto con mis ojos de no mirar nunca a una joven con lujuria” (Job 31: 1). Y David oró: “No me dejes que le ponga atención a lo que no sirve” (Salmo 119: 37a).

Nos movemos naturalmente hacia lo que concentramos nuestra atención. Cuanto más piense en algo, más fuerte se aferrará de usted.

El primer paso de la tentación es cautivar su atención. Lo que capta su atención, estimula sus emociones. Entonces sus emociones activan su comportamiento y usted pone en acción lo que sintió. Cuanto más se concentre en “No quiero hacer esto,” más fuertemente será atraído a su red.

gnorar la tentación es mucho más efectivo que luchar contra ella. Una vez que su mente está en otra cosa, la tentación pierde su poder. Así que, cuando la tentación quiera conversar con usted, no pelee con ella, ¡simplemente córtela!

Algunas veces esto significa abandonar físicamente una situación tentadora. Esta es esa ocasión en la que es bueno salir corriendo. Haga lo que sea necesario para poner su atención en otra cosa. 

Espiritualmente, su mente es el órgano más vulnerable. Para reducir la tentación, mantenga su mente ocupada con la Palabra de Dios y con otros buenos pensamientos. Usted derrota los malos pensamientos al pensar en algo mejor. Este es el principio del desplazamiento. Vence el mal con el bien (Romanos 12: 21). Satanás no puede captar su atención cuando su mente está preocupada con algo diferente. Por eso es que la Biblia repetidamente nos dice que mantengamos nuestra mente enfocada en algo: “Fijen sus pensamientos en Jesús” (Hebreos 3: 1)… “Siempre piensen en Jesús” (2 Timoteo 2: 8)… “Llenen sus mentes con las cosas que son buenas y que se merecen alabanza: cosas que son verdaderas, nobles, correctas, puras, encantadoras y honorables” (Filipenses 4: 8).

El hombre más sabio que jamás vivió advirtió: “Ten cuidado cómo piensas; tu vida es moldeada por tus pensamientos” (Proverbios 4: 23). No permita que basura entre en su mente indiscriminadamente. Sea selectivo. Escoja cuidadosamente lo que piensa. Siga el modelo de Pablo: “Apresamos todo pensamiento y lo hacemos que se rinda y que obedezca a Cristo” (2 Corintios 10: 5). Esto requiere practicarlo por el resto de su vida, pero con la ayuda del Espíritu Santo puede reprogramar su manera de pensar.

Revele su lucha a un amigo íntegro o a un grupo de apoyo. No tiene que decírselo a todo el mundo, pero necesita al menos una persona con la que pueda compartir abiertamente sus luchas. La Biblia dice, “Estarás mejor si tienes un amigo que si estás completamente solo… si caes, tu amigo te ayudará a levantarte. Pero si caes sin tener un amigo cerca, estarás realmente en problemas” (Eclesiastés 4: 9-10).

Déjeme ser claro: si está perdiendo la batalla contra un persistente mal hábito, una adicción o una tentación y está atascado en el círculo vicioso de buenas intenciones→fracaso→culpabilidad, ¡no podrá mejorarse por sí solo! Necesita la ayuda de otras personas. Algunas tentaciones son vencidas solamente con la ayuda de un amigo que ore por usted, que le dé aliento y al que usted le rinde cuentas.

El plan de Dios para su crecimiento y su liberación incluye a otros cristianos. La comunión auténtica y genuina es el antídoto de su lucha solitaria contra esos pecados que no se quieren mover. Dios dice que ésta es la única manera que va a ser libre: “Confiesen sus pecados unos a otros y oren unos por otros para que sean sanados” (Santiago 5: 16).

¿Quiere de veras ser sanado de esa tentación persistente que lo vence repetidamente? La solución que Dios da es clara: ¡No la reprima, confiésela! ¡No la esconda, revélela! La revelación de su emoción es la iniciación de su sanación.

Ocultar su herida solamente la intensifica. Los problemas crecen en la oscuridad y se hacen más grandes y más grandes, pero cuando son expuestos a la luz de la verdad, se encogen. Cuantos menos secretos tenga, menos enfermo se sentirá. Así que, quítese su máscara, deje de pretender que es perfecto y camine hacia la libertad. 

Satanás quiere que piense que su pecado y su tentación son tan únicos a usted que tiene que mantenerlos en secreto. La verdad es que todos estamos en la misma batalla. Todos luchamos con las mismas tentaciones (1 Corintios 10: 13) y “todos hemos pecado” (Romanos 3: 23). Millones han sentido lo que usted está sintiendo y se han enfrentado con las mismas luchas que usted enfrenta ahora.

La razón por la que escondemos nuestros defectos es el orgullo. Queremos que otros piensen que lo tenemos todo “bajo control”. La verdad es que, cualquier cosa de la que no pueda hablar ya está fuera de control en su vida: sus problemas financieros, su matrimonio, sus hijos, sus pensamientos, su sexualidad, sus hábitos secretos o cualquier otra cosa. Si pudiera manejarlos por sí solo, ya lo hubiera hecho. Pero no puede. La fuerza de voluntad y las resoluciones personales no son suficientes.

Algunos problemas están demasiado arraigados, son demasiado habituales y son demasiado grandes para que los resuelva por su cuenta. Necesita un grupo o un amigo al que usted se hace responsable para que lo anime, lo apoye, ore por usted, lo ame incondicionalmente y al que usted le dé cuentas. Y después usted puede hacer lo mismo por ellos.

¿Qué es lo que está pretendiendo que no es un problema en su vida? ¿De qué tiene miedo hablar? No lo va a resolver por sí solo. Sí, requiere humildad admitir nuestras debilidades a otros, pero la falta de humildad es exactamente lo que le está impidiendo mejorarse. La Biblia dice: “Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES. Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4: 6-7/BLA).

Resista al Diablo. Después de que nos hemos humillado y nos hemos sometido a Dios, se nos dice que desafiemos al diablo. Santiago 4: 7 dice: “Resistan al diablo y él huirá de ustedes” No nos resignamos pasivamente a sus ataques. Tenemos que contraatacar.

El Nuevo Testamento describe frecuentemente la vida cristiana como una batalla espiritual contra fuerzas malignas y usa términos como pelear, conquistar, luchar y vencer. Frecuentemente los cristianos son comparados a soldados sirviendo en territorio enemigo.

¿Cómo podemos resistir al diablo? Pablo nos dice: “Pónganse la salvación como casco, y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios” (Efesios 6: 17). El primer paso es aceptar la salvación de Dios. No será capaz de decirle no al diablo si no le ha dicho sí a Cristo. Sin Cristo, está indefenso contra el diablo, pero con el “casco de la salvación” nuestras mentes son protegidas por Dios. Recuerde esto: si usted es un creyente, Satanás no puede forzarlo a hacer nada. Sólo se lo puede sugerir.

Segundo, tiene que usar la Palabra de Dios como su arma contra Satanás. Jesús modeló esto cuando fue tentado en el desierto. Cada vez que Satanás sugería una tentación, Jesús respondía citando las Escrituras. El no arguyó con Satanás. El no dijo, “No tengo hambre”, cuando lo tentó a que usara su poder para satisfacer una necesidad personal. El simplemente citó Escrituras que se había memorizado. Nosotros también tenemos que hacer lo mismo. Hay poder en la Palabra de Dios y Satanás le tiene miedo a ella.

