40 días: Jornada 14; Propósito 1.

 

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PROPOSITO # 1: USTED FUE PLANEADO PARA EL PLACER DE DIOS.

“…Para que sean llamados robles de justicia, plantío del SEÑOR, para que El sea glorificado”. Isaías 61:3 (Biblia de Las Américas).

Día 14: Cuando Dios Parece Distante.

“Aguardaré, pues, a Jehová, quien ha escondido su rostro de la casa de Jacob. En él esperaré”. Isaías 8: 17 (Reina Valera Actualizada).

Dios es real, sienta lo que sienta. Es fácil adorar a Dios cuando las cosas van de maravillas en nuestras vidas – cuando El ha proveído alimento, amigos, familia, salud y situaciones felices. Pero las circunstancias no son siempre placenteras. ¿Cómo hace para adorar a Dios cuando eso pasa? ¿Qué hace cuando Dios parece estar a un millón de millas de distancia?

El nivel más profundo de adoración es alabar a Dios a pesar del dolor, darle gracias durante la prueba, confiar en El cuando es tentado, entregarse a El cuando está sufriendo y amarlo cuando parece distante.

Las amistades a menudo son probadas por la separación y el silencio; cuando están separadas por la distancia física o porque no se pueden hablar. En su amistad con Dios, no se sentirá siempre cercano a El.

“Cualquier relación envuelve tiempos de intimidad y tiempos de distanciamiento y en una relación con Dios, no importa qué tan íntima sea, el péndulo se mueve de un lado a otro.” 

Phillip Yancey, Reaching For The Invisible God [Buscando Al Dios Invisible] (Grand Rapids: Zondervan, 2000), 242.

Ahí es cuando la adoración se hace difícil. Para profundizar su amistad, Dios lo prueba con períodos de aparente separación, tiempos cuando se siente como que si El lo ha abandonado o se ha olvidado de usted. Se siente como que si Dios está a un millón de millas. San Juan de la Cruz se refirió a estos días de sequía espiritual, duda y separación de Dios como “la noche oscura del alma.” Henri Nouwen los llamó “el ministerio de la ausencia.” A.W. Tozer los llamó “el ministerio de la noche.” Otros se refirieron a ellos como “el invierno del corazón”.

Aparte de Jesús, David fue probablemente el que tenía la amistad más intima con Dios sin par. Dios se complació en llamarlo “un varón conforme a mi corazón” (1 Samuel 13: 14; Hechos 13:22). Sin embargo, David frecuentemente se quejaba de la aparente ausencia de Dios (Salmo 10: 1; 22: 1; 43: 2; 44: 23; 74: 11; 88: 14; 89: 49).

Por supuesto, Dios en realidad no había abandonado a David y El tampoco lo abandonará a usted. Repetidamente El ha prometido: “Nunca te dejaré ni te abandonaré” (Deuteronomio 31: 8; Salmo 37: 28; Juan 14: 16-18; Hebreos 13: 5)Pero Dios no ha prometido: “Siempre sentirás mi presencia.” De hecho, Dios admite que algunas veces El esconde su rostro de nosotros (Isaías 45: 15). Hay tiempos en que parecerá como que se desaparece completamente de su vida.

“Se despierta una mañana y todos sus sentimientos espirituales se le han ido. Usted ora pero no pasa nada. Reprende al diablo pero eso no cambia nada. Hace sus ejercicios espirituales… le pide a sus amigos que oren por usted… confiesa todos los pecados que se pueda imaginar y después se va a pedirle perdón a toda persona que conoce. Se pone a ayunar… y aún así, nada. Comienza a preguntarse cuánto tiempo va a durar esta depresión espiritual. ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Cuándo se va a acabar?… siente como que si sus oraciones simplemente rebotan del techo. En total desesperación usted solloza, ‘¿qué me pasa?'”

Floyd McClung, Finding Friendship with God [Encontrando La Amistad Con Dios] (Ann Arbor,MI: Vine Books, 1992), 186.

