40 días: Jornada 11; Propósito 1.

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PROPOSITO # 1: USTED FUE PLANEADO PARA EL PLACER DE DIOS.

“…Para que sean llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado”. Isaías 61:3 (Biblia de Las Américas).


Día 11: Haciéndome Un Mejor Amigo De Dios

“Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.” Romanos 5: 10 (Nueva Traducción Viviente).

Dios quiere ser su mejor amigo. Su relación con Dios tiene muchos aspectos: Dios es su Creador y Hacedor, Señor y Amo, Juez, Redentor, Padre, Salvador y mucho más (Salmo 95: 6; 136: 3; Juan 13: 13; Judas 1: 4; 1 Juan 3: 1 Isaías 33: 22; 47: 4; Salmo 89: 26). Pero la verdad más asombrosa es ésta: ¡el Dios Todopoderoso anhela ser su Amigo!

Adán y Eva disfrutaban de una amistad íntima con Dios. No habían rituales, ceremonias o religión: sólo una simple relación amorosa entre Dios y las personas que creó. Sin el obstáculo de la culpa o del temor, Adán y Eva se deleitaban en Dios y Dios se deleitaba en ellos.

Fuimos hechos para vivir continuamente en la presencia de Dios, pero después de la Caída, esta relación ideal se perdió. Sólo unas cuantas personas en los tiempos del Antiguo Testamento tuvieron el privilegio de tener amistad con Dios. Moisés y Abraham fueron llamados “amigos de Dios,” David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios” y Job, Enoc y Noé tuvieron amistades íntimas con Dios (Exodo 33: 11, 17; 2 Crónicas 20: 7; Isaías 41: 8; Santiago 2: 23; Hechos 13: 22; Génesis 6: 8; 5: 22; Job 29: 4). Pero el temor de Dios, no la amistad, era más común en el Antiguo Testamento.

Jesús cambió la situación. Cuando él pagó por nuestros pecados en la cruz, el velo en el templo, que simbolizaba nuestra separación de Dios, fue partido desde arriba hasta abajo, para indicar que el acceso directo a Dios estaba otra vez disponible. Ahora nosotros podemos acercarnos a Dios en cualquier momento. “Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios.” Romanos 5:11 (NTV).

La amistad con Dios es posible solamente debido a la gracia de Dios y al sacrificio de Jesús (2 Corintios 5: 18a). Dios nos invita a disfrutar de la amistad y la comunión de las tres personas de la Trinidad: nuestro Padre (1 Juan 1: 3), el Hijo (1 Corintios 1: 9) y el Espíritu Santo (2 Corintios 14: 14).

Jesús dijo “ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo” Juan 15: 15 (NTV). La palabra para “amigos” de este versículo no se refiere a una relación casual sino que a una relación íntima y de confianza. La misma palabra es usada para referirse al padrino de una boda y al círculo más cercano de amigos íntimos y confiados de un rey (Juan 3: 29). En las cortes reales, los siervos tienen que mantener su distancia del rey, pero los amigos confiados del círculo más cercano disfrutan del contacto cercano, del acceso directo y de información confidencial.

Que Dios quiera que yo sea uno de sus amigos íntimos es difícil de entender, pero la Biblia dice, “El es un Dios apasionado por su relación con ustedes” (Exodo 34: 14).

Dios desea profundamente que lo conozcamos íntimamente. El planeó el universo y dirigió la historia, incluyendo los detalles de nuestras vidas, para que pudiéramos llegar a ser Sus amigos. “De un solo hombre creó todas las naciones de toda la tierra. De antemano decidió cuándo se levantarían y cuándo caerían, y determinó los límites de cada una. Su propósito era que las naciones buscaran a Dios y, quizá acercándose a tientas, lo encontraran; aunque él no está lejos de ninguno de nosotros” Hechos 17: 26-27 (NTV).

Conocer y amar a Dios es nuestro mayor privilegio y ser conocido y amado por Dios es el mayor placer de Dios (Jeremías 9:24).

Es difícil imaginarse cómo es posible la amistad íntima entre un Dios omnipotente, invisible y perfecto, y un ser humano finito y pecaminoso. Pero, ¿qué significa que Dios quiere que sea su amigo? Al ver en la Biblia las vidas de los amigos de Dios, aprendemos seis secretos de la amistad con Dios.

Haciéndose Un Mejor Amigo De Dios.

A través de la conversación constante. Nunca tendrá una relación íntima con Dios si sólo asiste a la iglesia una vez por semana o incluso si tiene un tiempo devocional diario. La amistad con Dios crece cuando comparte todas las experiencias de su vida con El.

El quiere ser incluido en cada actividad, cada conversación, cada problema e incluso en cada pensamiento. Usted puede tener con El una conversación continua y sobre cualquier tema todo el día, hablándole acerca de lo que está haciendo o pensando en ese momento. “Oren sin cesar” (1 Tesalonicenses 5: 17) significa conversar con Dios mientras hace sus compras, o maneja, o cuando está llevando a cabo cualquier tarea cotidiana.

Tal como lo modeló Jesús, necesita pasar tiempo a solas con Dios, pero eso es sólo una fracción de las horas que pasa despierto. Todo lo que hace puede ser “pasar tiempo con Dios” si El es invitado a ser parte de ello y usted se mantiene consciente de Su presencia.

La clave de la amistad con Dios no es cambiar lo que hace sino cambiar su actitud hacia lo que hace. Lo que normalmente hace para usted mismo, lo comienza a hacer para Dios, ya sea comer, bañarse, trabajar, relajarse o sacar la basura.