Jamás trate de argüir con el diablo. El puede argüir mejor que usted ya que ha tenido miles de años para practicarlo. No puede defenderse contra Satanás con lógica o con su opinión, pero puede usar el arma que lo hace temblar: la verdad de Dios. Por eso es que memorizarse las Escrituras es absolutamente esencial para vencer la tentación. Tiene acceso instantáneo a ella cuando es tentado. Como Jesús, tiene la verdad guardada en su corazón, lista para ser recordada.

Si no tiene ningún versículo de la Biblia memorizado, ¡no tiene balas en su pistola! Lo reto a que se memorice un versículo por semana por el resto de su vida. Imagínese cuanto más fuerte será.

Reconozca su vulnerabilidad. Dios nos advierte que nunca seamos altaneros y que nos sintamos muy seguros de nosotros mismos; estas son actitudes que resultarán en desastre. Jeremías dijo, “El corazón es más engañoso que todo y no tiene cura” (Jeremías 17: 9). Esto significa que somos buenos a engañarnos a nosotros mismos. Puesto en las circunstancias apropiadas, cualquiera es capaz de cualquier pecado. Nunca debemos de bajar la guardia y pensar que estamos fuera del alcance de la tentación.

No se ponga en un descuido en situaciones tentadoras. Evítelas (Proverbios 14: 16). Recuerde que es más fácil mantenerse alejado de la tentación que salirse de ella. La Biblia dice: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.” (1 Corintios 10: 12/BLA).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Siempre hay una salida.

Versículo Para Recordar: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” 1 Corintios 10: 13 (BLA).

Pregunta Para Considerar: ¿¿A quién le podría pedir que sea mi compañero espiritual para que ore por mí para ayudarme a vencer una tentación persistente?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

40 días: Jornada 26, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 26: Creciendo Por Medio De La Tentación.

“Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman”. Santiago 1: 12 (TLA).
Mis tentaciones han sido mi maestría en teología. Martín Lutero.

Cada tentación es una oportunidad para hacer el bien. En el camino a la madurez espiritual, cada tentación se convierte en un peldaño en vez de una piedra de tropiezo si se da cuenta que es una ocasión tanto para hacer lo correcto como para hacer lo incorrecto. La tentación simplemente le provee la escogencia. Aunque la tentación es el arma principal que Satanás usará para destruirlo, Dios quiere usarla para formarlo. Cada vez que escoge hacer el bien en lugar de pecar, está creciendo en el carácter de Cristo.

Para entender esto, primero tiene que identificar las cualidades de carácter de Jesús. Una de las descripciones más concisas del carácter de Jesús es el fruto del Espíritu: “En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”  Gálatas 5: 22 – 23 (TLA).

Estas nueve cualidades son una expansión del Gran Mandamiento y presentan una linda descripción de Jesucristo. Jesús es perfecto amor, gozo, paz, paciencia y el resto del fruto, encarnado en una sola persona. Poseer el fruto del Espíritu es ser semejante a Cristo.

¿Cómo, entonces, produce el Espíritu Santo estas nueve cualidades de Su fruto en su vida? El fruto siempre madura y llega a su punto lentamente. ¡Dios desarrolla el fruto del Espíritu en su vida al permitirle que experimente circunstancias en las que es tentado a expresar exactamente la cualidad opuesta! La formación de carácter siempre envuelve una escogencia y la tentación provee esa oportunidad.

Dios nos enseña el verdadero gozo en medio de la tristeza, cuando nos volvemos a El. La felicidad depende de las circunstancias externas pero el gozo está basado en su relación con Dios.

Dios usa la situación opuesta de cada característica del fruto para permitirnos una escogencia. Usted no puede afirmar que es bueno si nunca ha sido tentado a ser malo. No puede afirmar ser fiel si nunca ha tenido la oportunidad de ser infiel. La integridad se edifica cuando vence la tentación de no ser honrado; la humildad crece cuando rehusamos ser orgullosos; y la perseverancia se desarrolla cada vez que rechaza la tentación de darse por vencido. Cada vez que derrota la tentación, ¡se hace más como Jesús!

Cómo Opera La Tentación

Ayuda saber que Satanás es completamente predecible. El ha usado la misma estrategia y las mismas artimañas desde la Creación. Todas las tentaciones siguen el mismo método. Por eso es que Pablo dijo: “Estamos muy familiarizados con sus métodos malvados” (2 Corintios 2: 11). De la Biblia aprendemos que la tentación sigue un proceso de cuatro pasos el cual Satanás usó tanto con Adán y Eva como con Jesús.

En el primer paso, Satanás identifica un deseo dentro de usted. Puede ser un deseo pecaminoso o puede ser un deseo legítimo y normal. La tentación empieza cuando Satanás le sugiere (con un pensamiento) que se entregue a un deseo maligno, o que satisfaga un deseo legítimo de una manera errada o en el tiempo equivocado. Siempre tenga cuidado con los atajos. ¡Muy a menudo son tentaciones! Satanás le puede susurrar al oído: “¡Te lo mereces! ¡Deberías de tenerlo ahora! Será emocionante… tranquilizante… te hará sentirte mejor.”

Pensamos que la tentación es algo que está fuera de nosotros pero Dios dice que comienza dentro de nosotros. Si no tuviera el deseo en sus adentros, la tentación no podría atraerlo. La tentación siempre empieza en su mente, no en las circunstancias. Jesús dijo: “Porque de adentro, del corazón de la persona salen malos pensamientos, inmoralidad sexual, robo, homicidio, adulterio, avaricia, maldad, engaño, fuertes deseos por el placer sexual ilegítimo, envidia, calumnias, arrogancia e insensatez. Todas estas cosas malignas salen de adentro” (Marcos 7: 21-23). Santiago nos dice que hay “un ejército entero de malos deseos dentro de ustedes” (Santiago 4: 1).

El segundo paso es la duda. Satanás trata de hacer que dude de lo que Dios ha dicho acerca del pecado: ¿Es esto realmente malo? ¿Dijo realmente Dios que no lo hiciera? ¿No habrá querido decir Dios que esta prohibición era para otra persona o para otro tiempo? ¿Acaso no quiere Dios que sea feliz? La Biblia advierte: “¡Tengan cuidado! No dejen que los malos pensamientos o las dudas los hagan apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3: 12).

El tercer paso es la decepción. Satanás es incapaz de decir la verdad y se le llama “el Padre de las mentiras” (Juan 8: 44). Cualquier cosa que él le diga o bien será falso o bien será sólo una media verdad. Satanás nos ofrece su mentira para reemplazar lo que Dios ya ha dicho en su Palabra. Un pecadillo es como estar un poquito embarazada: eventualmente será evidente.

El cuarto paso es la desobediencia. Usted finalmente pone en acción el pensamiento que ha estado contemplando en su mente. Lo que comenzó como una idea se gesta en un comportamiento. Se deja llevar por lo que le captó su atención. Cree las mentiras de Satanás y cae en la trampa que Santiago nos advierte: “Somos tentados cuando somos cautivados y atrapados por nuestros propios malos deseos. Y entonces nuestros malos deseos conciben y dan nacimiento al pecado; y el pecado, cuando está totalmente maduro, da nacimiento a la muerte. ¡No sean engañados, mis queridos amigos!” (Santiago 1: 14-16).

