40 días: Jornada 12; Propósito 1.

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PROPOSITO # 1: USTED FUE PLANEADO PARA EL PLACER DE DIOS.

“…Para que sean llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado”. Isaías 61:3 (Biblia de Las Américas).

Día 12: Haciéndome Un Mejor Amigo De Dios.

“Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes”. Santiago 4: 8a (Nueva Traducción Viviente).
El Señor “ofrece su amistad a los justos”. Proverbios 3: 32 (NTV)

Usted es el que escoge qué tan íntimo será con Dios. Si quiere tener una conexión más íntima y profunda con Dios, tiene que aprender a compartir sinceramente sus sentimientos con El, confiar en El cuando El le pida que haga algo, aprender a interesarse en lo que le interesa, y desear Su amistad más que cualquiera cosa. 

Tengo que escoger ser sincero con Dios. Dios no espera que sea perfecto, pero sí insiste en su sinceridad total. Ninguno de los amigos de Dios en la Biblia era perfecto. Si la perfección fuese un requisito para tener amistad con Dios, nunca seríamos capaces de ser Sus amigos. Dichosamente, debido a la gracia de Dios, Jesús todavía es  “el amigo de pecadores” (Mateo 11:19).

En la Biblia, los amigos de Dios eran sinceros con sus sentimientos, muchas veces quejándose, dudando, acusando y arguyendo con su Creador. Dios, sin embargo, no parecía ponerse molesto por esta clase de franqueza. De hecho, El la alentaba. 

Dios permitió que Abraham lo cuestionara y lo desafiara en cuanto a la destrucción de la ciudad de Sodoma. Abraham se puso a fastidiar a Dios sobre lo que sería necesario para que eximiera a la ciudad, negociando con Dios de cincuenta justos a sólo diez.

Dios no mató a Jeremías cuando él declaró que Dios lo había engañado. Job fue permitido desahogarse de su amargura durante su suplicio, y al final, Dios defendió a Job por ser sincero, y amonestó a los amigos de Job por no ser auténticos. “Después de que el SEÑOR terminó de hablar con Job, dijo a Elifaz el temanita: «Estoy enojado contigo y con tus dos amigos, porque no hablaron con exactitud acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job.” Job 42: 7 (NTV).

 Un ejemplo sorprendente de amistad franca, fue cuando Dios expresó sinceramente Su total repudio de la desobediencia de Israel (Éxodo 33: 1-17). Le dijo a Moisés que cumpliría Su promesa de darle a los israelitas la Tierra Prometida, pero ¡El no iba a dar un paso más con ellos en el desierto! Dios estaba harto, y le dijo a Moisés exactamente cómo se sentía. Moisés, hablando como un “amigo” de Dios, respondió con igual candor (Éxodo 33: 12-17).

La amistad genuina se edifica en la transparencia. Lo que puede parecer como osadía, Dios lo ve como autenticidad. Para ser un amigo de Dios, tiene que ser sincero con Dios, compartiendo sus verdaderos sentimientos, no lo que piensa que debería de sentir o de decir.

Hasta que maduramos lo suficiente para entender que Dios usa todo para el bien de nuestras vidas, guardamos un resentimiento hacia Dios por nuestro físico, nuestro pasado, nuestras oraciones que no han sido contestadas, nuestras heridas del pasado y otras cosas que cambiaríamos si fuésemos Dios. Muy a menudo la gente le echa la culpa a Dios por las heridas causadas por otros.

La amargura es el mayor obstáculo a una amistad con Dios. El antídoto es darse cuenta que Dios siempre actúa con sus mejores intereses en mente, aún cuando es doloroso y no lo entiende. Dejar ir su resentimiento y revelar su sentimiento es el primer paso a la sanación. Así como muchas personas en la Biblia lo hicieron, dígale a Dios exactamente cómo se siente (Job: Job 7: 17-21;  Asaf: Salmo 83: 13Jeremías: Jeremías 20: 7Noemí: Rut 1: 20).

Para instruirnos en la sinceridad transparente, Dios nos dio el libro de Salmos. Toda emoción posible está catalogada en los Salmos. Cuando lee las confesiones llenas de emoción de David y de otros, se da cuenta que así es como Dios quiere que usted lo adore. Expongo mis quejas delante de él y le cuento todos mis problemas. Cuando me siento agobiado, sólo tú sabes qué camino debo tomar” Salmos 142: 2-3a (NTV).

Es alentador saber que todos los amigos íntimos de Dios (Moisés, David, Abraham, Job y otros) tuvieron que luchar con la duda y las expresaron francamente y en público. Expresar la duda es a veces el primer paso hacia el próximo nivel de intimidad con Dios.

Tengo que escoger obedecer a Dios en fe. Cada vez que confía en la sabiduría de Dios y hace lo que sea que le pide, aún cuando no lo entienda, profundiza su amistad con Dios. La obediencia es una condición para ser íntimo con Dios. “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.” Juan 15: 14 (NTV).

Somos amigos de Dios, pero no somos sus iguales. Él es nuestro amoroso líder y nosotros lo seguimos.

Obedecemos a Dios, no por obligación o por temor o por compulsión, sino porque lo amamos y confiamos que El sabe qué es lo mejor para nosotros. Queremos seguir a Cristo porque estamos agradecidos por todo lo que ha hecho por nosotros, y cuanto más de cerca lo seguimos, más profunda se hace nuestra amistad con él. 

Porque hemos sido perdonados y liberados, obedecemos por amor… ¡y nuestra obediencia nos trae un gran gozo! Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor. Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo.” Juan 15: 9-11 (NTV).