En Edén, la adoración no era un evento al que se asistía sino una actitud perpetua; Adán y Eva estaban en constante comunión con Dios. Porque Dios está con usted todo el tiempo, ningún lugar es más cercano a Dios que donde está en este momento (Efesios 4: 6).

“No te aconsejo que uses en la oración una gran multiplicidad de palabras, ya que grandes discursos son a menudo ocasiones para distraerte.”

Brother Lawrence, The Practice of the Presence of God (Grand Rapids: Revell/Spire Books, 1967), Eigth Letter [Hermano Lawrence, La Práctica De la Presencia de Dios, Octava Carta]

En una era de déficit de atención, este consejo de hace 450 años de mantener la oración simple parece ser particularmente relevante. La Biblia nos dice: “Oren todo el tiempo” (1 Tesalonicenses 5: 17).  ¿Cómo es posible hacer esto? Una manera es usar “oraciones de un solo respiro” durante el día, como muchos cristianos lo han hecho por siglos. Escoja una oración breve o una frase simple que puede ser repetida en un solo respiro: “Estás conmigo.” “Recibo tu gracia.” “Estoy dependiendo en ti.” “Quiero conocerte.” “Soy tuyo.” “Ayúdame a confiar en ti.” También puede usar frases cortas de las Escrituras: “Para mí, vivir es Cristo.” “Nunca me abandonarás.” “Eres mi Dios.” Ore de esta manera lo más seguido posible para que este hábito tome raíces en su corazón. Sólo tenga claro que su motivación es honrar a Dios, no controlarlo.

Practicar la presencia de Dios es una habilidad, es un hábito que usted puede desarrollar. Tiene que entrenar su mente a que se acuerde de Dios. 

Al principio necesitará inventarse modos que le recuerden regresar frecuentemente los pensamientos de su consciente a la realidad que Dios está con usted en ese momento. Los monjes benedictinos usaban las campanas de las horas del reloj, para recordarse que tomaran una pausa y que oraran “la oración de la hora.” Si tiene un reloj o un teléfono celular con alarma, podría hacer lo mismo. Algunas veces percibirá la presencia de Dios, otras veces no.

No alabamos a Dios para que nos sintamos bien sino para hacer el bien. Su meta no es un sentimiento sino estar constantemente consciente de la realidad que Dios está siempre presente. Este es un estilo de vida de adoración.

A través de la constante meditación. Una segunda manera de establecer una amistad con Dios es pensar en Su Palabra durante el día. Esto se llama meditación, y la Biblia repetidamente nos insta a que meditemos en quién es Dios, qué ha hecho y qué es lo que ha dicho (Salmo 23: 4; 143: 5; 145: 5; Josué 1: 8; Salmo 1: 2).

Es imposible ser un amigo de Dios sin saber lo que El dice. No puede amar a Dios a menos que lo conozca, y no puede conocerle sin saber Su Palabra. La Biblia dice que Dios “mismo se reveló a Samuel a través de su palabra” (1 Samuel 3: 21). Hoy en día, Dios todavía usa este método. 

Aunque no puede pasarse todo el día estudiando la Biblia, puede pensar en ella durante el día, recordando versículos que ha leído o que se ha memorizado, reflexionando en ellos en su mente. Meditar es simplemente pensar concentradamente en algo… una habilidad que cualquiera puede aprender y usar en cualquier parte.

Cuando piensa en un problema repetidamente en su mente, eso se llama preocupación. Cuando piensa en la Palabra de Dios repetidamente en su mente, eso es la meditación. Si sabe cómo preocuparse ¡ya sabe cómo meditar! Cuanto más medite en la Palabra de Dios, menos tendrá de qué preocuparse.

La razón por la que Dios consideró a Job y a David amigos íntimos, era porque ellos consideraban Su Palabra más valiosa que cualquier otra cosa, y pensaban en ella continuamente durante el día. “No me he apartado de sus mandatos, sino que he atesorado sus palabras más que la comida diaria” Job 23: 12 (NTV). “¡Oh, cuánto amo tus enseñanzas! Pienso en ellas todo el día” Salmo 119: 97 (NTV). “Siempre están en mis pensamientos; no puedo dejar de pensar en tus obras poderosas” Salmo 77: 12 (NTV).

Los amigos se comparten secretos, y Dios compartirá sus secretos con usted si desarrolla el hábito de pensar en Su Palabra durante el día. Dios le dijo a Abraham sus secretos, y él hizo lo mismo con Daniel, Pablo, los discípulos y otros amigos (Génesis 18: 17; Daniel 2: 19; 1 Corintios 2: 7- 10).

Cuando lea su Biblia o escuche un sermón o escuche un disco, desarrolle la práctica de repasar la verdad en su mente, pensando en ella constantemente. Cuanto más tiempo pase repasando lo que Dios ha dicho, más entenderá “los secretos” de esta vida que a la mayoría de la gente se le pasan por inadvertidos. “El SEÑOR es amigo de los que le temen; a ellos les enseña su pacto” Salmo 25: 14 (NTV).

Empiece hoy a practicar la conversación constante con Dios y la meditación continua de Su Palabra. La oración le permite hablar con Dios; la meditación le permite a Dios hablar con usted. Ambos son esenciales para convertirse en un amigo de Dios.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Dios quiere ser mi mejor amigo.

Versículo Para Recordar: “El SEÑOR es amigo de los que le temen; a ellos les enseña su pacto.” Salmo 25: 14 (NTV).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué puedo hacer para que me acuerde de pensar en Dios y hablarle más seguido durante el día?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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