Venciendo La Tentación

Rehúse dejarse intimidar. Muchos cristianos son atemorizados y desmoralizados por pensamientos tentadores y se sienten culpables de que no están “más allá” de la tentación. Sienten vergüenza de sólo el hecho de que son tentados. Esto es un malentendido de la madurez. Nunca crecerá más allá de la tentación. 

En cierto sentido puede considerar la tentación como un cumplido. Satanás no tiene que tentar a aquellos que ya están haciendo su malvada voluntad; ya son suyos. La tentación es una señal de que Satanás lo odia, no una señal de debilidad o de mundanidad. También es una parte normal de lo que significa ser humano y de vivir en un mundo caído. No se sorprenda ni se asuste ni se desanime por ello. Sea realista sobre la inevitabilidad de la tentación; nunca será capaz de evitarla totalmente. La Biblia dice, “Cuando sean tentados,…” no si son tentados. Pablo aconseja: “Recuerden que las tentaciones que entran en sus vidas no son diferentes de las que otros experimentan” (1 Corintios 10: 13).

No es un pecado ser tentado. Jesús fue tentado, sin embargo nunca pecó (Hebreos 4: 15). La tentación se convierte en un pecado solamente cuando se deja llevar por ella.

“No es posible que evites que los pájaros vuelen sobre ti, pero sí puedes evitar que hagan un nido en tu cabeza.”
Martín Lutero.

No puede impedir que el diablo le sugiera pensamientos, pero puede escoger no hacerles caso o ponerlos en acción. La realidad es que cuanto más profundice su intimidad con Dios, tanto más Satanás tratará de tentarlo. Desde el momento en que se convirtió en un hijo de Dios, Satanás, como un jefe de la mafia, ha puesto un “contrato” por su cabeza. Usted es su enemigo y él está tramando su caída.

Algunas veces cuando está orando, Satanás le sugerirá pensamientos grotescos o malvados sólo para distraerlo y avergonzarlo. No se alarme ni se sienta avergonzado, más bien entienda que Satanás teme a sus oraciones y hará cualquier cosa para detenerlas. En lugar de condenarse diciendo, “¿Cómo pude haber pensado semejante cosa?”, trátelo como una distracción de Satanás e inmediatamente vuelva a concentrarse en Dios.

Reconozca su patrón de tentación y prepárese para ello. Hay ciertas situaciones que lo hacen más vulnerable a la tentación que otras. Algunas circunstancias lo harán caer casi de inmediato, mientras que otras no lo molestarán mucho. Estas situaciones son únicas a su debilidad y necesita identificarlas ¡porque Satanás ciertamente las conoce! El sabe exactamente qué lo hace caer y él está constantemente trabajando para ponerlo en esas circunstancias. Pedro advierte, “Estén alerta. El diablo está listo para embestir, y nada le gustaría más que agarrarlo dormidos” (1 Pedro 5: 8).

Pregúntese: “¿Cuándo soy más tentado? ¿Qué día de la semana? ¿Qué hora del día? Pregúntese, “¿Dónde soy más tentado? ¿En el trabajo? ¿En casa? ¿En la casa del vecino? ¿En un bar? ¿En un aeropuerto o en un hotel lejos de casa?”… “¿Quién está conmigo cuando soy más tentado? ¿Mis amigos? ¿Mis colegas? ¿Un grupo de extraños? ¿Cuando estoy solo?”… ¿Cómo me siento usualmente cuando soy más tentado?… Puede que sea cuando está cansado o se sienta solo o aburrido o deprimido o estresado. Puede que sea cuando ha sido herido o está enojado o preocupado, o después de un gran triunfo o una gran experiencia espiritual.

Debería de identificar su patrón típico de tentación y después prepararse para evitar esas situaciones lo más que pueda. La Biblia nos dice repetidamente que anticipemos y que estemos listos para enfrentar la tentación (Mateo 26: 41; Efesios 6: 10-18; 1 Tesalonicenses 5: 6-8; 1 Pedro 1: 13; 4: 7; 5: 8). Pablo dijo: “No le den al diablo una oportunidad” (Efesios 4: 27). Planear sabiamente reduce la tentación. Siga el consejo de Proverbios: “Planea cuidadosamente lo que haces… evita el mal y camina directo hacia adelante. No te salgas ni un paso del camino correcto” (Proverbios 4: 26-27). “El pueblo de Dios evita los malos caminos, y se protege al ver dónde camina” (Proverbios 16: 17).

Ruegue por la ayuda de Dios. El cielo tiene una línea telefónica de emergencia de veinticuatro horas. Dios quiere que le pida asistencia para que venza la tentación. El dice, “Llámame en los tiempos de tribulación. Te rescataré y me honrarás” (Salmo 50: 15).

Cuando la tentación lo ataca, no tiene tiempo para tener una larga conversación con Dios; usted simplemente pega el grito. David, Daniel, Pedro, Pablo y millones de otros han hecho una oración instantánea para recibir ayuda en la tribulación.

La Biblia garantiza que nuestro clamor por ayuda será oído porque Jesús se identifica con nuestra lucha. El se enfrentó con la misma clase de tentaciones que nosotros. El “entiende nuestras debilidades, porque él enfrentó todas las mismas tentaciones que nosotros tenemos, sin embargo, no pecó” (Hebreos 4: 15 ).

Si Dios está esperando ayudarnos para derrotar la tentación, ¿por qué no nos volvemos a El más seguido? Francamente, ¡algunas veces no queremos recibir ayuda! Queremos dejarnos llevar por la tentación aún cuando sabemos que es malo. En ese momento pensamos que sabemos qué es lo mejor para nosotros más que Dios.

Otras veces nos sentimos apenados de pedirle ayuda a Dios porque nos dejamos llevar por la misma tentación repetidamente. Pero Dios nunca se pone irritado, aburrido o impaciente cuando seguimos yendo a El. La Biblia dice: “Hemos de tener confianza, entonces, y acercarnos al trono de Dios, donde hay gracia. Allí recibiremos misericordia y encontraremos gracia para ayudarnos justo cuando la necesitamos” (Hebreos 4: 16). El amor de Dios es eterno y su paciencia dura para siempre. Si tiene que clamarle a Dios doscientas veces al día para derrotar una tentación en particular, El todavía estará ansioso de darle misericordia y gracia, por tanto acérquese con valentía. Pídale que le dé poder para hacer lo correcto y tenga la expectación de que lo proveerá.

Las tentaciones nos mantienen dependiendo en Dios. Así como las raíces se hacen más fuertes cuando el viento sopla contra un árbol, así cada vez que se opone a la tentación se hará más como Cristo. Cuando caiga (lo cual ocurrirá) no es algo fatal. En vez de ceder o de darse por vencido es mejor que mire a Dios, que tenga la expectación de que le ayudará y que recuerde la recompensa que lo está esperando: “Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1: 12 (TLA).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Toda tentación es una oportunidad para hacer el bien.

Versículo Para Recordar: “Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1: 12 (TLA).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué cualidad de Cristo puedo desarrollar al derrotar la tentación más común que enfrento?


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Chaz Chaz – Efraín Alvarado

40 días: Jornada 25; Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 25: Transformado Por Las Tribulaciones.