Jesús tiene la expectación de que hagamos solamente lo que El hizo con el Padre. La relación con su Padre es el modelo de nuestra relación con El. Jesús hizo todo lo que el Padre le pidió que hiciera por amor.

La verdadera amistad no es pasiva; toma acción. Cuando Jesús nos pide que amemos a otros, que ayudemos a los necesitados, que mantengamos nuestras vidas limpias y que traigamos a otros a El, el amor es lo que nos motiva a obedecer inmediatamente.

Dios se complace más cuando hacemos las cosas pequeñas en amorosa obediencia. Puede que otros no las noten, pero Dios las ve y las considera como actos de adoración.

Puede que las grandes oportunidades vengan una vez en la vida, pero las pequeñas oportunidades nos rodean día tras día.  Dios valora simples actos de obediencia más que nuestras oraciones, alabanzas y ofrendas. “¿Qué es lo que más le agrada al SEÑOR: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros” 1 Samuel 15: 22 (NTV).

Jesús comenzó su ministerio público a la edad de 30 años cuando fue bautizado por Juan. En este acontecimiento, Dios dijo desde el cielo: “Éste es mi Hijo amado, quien me da un gran gozo” (Mateo 3: 17). La Biblia no dice nada acerca de esos años ocultos excepto por una simple frase en Lucas 2: 51 “Luego regresó con sus padres a Nazaret, y vivió en obediencia a ellos” . Treinta años de complacer a Dios fueron resumidos en dos palabras: ¡”vivió obedientemente”!

Tengo que escoger valorar lo que Dios valora. Cuanto más se haga amigo de Dios, más le interesarán las cosas que a El le interesan, se entristecerá de lo que le entristece y se regocijará en las cosas que le complacen. 

Pablo es el mejor ejemplo de esto. La agenda de Dios era su agenda, y lo que apasionaba a Dios lo apasionaba a él (2 Corintios 11: 2). David sintió lo mismo (Salmo 69: 9).

¿Qué es lo que más le importa a Dios? La redención de Su pueblo. ¡El quiere que todos los hijos perdidos sean encontrados!  Lo más querido por el corazón de Dios es la muerte de su Hijo. La segunda cosa más querida por el corazón de Dios es que sus hijos compartan esta información con otros. Los amigos de Dios le hablan a sus amigos acerca de Dios.

Tengo que desear la amistad con Dios más que cualquier cosa. Los salmos están llenos de ejemplos de este deseo. David deseaba apasionadamente conocer a Dios por encima de cualquier cosa; él usó palabras como deseo, anhelo, sed, hambre. El tenía un deseo intenso de Dios (Salmo 27: 4; 63: 3).

La pasión de Jacob por obtener la bendición de Dios para su vida era tan intensa que luchó con Dios en el suelo toda una noche diciendo, “No te dejaré ir a menos que me bendigas” (Génesis 32: 26). La parte increíble de esa historia es que Dios, que es el Todopoderoso, ¡dejó que Jacob ganara! Dios no se ofende cuando “luchamos” con El, porque la lucha requiere contacto personal ¡y nos trae cerca de El! La lucha también es una actividad apasionada y a Dios le agrada cuando somos apasionados con El.

Pablo fue otro hombre apasionado por la amistad con Dios. Nada le importaba más, era su primera prioridad, su concentración total y la máxima meta de su vida. Esta es la razón por la que Dios usó a Pablo de una gran manera. “Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte” Filipenses 3:10 (NVI).

La verdad es que usted es el que escoge qué tan íntimo será con Dios. La amistad íntima con Dios es una escogencia, no es una casualidad. Tiene que buscarla intencionalmente. ¿De veras la quiere (más que cualquier cosa)? ¿Qué valor tiene para usted? ¿Vale tanto como para dejar otras cosas? ¿Vale la pena el esfuerzo de desarrollar los hábitos y las habilidades que se necesitan?

Puede que se haya sentido apasionado por Dios en el pasado pero ha perdido ese deseo. Ese era el problema de los cristianos en Efeso (Apocalipsis 2: 2-7). Si ha estado haciendo las cosas sin ganas espiritualmente, no se sorprenda cuando Dios permita que el dolor entre en su vida.

El dolor es el combustible de la pasión – nos da la energía para cambiar, con una intensidad que normalmente no poseemos. 

“El dolor es el megáfono de Dios.” C.S. Lewis.

Sus problemas no son un castigo; son las llamadas de un Dios amoroso a que se despierte. El está enloquecido por usted, y El hará cualquier cosa para hacerlo que vuelva a tener comunión con El. Pero hay una manera más fácil para volver a encender su pasión por Dios: empiece a pedirle a Dios que se la dé, y siga pidiéndola hasta que la tenga. Ore esto durante el día: “Amado Jesús, más que nada, quiero conocerte íntimamente.” Dios dijo a los cautivos en Babilonia “Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme” Jeremías 29: 13 (NTV).

No hay nada, absolutamente nada, más importante que desarrollar su amistad con Dios. Es una relación que durará para siempre (1 Timoteo 6: 21a). ¿Se ha estado perdiendo de la cosa más importante de la vida? Puede hacer algo acerca de esto comenzando hoy. Recuerde, es su escogencia. Usted es el que escoge qué tan íntimo será con Dios.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Yo soy el que escoge qué tan íntimo seré con Dios.

Versículo Para Recordar: “¿No se dan cuenta de que la amistad con el mundo los convierte en enemigos de Dios? Lo repito: si alguien quiere ser amigo del mundo, se hace enemigo de Dios.” Santiago 4: 8 (NTV).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué decisiones prácticas tomaré hoy para crecer en mi intimidad con Dios?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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