40 días: Jornada 13; Propósito 1.

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PROPOSITO # 1: USTED FUE PLANEADO PARA EL PLACER DE DIOS.

“…Para que sean llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado”. Isaías 61:3 (Biblia de Las Américas).

Día 13: La Adoración Que Complace A Dios.

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Marcos 12: 30 (Reina Valera Actualizada).

Dios quiere todo su ser. Dios no quiere una parte de su vida.  El desea su devoción total, no las migajas de su vida.

Dónde adora no es tan importante como cómo adora y cuánto de usted mismo ofrece a Dios cuando adora. Hay una manera correcta y una manera incorrecta de adorar. La Biblia dice “sirvamos a Dios, agradándole con temor y reverencia” (Hebreos 12: 28b/RVA). El tipo de adoración que complace a Dios tiene cuatro características:

Dios se complace cuando nuestra adoración es veraz. A menudo alguien dice, “Pienso que Dios es…” y después él o ella comparte su idea de la clase de Dios que le gustaría adorar. Pero no podemos arbitrariamente crearnos nuestra propia imagen conveniente o inofensiva de Dios y adorarla. Eso es idolatría. 

La adoración tiene que estar basada en la verdad de las Escrituras, no en nuestras opiniones de Dios. “Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren” Juan 4: 23 (RVA).

“Adorar en verdad” significa adorar a Dios tal como El es verdaderamente revelado en la Biblia. 

Dios se complace cuando nuestra adoración es auténtica. Cuando Jesús dijo que usted debe “adorar en espíritu”, él no se estaba refiriendo al Espíritu Santo sino al espíritu suyo. Hecho a semejanza de Dios, usted es un espíritu que reside en un cuerpo y Dios diseñó su espíritu para comunicarse con El. La adoración es su espíritu respondiendo al Espíritu de Dios.

Cuando Jesús dijo, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” él quiso dar a entender que la adoración debe de ser genuina y de corazón. Tiene que sentir lo que dice. La alabanza que no viene del corazón ¡no es alabanza del todo! No tiene ningún valor y es un insulto a Dios. 

Cuando adoramos, Dios ve más allá de nuestras palabras y ve la actitud de nuestros corazones. “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehovah mira el corazón.” 1 Samuel 16: 7b (RVA).

Como la adoración envuelve deleitarse en Dios, ésta utiliza sus emociones. Dios le dio sus emociones para que lo pudiera adorar con sentimientos profundos, pero esas emociones tienen que ser genuinas, no fingidas. Dios odia la hipocresía. El quiere su amor sincero y real. Podemos adorar a Dios imperfectamente, pero no podemos adorarlo sin sinceridad.

La adoración tiene que ser veraz y auténtica. La adoración que complace a Dios es profundamente emocional y profundamente doctrinal. Usamos nuestros corazones y nuestras cabezas. 

La adoración genuina ocurre cuando su espíritu responde a Dios, no a algún sonido musical. De hecho, algunas canciones introspectivas y sentimentales son un obstáculo a la adoración porque le quitan la atención a Dios y la concentran en nuestros sentimientos. La mayor distracción en la adoración es usted mismo (sus intereses y su preocupación de lo que otros están pensando de usted).

Hay muchas formas de alabanza que son mencionadas en la Biblia, entre ellas la confesión, gritar, ponerse de pie en honra, arrodillarse, bailar, hacer ruidos alegres, testificar, tocar instrumentos musicales y levantar las manos (Hebreos 13: 15; Salmo 7: 17; Esdras 3: 11; Salmo 149: 3; 150: 3; Nehemías 8: 6). El mejor estilo de adoración es el que más auténticamente representa su amor por Dios, basado en el pasado personal y la personalidad que Dios le dio.

Los cristianos han usado muchos caminos por 2000 años para disfrutar de la intimidad con Dios: estando en medio de la naturaleza, estudiando, cantando, leyendo, bailando, creando arte, sirviendo a otros, estando en soledad, disfrutando de la comunión de otros creyentes y participando en decenas de otras actividades. 

En su libro “Sacred Pathways” (Los Senderos Sagrados), Gary Thomas identificó nueve maneras posibles que personas pueden usar para acercarse a Dios:

Los Naturalistas se sienten más inspirados a amar a Dios en la naturaleza, en ambientes naturales. Los Sensoriales aman a Dios con sus sentidos y aprecian bellas reuniones de adoración que envuelven ver, gustar, oler y tocar, no sólo oír. Los Tradicionalistas se acercan a Dios a través de ritos, liturgias, símbolos y estructuras invariables. Los Ascetas prefieren amar a Dios en la soledad y la simplicidad. Los Activistas aman a Dios al confrontar el mal, batallar las injusticias y trabajar para hacer el mundo un lugar mejor. Los Entusiastas aman a Dios a través de la celebración. Los Siervos aman a Dios al amar a otros y atender sus necesidades. Los Contemplativos aman a Dios a través de la adoración. Los Intelectuales aman a Dios al estudiar con sus mentes. 

Gary Thomas, Sacred Pathways (Los Senderos Sagrados) (Grand Rapids: Zondervan, 2000).

No hay aproximación de “talla única” a la adoración y a la amistad con Dios. Una cosa es cierta: no le trae gloria a Dios cuando trata de ser alguien que El nunca tuvo intenciones que fuera. Dios quiere que usted sea usted mismo (Juan 4: 23).

Dios se complace cuando nuestra adoración es consciente. El mandamiento de Jesús de “Ama a Dios con toda tu mente” es repetido cuatro veces en el Nuevo Testamento. A Dios no le complace que cantemos cantos sin pensar, que oremos mecánicamente oraciones estereotipadas o que exclamemos indiscriminadamente “¡Gloria a Dios!”, sólo porque no podemos pensar en otra cosa qué decir en ese momento. Si adora sin usar su mente, su adoración es hueca. Tiene que utilizar su mente.