“Las dificultades que tenemos son pequeñas, y no van a durar siempre. Pero, gracias a ellas, Dios nos llenará de la gloria que dura para siempre: una gloria grande y maravillosa”. 2 Corintios 4: 17 (TLA).
El fuego del sufrimiento es lo que saca a relucir el oro de la santidad. Madame Guyon. 

Dios tiene un propósito detrás de cada problema. El usa las circunstancias para formar nuestro carácter. De hecho, El depende más de las circunstancias para hacernos como Jesús que de nuestra lectura de la Biblia. La razón es obvia: usted se enfrenta con las circunstancias veinticuatro horas al día.

Jesús nos advirtió que tendríamos problemas en el mundo (Juan 16: 33). Nadie es inmune al dolor o está totalmente aislado del sufrimiento, y nadie se pasa la vida sin problemas. Cada vez que resuelve un problema, otro está esperando para tomar su lugar. No todos los problemas son grandes, pero todos son importantes en el proceso de crecimiento que Dios tiene para usted. Pedro nos asegura que los problemas son algo normal cuando dice “No se extrañen o se sorprendan cuando pasen por las fuertes pruebas que los esperan, porque esto no es una cosa rara y anormal que les va a pasar” (1 Pedro 4: 12).

Dios usa los problemas para acercarlo a El. La Biblia dice “El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado; él rescata a aquellos que tienen el espíritu destrozado” (Salmo 34: 18). Sus experiencias más profundas y más íntimas de adoración probablemente ocurrirán en sus días más negros (cuando su corazón está quebrantado, cuando se siente abandonado, cuando ya no tiene opciones, cuando el dolor es grande) y se vuelve únicamente a Dios. Es durante el sufrimiento que aprendemos a orar nuestras oraciones más auténticas, más sentidas y más sinceras. Cuando sentimos dolor, no tenemos energía para oraciones superficiales. 

“Cuando la vida es color de rosa, puede que sea suficiente conocer acerca de Jesús, imitarle y citarle y hablar de El. Pero sólo en el sufrimiento conoceremos a Jesús”.
Joni Eareckson Tada.

En el sufrimiento aprendemos cosas acerca de Dios que no podemos aprender de otra manera. Dios pudo haber evitado que José fuera metido en la cárcel (Génesis 39: 20-22), El pudo haber evitado que Daniel fuera metido en la fosa de leones (Daniel 6: 16-23), El pudo haber evitado que Jeremías fuera tirado en un pozo lodoso (Jeremías 38: 6), El pudo haber evitado que Pablo naufragara tres veces (2 Corintios 11:25) y El pudo haber evitado que los tres jóvenes hebreos fueran lanzados en el horno de fuego (Daniel 3: 1-26)… ¡Pero no lo hizo! El dejó que estos problemas ocurrieran, y como resultado cada una de estas personas se hizo más íntima con Dios.

Los problemas nos forzan a poner los ojos en Dios y a depender de El en lugar de nosotros mismos. Pablo testificó sobre este beneficio: “Nos sentimos sentenciados a muerte y vimos qué débiles que éramos para escaparnos; pero eso fue bueno, porque entonces pusimos todo en las manos de Dios, el único que podía salvarnos” (2 Corintios 1: 9).  Nunca sabrá que Dios es todo lo que necesita hasta que Dios sea todo lo que le queda.

No importa cuál sea la causa, ninguno de sus problemas pudo haber ocurrido sin el permiso de Dios. Todo lo que le pasa a un hijo de Dios es filtrado por el Padre y su intención es usar eso para bien aún cuando Satanás y otros lo quieren para mal.

Porque Dios está soberanamente en control, los accidentes son sólo incidentes en el buen plan de Dios para usted. Debido a que cada día de su vida fue escrito en el calendario de Dios antes de que naciera (Salmo 139: 16), todo lo que le ocurre tiene importancia espiritual. ¡Todo! Romanos 8: 28-29 explica el por qué: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos” (NTV).

Entendiendo Romanos 8: 28-29

Este es uno de los pasajes más citados fuera de contexto y más mal entendidos de la Biblia. Vivimos en un mundo caído. Sólo en el cielo es que todo se hace perfectamente de la manera que Dios quiere. Por eso es que se nos dice que oremos, “Hágase tu voluntad aquí en la tierra así como en el cielo” (Mateo 6: 10). Para entender Romanos 8: 28-29 en su totalidad tiene que considerarlo frase por frase:

  • Y sabemos“: en tiempos difíciles nuestra esperanza no está basada en el pensamiento positivo, en deseos ilusorios o en el optimismo natural. Es una certeza basada en dos verdades: que Dios está en control absoluto de nuestro universo y que nos ama.
  • que Dios hace“: existe un Gran Diseñador detrás de todo. La vida de usted no es el resultado de una casualidad, el destino o la suerte. Hay un plan maestro. La historia es Su historia. Dios es el que está haciendo que todo se mueva. Nosotros cometemos errores, pero El jamás lo hace. Dios no puede cometer un error, porque El es Dios. 
  • que todas las cosas“: el plan de Dios para nuestras vidas envuelve todo lo que le ocurre a usted (incluyendo sus errores, sus pecados y sus heridas). Incluye enfermedades, deudas, desastres, divorcio y la muerte de sus seres queridos. Dios puede sacar el bien del peor mal. El lo hizo en el Calvario. 
  • cooperen“: los eventos de su vida cooperan en el plan de Dios. No son actos aislados sino partes interdependientes del proceso de hacerlo como Cristo. Para hacer un pastel tiene que usar harina, sal, huevos crudos, azúcar y aceite. Si se comen individualmente, cada ingrediente es desagradable o amargo. Pero póngalos juntos en el horno y se hacen deliciosos. Si le da a Dios todas sus experiencias tristes y desagradables, El las mezclará armoniosamente para bien.
  • para el bien“: esto no dice que todo en la vida es bueno. La mayoría de lo que pasa en nuestro mundo es perverso y malo, pero Dios se especializa en sacar lo bueno de ello. En el árbol genealógico de Jesucristo (Mateo 1: 1-16) se encuentran cuatro mujeres en la lista: Tamar, Rahab, Rut y Betsabé. Tamar sedujo a su suegro para que saliera embarazada. Rahab era una prostituta. Rut no era ni siquiera judía y violó la ley al casarse con un judío. Betsabé cometió adulterio con David, lo cual resultó en el asesinato de su marido. Estas no son exactamente reputaciones inmaculadas, pero Dios sacó el bien del mal y Jesús vino del linaje de ellas. El propósito de Dios es mayor que nuestros problemas, que nuestro dolor e incluso que nuestro pasado
  • de los que lo aman y son llamados“: esta promesa es sólo para los hijos de Dios. No es para cualquiera. Todas las cosas trabajan para mal para aquellos que viven en oposición a Dios e insisten en hacer lo que quieren.
  • según el propósito que él tiene para ellos“: ¿cuál es ese propósito? “que llegaran a ser como su Hijo“. Todo lo que Dios permite que ocurra en su vida ¡es permitido con ese propósito! 

Desarrollando Un Carácter Semejante Al De Cristo

Somos como joyas, moldeadas por el martillo y el cincel de la adversidad. Si el martillo del joyero no es lo suficientemente fuerte para remover nuestras asperezas, Dios usará un mazo. Si somos muy tercos, Dios usará un martillo de aire para pavimento. El usará lo que sea necesario.