La verdad es que ¡no hay nada de malo con usted! Es una parte normal de la prueba y de la profundización de su amistad con Dios. Todo cristiano pasa por esto al menos una vez en su vida, y usualmente varias veces. Es doloroso y desconcertante, pero es absolutamente vital para el desarrollo de su fe. Saber esto le dio a Job esperanza cuando no podía sentir la presencia de Dios en su vida. “Si voy al oriente, él no está allí; y si voy al occidente, no lo percibo. Cuando él actúa en el norte, no lo diviso; se vuelve al sur, pero no lo veo. Sin embargo, él conoce el camino en que ando; cuando él me haya probado, saldré como oro” Job 23: 8-10 (RVA)

Cuando Dios parece distante, puede que sienta que El está enojado con usted o que lo está disciplinando por algún pecado. De hecho, el pecado sí nos desconecta de la comunión íntima con Dios. Entristecemos al Espíritu Santo y apagamos nuestra comunión con El por medio de la desobediencia, del conflicto con otros, de estar muy ocupados, de la amistad con el mundo y otros pecados (Salmo 51; Efesios 4: 29-30; 1 Tesalonicenses 5: 19; Jeremías 2: 32; 1 Corintios 8: 12; Santiago 4: 4).

Pero muy a menudo este sentimiento de abandono o de separación de Dios no tiene nada que ver con el pecado. Es una prueba de fe, una que todos tenemos que enfrentar: ¿Va usted a continuar amando, confiando, obedeciendo y adorando a Dios, aún cuando no percibe Su presencia o tiene evidencia visible que está obrando en su vida?

El error más común que los cristianos cometen hoy en la adoración es que buscan una experiencia en lugar de buscar a Dios. Buscan un sentimiento, y si ocurre entonces concluyen que han adorado. ¡Esto es erróneo! De hecho, Dios a menudo remueve nuestros sentimientos para que no dependamos de ellos. Buscar un sentimiento, aún si es el de sentir la cercanía de Cristo, no es adoración.

Cuando está recién convertido, Dios le da un montón de emociones reafirmadoras y muchas veces le contesta oraciones inmaduras y egoístas. Pero a medida que crece en la fe, El lo va a separar de esas dependencias. 

La omnipresencia de Dios y la manifestación de Su presencia son dos cosas diferentes. La primera es un hecho; la segunda es muchas veces un sentimiento. Dios siempre está presente, aún cuando esté inconsciente de El, y Su presencia es demasiado profunda para ser medida por una mera emoción. 

Sí, Dios quiere que perciba Su presencia, pero El está más interesado en que confíe en El que en que lo sienta. Lo que complace a Dios es la fe, no lo sentimientos.

Las situaciones que van a poner a prueba su fe serán esos momentos cuando la vida se le está derrumbando y no encuentra a Dios por ningún lado. Esto le pasó a Job. En un solo día lo perdió todo: su familia, sus negocios, su salud y todo de lo que era dueño. Y lo más deprimente fue que por treinta y siete capítulos, ¡Dios no dijo nada! 

¿Cómo alaba a Dios cuando no entiende lo que está pasando en su vida y Dios guarda silencio? ¿Cómo se mantiene conectado con Dios en una crisis, cuando no hay comunicación? ¿Cómo mantiene sus ojos en Jesús cuando están llenos de lágrimas? Haciendo lo que Job hizo: “Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rapó la cabeza; se postró a tierra y adoró. Y dijo: —Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehovah dio, y Jehovah quitó. ¡Sea bendito el nombre de Jehová!” Job 1: 20-21 (RVA).

Dígale a Dios exactamente cómo se está sintiendo. Derrame su corazón ante Dios. Desahóguese de cada emoción que está sintiendo. Dios puede manejar sus dudas, su enojo, su temor, su dolor, su confusión y sus preguntas (Job 7: 11; 29: 4).

¿Sabía usted que admitir su falta de esperanza puede ser una declaración de fe? David, teniendo fe pero sintiendo desesperación al mismo tiempo, escribió: “Creí; por tanto, hablé, estando afligido en gran manera” (Salmo 116: 10/RVA). Esto suena como una contradicción: confío en Dios, ¡pero estoy completamente acabado! La franqueza de David en realidad nos revela una fe profunda: primero, él creyó en Dios. Segundo, él creyó que Dios escucharía su oración. Tercero, él creyó que Dios le dejaría decir lo que sentía y que aún así Dios lo seguiría amando.

Concéntrese en quién es Dios: en su naturaleza inmutable. Cualesquiera que sean sus circunstancias y a pesar de cómo se sienta, no deje de asirse del carácter inmutable de Dios. Recuérdese de lo que sabe que es eternamente verdadero acerca de Dios: El es bueno, El me ama, El está conmigo, El sabe por lo que estoy pasando, El se interesa en mí y tiene un buen plan para mi vida.

