40 días: Jornada 10; Propósito 1.

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PROPOSITO # 1: USTED FUE PLANEADO PARA EL PLACER DE DIOS.

“…Para que sean llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado”. Isaías 61:3 (Biblia de Las Américas).


Día 10: El Corazón De La Adoración

“…Presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” Romanos 6: 13b (Reina Valera 1960).

El corazón de la adoración es entregarse. Entregarse implica perder, y nadie quiere ser un perdedor. La palabra casi siempre es usada en un contexto negativo. Los criminales capturados se entregan a las autoridades.

Si ganar es todo, entonces entregarse es inconcebible. Preferimos hablar de ganar, de tener éxito, de vencer y de conquistar que de ceder, de sumisión, de obedecer y de entregarse. Entregarse a Dios es el corazón de la adoración. Es la respuesta natural al maravilloso amor y a la maravillosa misericordia de Dios. Nos entregamos a El, no por temor o por obligación, sino por amor, “porque él nos amó primero” (1 Juan 4: 9-10, 19).

La verdadera adoración ocurre cuando usted se da completamente a Dios. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Romanos 12:1 (RV60).

La adoración consiste en ofrecerse a Dios. Este acto de entrega personal es llamado muchas cosas: consagración, hacer a Jesús su Señor, tomar su cruz, morir a uno mismo, entregarse al Espíritu. Dios quiere su vida completa. Noventa y cinco por ciento no es suficiente.

Existen tres barreras que impedirán que nos entreguemos totalmente a Dios: el temor, el orgullo y la confusión. Esto es porque no nos damos cuenta de cuánto Dios nos ama, queremos controlar nuestras vidas y mal interpretamos lo que significa entregarse.

¿Puedo confiar en Dios? No se entregará a Dios a menos que confíe en El, pero no puede confiar en El sino hasta que lo conozca mejor. El temor nos detiene de entregarnos pero el amor echa fuera el temor. Cuanto más comprenda cuánto Dios lo ama, más fácil se hace entregarse

¿Cómo sabe que Dios lo ama? El le ha dado muchas evidencias: Dios dice que lo ama (Salmo 145: 9); El nunca le quita los ojos (Salmo 139: 3); a El le interesa cada detalle de su vida (Mateo 10: 30); El le dio la capacidad para disfrutar de toda clase de placeres (1 Timoteo 6: 17b); El tiene buenos planes para su vida (Jeremías 29: 11); El lo perdona (Salmo 86: 5); y El es amorosamente paciente con usted (Salmo 145: 8). Dios lo ama infinitamente más de lo que se puede imaginar.

La máxima expresión de esto es el sacrificio del Hijo de Dios por usted (Romanos 5: 8 ).Si quiere saber cuánto le importa usted a Dios, mire a Cristo con sus brazos extendidos sobre la cruz, diciendo “¡Así de tanto es que te amo! Prefiero morir que vivir sin ti”.

El no trata de subyugar nuestra voluntad sino que nos corteja para que podamos ofrecernos a El libremente. Dios es un amante y un liberador y entregarnos a El nos trae libertad, no la esclavitud. Cuando nos entregamos totalmente a Jesús, descubrimos que El no es un tirano sino un salvador; no es un jefe sino un hermano; no es un dictador sino un amigo.

Admitiendo nuestras limitaciones. La segunda barrera que impide nuestra entrega total es nuestro orgullo.  Es la tentación más antigua: “Serás como Dios” (Génesis 3: 5). La vida es una lucha, pero lo que la mayoría de las personas no se dan cuenta es que, como Jacob, en realidad ¡estamos luchando contra Dios! Queremos ser Dios y de ninguna manera vamos a ganar esa pelea.

“La razón por la que muchos todavía están preocupados, todavía andan buscando y todavía no hacen mucho progreso es porque no han llegado al fin de sí mismos. Todavía estamos tratando de dar órdenes e interferimos con la obra de Dios dentro de nosotros.” A.W. Tozer.

No somos Dios y nunca lo seremos. Es cuando tratamos de ser Dios que acabamos siendo más como Satanás, que deseó la misma cosa.

Aceptamos nuestra humanidad intelectualmente pero no emocionalmente.Queremos tenerlo todo y hacerlo todo y nos irritamos cuando esto no ocurre. Y entonces cuando notamos que Dios le dio a otros características que no tenemos, respondemos con envidia, celos y autocompasión.

Lo que significa entregarse. Entregarse a Dios no es resignarse pasivamente, un fatalismo o una excusa para ser perezoso. Tampoco significa dejar de pensar racionalmente. ¡Dios no va a desperdiciar la mente que le dio! Dios no quiere ser servido por robots. Por el contrario; puede significar exactamente lo opuesto. A menudo Dios llama a los que se han entregado, a que hagan batalla por El. Entregarse no es para los cobardes o los inseguros.

Dios quiere usar su personalidad única. En lugar de ser disminuida, entregarse la expande.

“Cuanto más dejamos que Dios tome las riendas de nuestras vidas, más nos convertimos en nosotros mismos (porque El nos hizo). El inventó todas las diferentes personas que usted y yo estamos supuestas a ser… cuando me vuelvo a Cristo, cuando me entrego a Su personalidad, es cuando por primera vez empiezo a tener mi propia verdadera personalidad”. C. S. Lewis.

La mejor demostración de la entrega es la obediencia. No puede llamar a Jesús su Señor, si rehúsa obedecerle (Lucas 5: 5). Las personas entregadas obedecen la palabra de Dios, aún cuando no tiene sentido.