Cada problema es una oportunidad para formar su carácter y cuanto más difícil es el problema, mayor potencial tiene para desarrollar su músculo espiritual y su fibra moral. Pablo dijo: “Sabemos que estas tribulaciones producen paciencia. Y la paciencia produce carácter” (Romanos 5: 3-4). Lo que ocurre en su vida exteriormente no es tan importante como lo que ocurre interiormente en usted. Sus circunstancias son temporales pero su carácter durará para siempre. 

Muy a menudo la Biblia compara las pruebas con el fuego de un refinador de metales que quema las impurezas. Pedro dijo: “Estos problemas vienen para probar que la fe de ustedes es pura. Esta pureza de fe vale más que el oro” (1 Pedro 1: 7a). A un orfebre le preguntaron: “¿Cómo sabes cuando la plata está pura?” El replicó, “Cuando veo mi reflejo en ella”. Cuando ha sido refinado por las pruebas, la gente puede ver el reflejo de Jesús en usted. Santiago dijo: “Bajo presión, la vida de tu fe es forzada hacia fuera y muestra de qué está hecha” (Santiago 1: 3).

Ya que la intención de Dios es hacerlo como Jesús, El lo hará pasar por las mismas experiencias que pasó Jesús. Esto incluye la soledad, la tentación, el estrés, las críticas, el rechazo y muchos otros problemas. La Biblia dice que Jesús “aprendió obediencia mediante el sufrimiento” y “fue hecho perfecto mediante el sufrimiento” (Hebreos 5: 8-9). ¿Por qué Dios ha de eximirnos de lo que permitió que su propio Hijo experimentara? Pablo dijo: “Pasamos exactamente por lo mismo que atraviesa Cristo. Si pasamos por tiempos difíciles con él, entonces ¡ciertamente nosotros pasaremos por los buenos tiempos con él!” (Romanos 8: 17).

Respondiendo A Los Problemas Como Jesús Lo Haría

Los problemas no producen automáticamente lo que Dios quiere. Muchas personas escogen amargarse en lugar de mejorarse y nunca crecen. Tiene que responder de la manera que Jesús lo haría.

Recuerde que el plan de Dios es bueno. Dios sabe qué es lo mejor para usted y tiene sus mejores intereses en mente. Dios le dijo a Jeremías: “Los planes que tengo para ustedes son planes para prosperarlos y no para hacerles daño, planes para darles una esperanza y un futuro” (Jeremías 29: 11). José entendió esta verdad cuando le dijo a sus hermanos que lo habían vendido como esclavo: “Ustedes tenían intenciones de hacerme daño, pero Dios lo ordenó para bien” (Génesis 50: 20). Ezequías hizo eco del mismo sentimiento acerca de su enfermedad mortal: “Fue para mi propio bien que tuve tiempos difíciles” (Isaías 38: 17). Cuando Dios dice no a su petición de alivio, recuerde: “Dios está haciendo lo que es mejor para nosotros, entrenándonos para vivir lo santo mejor de Dios” (Hebreos 12: 10b).

Es vital que se mantenga concentrado en el plan de Dios, no en su dolor o su problema. Así fue como Jesús aguantó el padecimiento de la cruz y se nos insta a que sigamos su ejemplo: “Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor. Jesús soportó la vergüenza de morir clavado en una cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz” Hebreos 12: 2a (TLA).

“Si miras al mundo, te afligirás. Si miras dentro de ti, te deprimirás. Pero si miras a Cristo, ¡reposarás!”
Corrie ten Boom.

Su enfoque determina sus sentimientos. El secreto de la perseverancia es recordar que su dolor es temporal pero su recompensa será eterna. Moisés aguantó una vida de problemas “porque él esperaba su recompensa más adelante” (Hebreos 11:26). Pablo aguantó tiempos difíciles de la misma manera. Él dijo: “Nuestros problemas en el presente son muy pequeños y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, estos producen para nosotros una gran gloria sin medida ¡qué durará para siempre!” (2 Corintios 4: 17).

No acepte la perspectiva del corto plazo. Manténgase concentrado en el resultado final: “Y como somos sus hijos, tenemos derecho a todo lo bueno que él ha preparado para nosotros. Todo eso lo compartiremos con Cristo. Y si de alguna manera sufrimos como él sufrió, seguramente también compartiremos con él la honra que recibirá. Estoy seguro de que los sufrimientos por los que ahora pasamos no son nada, si los comparamos con la gloriosa vida que Dios nos dará junto a él”  Romanos 8: 17-18 (TLA).

Regocíjese y dé gracias. La Biblia nos dice: “Den gracias en todas las circunstancias porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5: 18). ¿Cómo es posible hacer esto? Observe que Dios nos dice que demos gracias “en todas las circunstancias” no “por todas las circunstancias”. Dios no espera que se sienta agradecido por el mal, por el pecado, por el sufrimiento o por las dolorosas consecuencias de todas estas cosas el mundo. Dios quiere más bien que le dé gracias porque El usará sus problemas para llevar a cabo Sus propósitos. 

La Biblia dice: “Regocíjense siempre en el Señor” (Filipenses 4: 4). No dice, “Regocíjense en su dolor.” Eso es masoquismo. Usted debe de regocijarse en el Señor. No importa qué le está pasando, puede regocijarse en el amor de Dios, en Su cuidado, en Su sabiduría, en Su poder y en Su fidelidad. Jesús dijo: “Llénense de gozo en ese día, porque tienen una gran recompensa esperándoles en el cielo” (Lucas 6: 23).

También podemos regocijarnos al saber que Dios está pasando el dolor con nosotros. No servimos a un Dios distante y aislado que condescendientemente nos grita palabras de ánimo desde la seguridad de las gradas. Más bien El entra en nuestro sufrimiento. Jesús lo hizo en la Encarnación y su Espíritu lo hace ahora en nosotros. Dios nunca nos va a dejar solos.

Rehúse darse por vencido. Sea paciente y persistente. La Biblia dice: “Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene”  Santiago 1: 3-4 (TLA).

La formación del carácter es un proceso lento. Cuando tratamos de evitar o de escapar de las dificultades de la vida, le provocamos un alto al proceso, retardamos nuestro crecimiento y en realidad acabamos con una clase peor de dolor: el tipo de dolor inservible que acompaña la negación y el escape. Cuando comprende cabalmente las consecuencias eternas del desarrollo de su carácter, usted dirá menos oraciones de tipo “Consuélame” (“Ayúdame a sentirme mejor”) y dirá más oraciones de tipo “Confórmame” (“Usa esto para hacerme más semejante a ti”).

Si está enfrentando tribulaciones en este momento, no se pregunte, “¿Por qué yo?” Más bien pregunte, “¿Qué quieres que aprenda?” Después confíe en Dios y continúe haciendo lo correcto.No claudique, ¡crezca!. “Sean fuertes, y por ningún motivo dejen de confiar en él cuando estén sufriendo, para que así puedan hacer lo que Dios quiere y reciban lo que él les ha prometido” Hebreos 10: 36 (TLA).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Hay un propósito detrás de cada problema.

Versículo Para Recordar: “Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan” Romanos 8: 28 (TLA).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué problema en mi vida me ha causado el mayor crecimiento?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

40 días: Jornada 24, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 22: Transformado Por La Verdad.