“Nunca dude en la oscuridad lo que Dios le dijo en la luz”.V. Raymond Edman.

Cuando la vida de Job se derrumbó, y Dios guardaba silencio, aún así él encontró razones por las que podía alabar a Dios:

  • porque El es bueno y amoroso (Job 10: 12).
  • porque El es todopoderoso (Job 42: 2; 37: 5, 23).
  • porque El nota cada detalle de mi vida (Job 23: 10; 31: 4).
  • porque El está en control (Job 34: 13).
  • porque El tiene un plan para mi vida (Job 23: 14).
  • porque El me salvará (Job 19: 25).

Confíe que Dios cumplirá sus promesas. Durante tiempos de sequía espiritual, tiene que depender pacientemente en las promesas de Dios, no en sus emociones, y darse cuenta que Dios lo está llevando a un nivel más profundo de madurez. Una amistad basada en emociones es obviamente una relación superficial. 

Las circunstancias no pueden cambiar el carácter de Dios. La gracia de Dios todavía sigue en todo su vigor; El sigue estando de su lado, aún cuando no lo sienta. En la ausencia de circunstancias positivas, Job se aferró de la Palabra de Dios. “No me he apartado del mandamiento de sus labios; en mi seno he guardado los dichos de su boca” Job 23: 12 (RVA).

Esta confianza en la Palabra de Dios causó que Job permaneciera fiel aún cuando nada parecía tener sentido. Su fe era fuerte aún en medio del dolor: “He aquí, aunque él me mate, en él he de esperar. Ciertamente defenderé ante su presencia mis caminos.” Job 13: 15 (RVA).

Cuando se siente abandonado por Dios y aún así continúa confiando en El a pesar de sus sentimientos, lo adora de la manera más profunda.

Recuerde lo que Dios ya hizo por usted.  Si Dios nunca hiciera nada más por usted, aún así, El se merecería su alabanza continua por el resto de su vida debido a lo que Jesús hizo por usted en la cruz. ¡El Hijo de Dios murió por usted! Esta es la mayor razón para adorarle.

Desdichadamente, nos olvidamos de los crueles detalles del agonizante sacrificio que Dios hizo por nosotros. Aún antes de su crucifixión, el Hijo de Dios fue despojado de sus ropas; lo golpearon hasta dejarlo irreconocible; le dieron azotes; fue insultado y se burlaron de El; le pusieron una corona de espinas; y le faltaron al respeto cuando lo escupieron. Abusado y ridiculizado por hombres crueles, fue tratado peor que un animal. 

Después, estando casi inconsciente debido a su pérdida de sangre, fue forzado a arrastrar una cruz incómoda hasta lo alto de un monte, fue clavado a ella y fue dejado que sufriera la lenta y extremadamente dolorosa tortura a muerte de la crucifixión. Mientras su sangre se derramaba, habían personas que le gritaban insultos y hacían bromas de su dolor y retaban su declaración de ser Dios.

Y después de eso, una vez que Jesús había tomado el pecado y la culpa de toda la humanidad sobre sí mismo, Dios apartó la mirada de tan horrenda situación, y Jesús sollozó en total desesperación, “Mi Dios, mi Dios, ¿por qué tú me has abandonado?” Jesús pudo haberse salvado a sí mismo; pero, entonces, no hubiera podido salvarlo a usted.

Palabras no pueden describir la negrura de este momento. ¿Por qué Dios permitió y aguantó un maltrato tan espantoso y malvado? ¿Por qué? Para que usted pudiera ser eximido de pasar la eternidad en el infierno, ¡y para que usted pudiera compartir de Su gloria para siempre! “Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él” 2 Corintios 5: 21 (RVA).

Jesús lo dio todo para que usted pudiera tenerlo todo. El murió para que usted pudiera vivir para siempre. Sólo esto es suficiente para que Dios se merezca que usted le dé las gracias y que lo alabe continuamente. Nunca jamás debería de preguntarse porqué tiene que estar agradecido con Dios.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Dios es real, sienta lo que sienta.

Versículo Para Recordar: “Nunca te abandonaré ni jamás te desampararé” Hebreos 13: 5 (RVA).

Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo mantenerme concentrado en la presencia de Dios, especialmente cuando lo siento distante?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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