Otro aspecto de una vida totalmente entregada es la confianza. Abraham siguió la guía de Dios sin saber dónde iría. Ana esperó por el tiempo perfecto sin saber cuándo. María esperó un milagro sin saber cómo. José confió en el propósito de Dios sin saber porqué las circunstancias ocurrieron como ocurrieron. Cada una de estas personas estaba totalmente entregada a Dios. 

Usted sabe que está entregado a Dios cuando está dependiendo en Dios que resuelva las cosas. Usted suelta las riendas y deja que Dios haga su obra (Salmo 37: 7). En lugar de esforzarse más, confía más.  Los corazones entregados se manifiestan mejor en las relaciones. Cuando se ha entregado no trata de tomarle la delantera a otros, no demanda sus derechos y no es egoísta.

El área más difícil de entregar para muchas personas es su dinero. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón… Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:21,24 (RV60).

El ejemplo supremo de la entrega es Jesús. El se entregó a sí mismo al plan de Dios. El oró “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú” Marcos 14:36 (RV60).

La entrega genuina dice, “Padre, si este problema, este dolor, esta enfermedad o esta circunstancia es necesaria para cumplir tu propósito y gloria en mi vida o en la de otro, por favor no la quites.” No se llega a este nivel de madurez fácilmente. La entrega es un trabajo duro. En nuestro caso, es una batalla intensa contra nuestra naturaleza egocentrista.

La bendición de la entrega. La Biblia es muy clara sobre los beneficios que se reciben cuando entrega su vida totalmente a Dios. Primero, experimenta paz: “¡Deja de pelear con Dios! Si estás de acuerdo con él, tendrás por fin la paz y las cosas te irán bien” (Job 22: 21). Después experimenta libertad: “Ofrézcanse a los caminos de Dios y la libertad nunca cesa… ¡[sus] mandamientos te liberan para vivir abiertamente en su libertad!” (Romanos 6: 17). Tercero, experimenta el poder de Dios en su vida. Tentaciones persistentes y problemas abrumadores pueden ser derrotados por Cristo cuando se los damos a El.

Esta es la paradoja: la victoria viene a través de la entrega. Entregarse no lo debilita; lo fortalece. Cuando está entregado a Dios, no tiene que temer o entregarse a nada (Josué 5: 13-15)

“La grandeza del poder de un hombre depende de la medida de su entrega”. William Booth, fundador del Salvation Army (El Ejército de Salvación).

La gente entregada es la que Dios usa. Dios escogió a María para que fuera la madre de Jesús porque estaba totalmente entregada a El (Lucas 1: 38).  No hay nada más poderoso que una vida entregada en las manos de Dios. “Someteos, pues, a Dios” Santiago 4:7a (RV60).

La mejor manera de vivir. Si no se entrega a Dios, se entregará a las opiniones o a las expectaciones de otros, al dinero, al resentimiento, al temor o a su orgullo, a pasiones o a su ego. Usted fue diseñado para adorar a Dios – y si falla en adorarle, se creará otras cosas (ídolos) a las que le dará su vida. Usted es libre de escoger a qué se va a entregar, pero no es libre de las consecuencias de esa escogencia.

 “Si no se entrega a Cristo, se entrega al caos”. E. Stanley Jones.

Entregarse no es la mejor manera de vivir; es la única manera de vivir. No hay ninguna otra cosa que sirva. Cualquier otro método lo conducirá a la frustración, a la desilusión y a la autodestrucción. Entregar su vida no es un tonto impulso emocional; es un acto inteligente y racional, es la cosa más responsable y sensata que puede hacer con su vida (Romanos 12:1). Los momentos más sabios de su vida serán aquellos en que usted diga sí a Dios. “Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables” 2 Corintios 5:9 (RV60).

A veces toma años, pero eventualmente descubrirá que el mayor obstáculo a las bendiciones de Dios para su vida es usted mismo (su voluntad inflexible, su terco orgullo y su ambición personal). No puede llevar a cabo los propósitos de Dios para su vida mientras se enfoca en sus propios planes.

Si Dios va a hacer su obra más profunda en usted, El comenzará con esto. Ponga a Jesucristo en el asiento de conductor de su vida y quite sus manos del volante. No tenga miedo. Cuando está bajo el dominio de Cristo, puede manejar cualquier cosa. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13 (RV60).

Sin importar cómo, entregarse no es nunca un evento que ocurre una sola vez. Hay un momento de entrega y hay una práctica de la entrega, la cual es de momento a momento y dura toda la vida (1 Corintios 15:51). El problema con un sacrificio vivo es que se puede bajar del altar y por eso es que puede que tenga que entregar su vida cincuenta veces al día. Tiene que hacerlo un hábito diario. “…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”Lucas 9:23 (RV60).

Le advierto: cuando decide vivir una vida totalmente entregada, su decisión será probada. Algunas veces significará hacer tareas inconvenientes, impopulares, costosas o aparentemente imposibles. Muy a menudo significará lo opuesto de lo que tiene ganas de hacer.

“Cuando era joven, hice un trato con Dios. Literalmente lo escribí y firmé mi nombre al final. Este decía, ‘Desde hoy en adelante soy un esclavo de Jesucristo.'”  Bill Bright, fundador de Campus Crusade for Christ (Cruzada Estudiantil para Cristo).

¿Ha firmado alguna vez un trato como ese con Dios? ¿O todavía está arguyendo y luchando con Dios por Su derecho de hacer con su vida como le plazca? Ahora es su tiempo de entregarse  a la gracia, al amor y la sabiduría de Dios.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: El corazón de la adoración es la entrega.

Versículo Para Recordar: “…presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” Romanos 6:13 (RV60).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué área de mi vida no le he querido dar a Dios?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Extrañamente, esta nota tuvo que haberse publicado ayer y no me había percatado que la había programado para el lunes por error.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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