“Pero Jesús le respondió: -En las Escrituras dice: ‘No sólo de pan vive el hombre; sino de toda palabra que Dios dice’ “. Mateo 4: 4 (Biblia La Palabra de Dios Para Todos).
“EAhora los encomiendo a Dios y al mensaje de su generoso amor. Ese mensaje puede darles las bendiciones que Dios le da a todo su pueblo santo”. Hechos 20: 32 (BPDT).

La verdad nos transforma. El crecimiento espiritual es el proceso de reemplazar las mentiras con la verdad. Jesús oró: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17: 17). La revelación es necesaria para la santificación. El Espíritu de Dios usa la Palabra de Dios para hacernos como el Hijo de Dios. Para ser como Jesús, tenemos que llenar nuestras vidas con su Palabra. “Con las Escrituras, un siervo de Dios estará listo y completamente capacitado para toda buena obra” 2 Timoteo 3: 17 (BPDT).

La Palabra de Dios es diferente a cualquier otra palabra. Está viva (Hebreos 4: 12; Hechos 7: 38; 1 Pedro 1: 23; Juan 6: 63). Cuando Dios habla, las cosas cambian. Todo a su alrededor (toda la creación) existe porque “Dios dijo.” El sólo habló y todo empezó a existir. Sin la Palabra de Dios usted ni siquiera estaría vivo. “Dios nos dio nueva vida por medio del mensaje de la verdad para que seamos los hijos mayores de toda su creación” Santiago 1: 18 (BPDT).

La Biblia es mucho más que una guía doctrina; genera vida, crea fe, produce cambios, atemoriza al diablo, causa milagros, sana heridas, forma el carácter, transforma circunstancias, imparte gozo, vence la adversidad, derrota la tentación, infunde esperanza, da poder, limpia nuestras mentes, hace que cosas existan, ¡y garantiza su futuro para siempre! ¡No podemos vivir sin la Palabra de Dios! Nunca la descuide. Debería de considerarla tan esencial para su vida como el alimento. “Sigo su voluntad y no me aparto de ella. Atesoro dentro de mí su enseñanza” Job 23: 12 (BPDT).

La Palabra de Dios es la nutrición espiritual que tiene que tener para cumplir su propósito. La Biblia es llamada nuestra leche, nuestro pan, nuestra comida sólida y nuestro postre (1 Pedro 2: 2; Mateo 4: 4; 1 Corintios 3: 2; Salmo 119: 103). Este banquete de cuatro platos es el menú del Espíritu Santo para la vitalidad espiritual y el crecimiento. “Sean como bebés recién nacidos y busquen con ansias la leche espiritual pura. Así podrán crecer y ser salvos” 1 Pedro 2: 2 (BPDT).

Permaneciendo En La Palabra De Dios

En la actualidad existen más Biblias en imprenta que nunca, pero una Biblia en un librero no sirve de nada. Millones de creyentes padecen de anorexia espiritual, muriéndose de hambre debido a la malnutrición espiritual. Para ser un discípulo robusto de Jesús, alimentarse de la Palabra de Dios tiene que ser su primera prioridad. Jesús llamó esto “permanecer” (Juan 8: 31). En la vida diaria, permanecer en la Palabra de Dios incluye tres actividades:

Tengo que aceptar su autoridad. La Biblia tiene que convertirse en el estándar autoritativo de mi vida: el compás en el que confío que me dé dirección, el consejo que escucho para tomar decisiones sabias y el criterio fundamental que uso para evaluar todo. La Biblia tiene que tener siempre la primera y la última palabra en mi vida.

Muchos de nuestros problemas ocurren porque basamos nuestras decisiones en autoridades inciertas: la cultura (“todo mundo lo hace”), la tradición (“siempre lo hemos hecho así”), la razón (“parecía lógico”) o las emociones (“se sentía bien”). Todas estas autoridades han sido hechas defectuosas por la caída de Adán. Lo que necesitamos es un estándar perfecto que nunca nos lleve en la dirección equivocada. Únicamente la Palabra de Dios cumple este requisito. “Toda palabra de Dios es perfecta y él da seguridad a los que lo buscan” Proverbios 30: 5 (BPDT) (ver también 2 Timoteo 3: 16).

La decisión más importante que puede tomar hoy es resolver este asunto de cuál será la máxima autoridad para su vida. Decida que diga lo que diga la cultura, la tradición, la razón o las emociones, usted hará de la Biblia su autoridad final. Determine que lo primero que va a preguntarse cuando tome decisiones es “¿Qué es lo que la Biblia dice?” Resuelva que cuando Dios dice que haga algo, usted confiará en la Palabra de Dios y lo hará, ya sea que no tenga sentido o no sienta ganas de hacerlo. “Sin embargo, yo sí confieso lo siguiente: adoro al Dios de nuestros antepasados. Soy un seguidor del Camino de Jesús, al que ellos llaman una secta. Creo en todo lo que la ley enseña y en todo lo que está escrito en los libros de los profetas” Hechos 24: 14 (BPDT).

Tengo que asimilar su verdad. No es suficiente sólo creer en la Biblia; tengo que llenar mi mente de ella para que el Espíritu Santo pueda transformarme con la verdad. Hay cinco maneras de hacer esto: puede recibirla, leerla, investigarla, recordarla y reflexionar en ella. 

Primero, recibe la Palabra de Dios cuando la escucha y la acepta con una actitud abierta y receptiva. La parábola del sembrador ilustra cómo nuestra receptividad determina si la Palabra de Dios echará raíz en nuestras vidas y si producirá fruto o no. Jesús identificó tres actitudes no receptivas: la mente cerrada (el suelo duro), la mente superficial (el suelo pedregoso) y la mente distraída (el suelo con hierbas); y después dijo “Consideren cuidadosamente cómo escuchan” (Lucas 8: 18).

Cada vez que sienta que no está aprendiendo nada de un sermón o de un maestro de la Biblia, debería de examinar su actitud, especialmente busque por el orgullo, porque Dios puede hablar aún mediante el maestro más aburrido cuando usted es humilde y receptivo. “Por eso, hay que ser humildes. Dejen toda esa mala conducta y todo lo malo que hacen, y acepten con humildad el mensaje que Dios ha puesto en cada uno de ustedes. Ese mensaje tiene el poder de salvarlos” Santiago 1: 21 (BPDT).

Segundo, lea la Biblia (la Palabra de Dios). No podemos ver televisión por tres horas y después leer la Biblia por tres minutos y esperar que crezcamos. Muchos de los que dicen creer en la Biblia “de cubierta a cubierta” jamás la han leído de cubierta a cubierta. Pero si lee la Biblia por tan sólo quince minutos al día, se la leerá toda en un año. Si deja de ver un programa de televisión de treinta minutos diariamente y en cambio lee su Biblia, se la leerá toda dos veces al año.

La lectura diaria de la Biblia lo mantendrá al alcance de la voz de Dios. Es por esto que Dios instruyó a los reyes de Israel que siempre tuvieran cerca una copia de su Palabra (Deuteronomio 17: 19). Pero no sólo mantenga la Palabra cerca de usted ¡léala constantemente! Una simple herramienta muy útil para esto es tener un plan de lectura diaria de la Biblia. Lo prevendrá de andar leyendo la Biblia por todos lados arbitrariamente y de pasar por alto partes de ella. 