Jesús llamó la adoración que no usa la mente “repeticiones vanas” (Mateo 6: 7). Durante la adoración, nos resulta mucho más fácil ofrecer expresiones estereotipadas, que hacer el esfuerzo de honrar a Dios con palabras y maneras frescas. Leer las Escrituras en diferentes traducciones y paráfrasis ampliará sus expresiones de adoración. 

Trate de alabar a Dios sin usar palabras como alabo, aleluya, gracias o amén. En lugar de decir, “Sólo queremos alabarte,” hágase una lista de sinónimos y use palabras frescas como admirar, respetar, valorar, reverenciar, honrar y apreciar.

También sea específico. Si alguien se le acercara repitiendo, “¡Te alabo!” diez veces, probablemente pensaría, ¿Por qué? Usted preferiría recibir dos elogios específicos que recibir veinte vagas generalidades. Y Dios también.

Otra idea es hacer una lista de los diferentes nombres de Dios y concentrarse en ellos. Los nombres de Dios no son arbitrarios; nos hablan de los diferentes aspectos de su carácter. En el Antiguo Testamento, Dios se reveló gradualmente a Israel al introducir nuevos nombres de sí mismo, y El nos manda a que alabemos su nombre. 

Dios quiere que nuestras reuniones públicas de adoración sean conscientes también. Pablo dedicó un capítulo entero a esto (1 Corintios 14) y concluyó, “hágase todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14: 40/RVA).

Dios insiste que nuestras reuniones públicas de adoración sean entendibles para los no creyentes cuando estén presentes en nuestras reuniones de adoración (1 Corintios 14: 16-17). Ser sensitivo a los no creyentes que visitan sus reuniones de adoración es un mandato bíblico. Ignorar este mandato es desobediencia y falta de amor.

Dios se complace cuando nuestra adoración es práctica. La Biblia dice que “presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12: 1).  ¿Por qué Dios quiere su cuerpo? ¿Por qué no dice, “Ofrezcan su espíritu”? Porque sin su cuerpo no puede hacer nada en este planeta. En la eternidad recibirá un cuerpo nuevo, mejorado y actualizado, pero mientras esté aquí en la tierra, Dios dice, “¡Dame lo que tienes!” El sólo está siendo práctico con respecto a la adoración. 

Tal vez ha oído a alguien decir, “No puedo ir esta noche a la reunión, pero estaré con ustedes en espíritu.” ¿Sabe que significa eso? Nada. ¡No sirve de nada! Mientras esté en la tierra, su espíritu sólo puede estar donde esté su cuerpo. Si su cuerpo no está allí, tampoco usted está allí.

Cuando adoramos, hemos de “ofrecer nuestros cuerpos como sacrificios vivos.” Ahora, usualmente asociamos el concepto de “sacrificio” con algo muerto, pero Dios quiere que usted sea un sacrificio vivo. ¡El quiere que viva para El! Sin embargo, el problema con un sacrificio vivo es que se puede bajar del altar, y eso es lo que hacemos muchas veces. El domingo cantamos “¡Adelante, Soldados Cristianos!”, pero el lunes desertamos. 

En el Antiguo Testamento, Dios se complacía en los muchos sacrificios de adoración porque profetizaban el sacrificio de Jesús en la cruz. Hoy Dios se complace con sacrificios de adoración diferentes: la expresión de gratitud, la alabanza, la humildad, el arrepentimiento, las ofrendas de dinero, la oración, el servicio a otros y el compartir con aquellos en necesidad (Salmo 50: 14; 51: 17; 54: 6; Hebreos 13: 15; Filipenses 4: 18; Salmo 141: 2; Hebreos 13:16; Marcos 12: 33; Romanos 12: 1).

La adoración genuina tiene su costo. David sabía esto y dijo “no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada” (2 Samuel 24: 24).

Una cosa que la adoración nos costará es nuestro egocentrismo. No puede exaltar a Dios y exaltarse usted mismo al mismo tiempo. No adora para ser visto por otros o para complacerse. Usted se quita deliberadamente el enfoque de usted mismo. 

Cuando Jesús dijo, “Ama al Señor tu Dios con todas tus fuerzas”, El estaba señalando que la adoración requiere esfuerzo y energía. La adoración es un acto de pura fuerza de voluntad. La adoración pasiva es una contradicción de términos. 

Cuando alaba a Dios aún cuando no siente ganas, cuando se sale de la cama a adorar aunque esté cansado o cuando ayuda a otros aunque esté agotado, está ofreciendo un sacrificio de adoración a Dios. Eso complace a Dios. 

Matt Redman, un líder de adoración de Inglaterra, contó cómo su pastor le enseñó a su iglesia el verdadero significado de la adoración. Para demostrar que la adoración es más que música, él prohibió todo canto en sus reuniones por un tiempo mientras aprendían a adorar de otras maneras. Al cabo de ese tiempo, Matt había escrito la canción clásica “Heart of Worship” (Un Corazón de Adoración): 

Te traeré más que una canción
porque la canción en sí no es lo que pides.
Buscas dentro de mí
más allá de las apariencias.
Estás viendo dentro de mi corazón.

Matt Redman, “Heart of Worship” (“Un Corazón de Adoración”) (Kingsway’s Thankyou Music, 1997).

El corazón del asunto es un asunto del corazón.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Dios quiere todo mi ser.

Versículo Para Recordar: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Marcos 12: 30 (RVA).

Pregunta Para Considerar: ¿Que complace más a Dios en este momento: mi adoración pública o mi adoración privada? ¿Qué voy a hacer acerca de esto?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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