Tercero, investigar, o estudiar la Biblia es otra forma práctica de permanecer en la Palabra. La diferencia entre leer y estudiar la Biblia es que envuelve dos actividades adicionales: hacerle preguntas al texto y escribir sus descubrimientos. No ha estudiado realmente la Biblia si no ha escrito sus pensamientos en papel o en la computadora. 

El secreto de un buen estudio de la Biblia es simplemente aprender a hacer las preguntas correctas. Descubrirá mucho más si se detiene y hace preguntas tan simples como ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? y ¿Cómo?. “…La enseñanza que Dios da es perfecta y libera a la gente. Pero uno tiene que fijarse bien en ella y ponerla en práctica, en lugar de ser un oyente olvidadizo. Afortunado el que así lo hace” Santiago 1: 25 (BPDT).

La cuarta manera de permanecer en la Palabra de Dios es recordándola. Su capacidad de recordar es un don de Dios. Quizá piense que tiene mala memoria, pero la verdad es que tiene millones de ideas, verdades, hechos y números memorizados. Usted recuerda lo que es importante para usted. Si la Palabra de Dios es importante, se tomará tiempo para recordarla.

Existen enormes beneficios de memorizarse versículos de la Biblia. Le ayudará a resistir la tentación, a tomar decisiones sabias, a reducir su estrés, a aumentar su confianza en sí mismo, a ofrecer buenos consejos y a compartir su fe con otros (Salmo 119: 11; 119: 105; 119: 49-50; Jeremías 15: 16; Proverbios 22: 18; 1 Pedro 3: 15)Su memoria es como un músculo. Cuanto más la use, más fuerte se le pone y memorizarse las Escrituras se le hará más fácil.

Puede memorizarse las Escrituras en cualquier parte: mientras trabaja o hace ejercicios o maneja o espera o antes de irse a la cama. Las tres claves para memorizarse las Escrituras son ¡repase, repase, repase!. “Permitan que el mensaje de Cristo viva plenamente entre ustedes. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Dios les da. Canten salmos y canciones espirituales con el corazón lleno de agradecimiento a Dios.” Colosenses 3: 16 (BDPT).

La quinta manera de permanecer en la Palabra de Dios es reflexionar en ella, lo cual la Biblia llama “meditación”.  La verdadera meditación es pensar concentradamente. Requiere un gran esfuerzo. Lo que hace es que usted selecciona un versículo y reflexiona en él repetidamente. 

Si sabe cómo preocuparse, ya sabe cómo meditar. La preocupación es pensar concentradamente en algo negativo. La meditación es hacer la misma cosa, sólo que su enfoque es en la Palabra de Dios en vez de su problema.

Ningún otro hábito puede hacer más para transformar su vida y hacerlo más como Jesús que la reflexión diaria en las Escrituras. A medida que nos tomamos el tiempo para contemplar la verdad de Dios, reflexionando seriamente en el ejemplo de Cristo, somos “transformados a su imagen, cada vez con mayor gloria” (2 Corintios 3: 18).

Si lee todas las veces que en la Biblia Dios habla acerca de la meditación, se quedará sorprendido de los beneficios que El ha prometido a aquellos que se toman el tiempo para reflexionar en su Palabra durante el día. Una de las razones por las que Dios llamó a David “un hombre conforme a mi corazón” (Hechos 13: 22) fue porque David amaba reflexionar en la Palabra de Dios. La reflexión seria en la Palabra de Dios es una clave para recibir respuestas de oración y el secreto de una vida exitosa (Salmo 119: 97; 1: 2-3; Juan 15: 7; Josué 1: 8).

Tengo que aplicar sus principios. Recibir, leer, investigar, recordar y reflexionar en la Palabra no nos sirven de nada si fallamos en ponerla en práctica. Tenemos que convertirnos en “hacedores de la palabra” (Santiago 1: 22). De todos, este es el paso más difícil, porque Satanás lo pelea muy intensamente. A él no le importa que vaya a estudios bíblicos con tal de que no haga nada con lo que aprende. 

Sin la implementación, todos sus estudios bíblicos no sirven de nada. “Por lo tanto, quien oiga mis enseñanzas y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que construyó su casa sobre roca” Mateo 7: 24 (BPDT). “Si saben esto y lo ponen en práctica, serán afortunados” Juan 13: 17 (BPDT).

Otra razón por la que evitamos la aplicación personal es porque puede ser difícil e incluso dolorosa. La Palabra de Dios expone nuestros motivos, señala nuestras faltas, reprocha nuestro pecado y espera que cambiemos. Es la naturaleza humana resistir el cambio, y por eso, aplicar la Palabra de Dios es un trabajo duro. Por esta razón es muy importante que discuta sus aplicaciones personales con otras personas. Otras personas le ayudarán a descubrir verdades que no ve y le ayudarán a aplicar la verdad de Dios en maneras prácticas.

mejor manera de convertirse en un “hacedor de la Palabra” es la de escribir siempre un paso de acción como resultado de su lectura o de su estudio o de su reflexión en la Palabra de Dios. Desarrolle el hábito de escribir exactamente lo que tiene intenciones de hacer. Este paso de acción deberá de ser personal (lo envuelve a usted), práctico (algo que usted puede hacer) y comprobable (con una fecha límite para hacerlo). Cada aplicación tendrá que ver ya sea con su relación con Dios, su relación con otros o con su carácter personal.

¿Qué es lo que Dios ya le ha dicho que haga, por medio de su Palabra, que todavía no ha empezado a hacer? Después escriba unas cuantas frases sobre acciones que le ayudarán a poner en práctica lo que sabe. Podría pedirle a un amigo que lo haga responsable de esto.

“La Biblia no fue dada para aumentar nuestro conocimiento sino para cambiar nuestras vidas.”
D.L. Moody.

Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: La verdad me transforma.

Versículo Para Recordar: “…Si ustedes siguen obedeciendo mi enseñanza, serán verdaderamente mis seguidores. Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres…” Juan 8: 31b-32 (BPDT).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué es lo que Dios ya me ha dicho por medio de su Palabra que todavía no he empezado a hacer?


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Chaz Chaz – Efraín Alvarado

40 días: Jornada 23, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 23: Cómo Crecemos.

“Por el contrario, maduraremos y seremos como Cristo en todo sentido, enseñando la verdad con amor…” Efesios 4: 15a (Biblia La Palabra de Dios Para Todos).
“Así no nos portaremos como niños…” Efesos 4: 14a (BPDT).

Dios quiere que usted crezca. La meta de su Padre celestial es que madure y que desarrolle las características de Jesucristo. Desdichadamente, millones de cristianos envejecen pero nunca crecen. Están atascados en una perpetua infancia espiritual, permaneciendo en pañales y en ropa infantil. La razón es porque nunca se propusieron crecer.

El crecimiento espiritual no es automático. Requiere un compromiso deliberado. Tiene que querer crecer, decidir crecer, hacer el esfuerzo de crecer y persistir en crecer. El discipulado (el proceso de hacerse semejante a Cristo) siempre empieza con una decisión. Jesús nos llama y nosotros respondemos: “…Jesús le dijo: -Sígueme. Entonces Mateo se levantó y lo siguió” (Mateo 9: 9b/BPDT).

Cuando los primeros discípulos decidieron seguir a Jesús, ellos no entendieron todas las implicaciones de su decisión. Simplemente respondieron a la invitación de Jesús. Eso es todo lo que necesita para comenzar: Decida hacerse un discípulo.

No hay nada que moldeará su vida más que los compromisos que haga. Dígame a qué está comprometido y le diré lo que será en veinte años. Nos convertimos en lo que nos comprometemos. 

Muchos tienen miedo de hacer cualquier tipo de compromiso y sólo se van a la deriva en la vida. Cada escogencia tiene consecuencias eternas, y por tanto, más vale que escoja sabiamente. “Todo será destruido. Por lo tanto, piensen qué clase de persona deben ser y vivan una vida dedicada a servir a Dios” 2 Pedreo 3: 11 (BDPT).

El papel de Dios y su papel. Una vez que decide tomar en serio hacerse semejante a Cristo, tiene que empezar a actuar en nuevas maneras. Necesitará abandonar unas cuantas rutinas viejas, desarrollar unos cuantos hábitos nuevos y cambiar intencionalmente su modo de pensar. Puede tener la seguridad de que el Espíritu Santo le ayudará con estos cambios. “Así pues, queridos hermanos, continúen obedeciéndome como siempre. Ahora que estoy lejos de ustedes es aun más importante que me obedezcan. Ocúpense seriamente de su salvación con profundo respeto, porque es Dios mismo quien hace posible que ustedes deseen hacer lo que a él le agrada. Y no sólo eso, sino que también les da el poder para que lo hagan” Filipenses 2: 12-13 (BDPT).

Este versículo nos muestra las dos partes del crecimiento espiritual: “trabajando” y “produce dentro”. El “trabajando” es su responsabilidad y el “produce dentro” es el papel de Dios. El crecimiento espiritual es un esfuerzo colaborativo entre usted y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo trabaja con nosotros, no sólo en nosotros.

Este versículo, escrito a creyentes, no es acerca de cómo obtener salvación sino de cómo crecer.  Cuando levanta pesas, está trabajando su cuerpo y lo hace para desarrollar su cuerpo no para obtener un cuerpo. 

Cuando arma un rompecabezas, lo está trabajando; y aunque ya tiene todas las piezas, su meta es sólo ponerlas todas juntas. Dios le ha dado una nueva vida; ahora usted es responsable de desarrollarla “con temor y con temblor.” Esto significa ¡que tiene que tomar su crecimiento espiritual en serio! Cuando las personas adoptan una actitud casual hacia su crecimiento espiritual, demuestran que no entienden las implicaciones eternas.

Cambiando su autopiloto.  Para cambiar su vida, tiene que cambiar su manera de pensar. Detrás de todo lo que hace hay un pensamiento. Cada comportamiento es motivado por una creencia, y cada acción es impulsada por una actitud. Dios reveló esto miles de años antes que los psicólogos lo entendieran: “Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida” (Proverbios 4:23/BDPT).

Imagínese que está manejando un bote de carreras en un lago con el autopiloto programado a que vaya hacia el este. Si decide dar vuelta e irse hacia el oeste, hay dos maneras posibles de cambiar la dirección del bote. Una es que agarre el timón y que físicamente lo force a que se dirija en dirección opuesta a donde el autopiloto estaba programado a ir. Por medio de la pura fuerza de voluntad podría dominar el autopiloto, pero sentiría resistencia. Sus brazos eventualmente se cansarían de estar tensos, soltaría el timón y el bote comenzaría instantáneamente a dirigirse de nuevo hacia el este, tal y como fue originalmente programado.

Esto es lo que pasa cuando trata de cambiar su vida a fuerza de voluntad: usted dice, “Voy a forzarme a comer menos… a hacer más ejercicios… a dejar de ser desorganizado e impuntual.” Sí, la fuerza de voluntad puede producir un cambio a corto plazo, pero esto crea constante tensión interna porque no ha confrontado la raíz de la causa. El cambio no se siente natural y entonces eventualmente se da por vencido, deja su dieta y deja de hacer ejercicios. Rápidamente se regresa a sus viejos hábitos. 

Hay una manera mejor y más fácil: cambie su autopiloto: su manera de pensar. La Biblia dice “Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. ” (Romanos 12: 2b/BDPT). Su primer paso hacia el crecimiento personal es empezar a cambiar la manera en que piensa. El cambio siempre empieza primero en su mente. La manera en que piensa determina cómo se siente, y cómo se siente influye la manera en que actúa. 

Para ser como Cristo tiene que desarrollar la mente de Cristo. El Nuevo Testamento llama este cambio mental arrepentimiento, que en griego literalmente significa “cambiar la mente”.  Usted se arrepiente cada vez que cambia su manera de pensar porque adopta la manera de pensar de Dios – acerca de usted mismo, del pecado, de Dios, de otras personas, de la vida, de su futuro y de todo lo demás. Hace suyas la mentalidad y la perspectiva de Cristo. 

Se nos manda a que pensemos de la misma manera que Cristo Jesús pensó (Filipenses 2: 5). Hay dos partes para hacer esto. La primera parte de este cambio mental es dejar de pensar pensamientos inmaduros, los cuales son egoístas y buscan sólo nuestro propio provecho. La Biblia dice: “Hermanos, no piensen como niños. Sin embargo, en cuanto a la maldad, sean inocentes como bebés; y en su modo de pensar, sean adultos maduros” (1 Corintios 14:20/BDPT).

Los niños son por naturaleza completamente egoístas. Piensan sólo en ellos mismos y en sus necesidades. Son incapaces de dar; sólo pueden recibir. Esta es una manera de pensar inmadura. La Biblia dice que el modo de pensar egoísta es la fuente del comportamiento pecaminoso (Romanos 8: 5).

La segunda parte para pensar como Jesús es empezar a pensar con madurez, lo cual es concentrarse en otros, no en usted mismo. En su gran capítulo sobre el amor verdadero, Pablo concluyó que pensar en otros es la marca de la madurez: “Cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño y razonaba como niño. Pero ya de adulto, dejé de comportarme como niño” (1 Corintios 13: 11/BDPT).

En la actualidad muchos asumen que la madurez espiritual se mide por la cantidad que se sabe de información bíblica y de doctrina. La vida cristiana es mucho más que credos y convicciones; incluye la conducta y el carácter. Nuestros actos tienen que ser consistentes con nuestros credos, y nuestras creencias tienen que ser respaldadas por un comportamiento semejante al de Cristo.

El cristianismo no es una religión o una filosofía sino una relación y un estilo de vida. El centro de este estilo de vida es pensar en otros, tal como Jesús lo hizo, en lugar de pensar sólo en nosotros mismos. “En lugar de eso, debemos pensar en lo que es bueno para ellos y tratar de agradarlos. Así los ayudaremos a fortalecer su fe. Cristo mismo tampoco buscó agradarse a sí mismo” Romanos 15: 2-3a (BDPT).

Pensar en otros es el corazón de lo que significa ser semejante a Cristo y la mejor evidencia del crecimiento espiritual. Esta manera de pensar no es natural, es contracultural, es rara y difícil. Dichosamente tenemos ayuda: “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para poder entender lo que Dios nos ha dado.” (1 Corintios 2: 12/BDPT).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Nunca es demasiado tarde para empezar a crecer.

Versículo Para Recordar: “Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán saber lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él.” Romanos 12: 2b (BDPT).

Pregunta Para Considerar: ¿En qué área de mi vida necesito dejar de pensar a mi manera y empezar a pensar como Dios piensa?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado