40 días: Jornada 15; Propósito 2.

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PROPOSITO # 2: USTED FUE FORMADO PARA LA FAMILIA DE DIOS.

“Yo soy la vid y ustedes los pámpanos… separados de mí ustedes nada pueden hacer”. Juan 15: 5 (Reina Valera Contemporanea).
“…Formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a los demás”. Romanos 12: 5 (RVC).

Día 15: Formado Para La Familia De Dios.

“Porque convenía que Dios, por quien todas las cosas existen y subsisten, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos, a fin de llevar muchos hijos a la gloria”. Hebreos 12: 10 (RVC).
“Miren cuánto nos ama el Padre, que nos ha concedido ser llamados hijos de Dios. Y lo somos…”. 1 Juan 3: 1 (RVC).

Fue formado para la familia de Dios. Dios quiere una familia, y lo creó a usted para que fuera parte de ella. Este es el segundo propósito de Dios para su vida. La Biblia entera es la historia de Dios formándose una familia que lo ame, que lo honre y que reine con El para siempre. “Nos predestinó para que por medio de Jesucristo fuéramos adoptados como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad” Efesios 5: 1 (RVC).

Porque Dios es amor, El valora las relaciones. Su propia naturaleza es relacional y El se identifica a sí mismo usando términos relacionados con la familia: Padre, Hijo y Espíritu. La Trinidad es la relación que Dios tiene consigo mismo. Es el modelo perfecto de la relación armoniosa y deberíamos de estudiar sus implicaciones.

Dios siempre ha existido en una relación amorosa consigo mismo y, por lo tanto, nunca ha estado solo. El no necesitaba una familia; El quería una familia, y entonces diseñó un plan para crearnos, traernos a su familia y compartir con nosotros todo lo que tiene. Esto le da a Dios gran placer. “Él, por su propia voluntad, nos hizo nacer por medio de la palabra de verdad, para que seamos los primeros frutos de su creación” Santiago 1: 18 (RVC).

Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, Dios se convierte en nuestro Padre, nos hacemos sus hijos, otros creyentes se hacen nuestros hermanos y hermanas, y la iglesia se convierte en nuestra familia espiritual. La familia de Dios incluye a todos los creyentes del pasado, del presente y del futuro. 

Cada ser humano fue creado por Dios, pero no todo ser humano es un hijo de Dios. La única manera de entrar a la familia de Dios es que nazca de nuevo en ella. Usted se hizo parte de la familia humana por su primer nacimiento, pero se hace un miembro de la familia de Dios por su segundo nacimiento. Dios “nos ha dado el privilegio de haber sido nacidos de nuevo, de manera que ahora somos miembros de la propia familia de Dios” (1 Pedro 1: 3b; Romanos 8: 15-16).

La invitación a ser parte de la familia de Dios es universal (Marcos 8: 34; Hechos 2: 21; Romanos 10: 13; 2 Pedro 3: 9), pero hay una condición: la fe en Jesús. “Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” Gálatas 3: 26 (RVC).

Su familia espiritual es mucho más importante que su familia física por parentesco porque la primera durará para siempre. Nuestras familias en la tierra son dones maravillosos de Dios, pero son temporales y frágiles. Por otro lado, nuestra familia espiritual – nuestras relaciones con otros creyentes (continuará por toda la eternidad). Es una unión más fuerte y un vínculo más permanente que las relaciones por parentesco.

“Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra…”

Apóstol Pablo, Efesios 3: 14-15 (RVC).

Los Beneficios De Estar En La Familia De Dios.

En el momento en que usted nació espiritualmente en la familia de Dios, se le dieron unos asombrosos regalos de nacimiento: el nombre de la familia, la semejanza de la familia, el privilegio de la familia, el acceso íntimo de la familia ¡y la herencia de la familia! (1 Juan 3: 1; Romanos 8:29; Gálatas 4: 6-7; Romanos 5: 2; 1 Corintios 3: 23; Efesios 3: 12; 1 Pedro 1: 3-5; Romanos 8: 17). “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, también eres heredero de Dios por medio de Cristo” Gálatas 4: 7 (RVC).

El Nuevo Testamento le da un gran énfasis a nuestra rica “herencia” (“Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” Filipenes 4: 19/RVC). Como hijos de Dios se nos da acceso a la fortuna de la familia. Aquí en la tierra se nos dan “las riquezas… de su gracia… bondad… paciencia… gloria… sabiduría… poder… y misericordia” (Efesios 1: 7; Romanos 2: 4; 9: 23; 11: 33; Efesios 3: 16; 2: 4). Pero en la eternidad heredaremos aún más.

Pablo dijo “Pido también que Dios les dé la luz necesaria para que sepan cuál es la esperanza a la cual los ha llamado, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1: 18/RVC). Exactamente, ¿qué incluye esta herencia? Primero, estaremos con Dios para siempre (1 Tesalonicenses 5: 10; 4: 17). Segundo, seremos completamente cambiados para ser como Cristo ( 1 Juan 3: 2; 2 Corintios 3: 18). Tercero, seremos libres de todo dolor, muerte y sufrimiento (Apocalipsis 21: 4). Cuarto, seremos recompensados y seremos asignados a nuevas posiciones de servicio ( Marcos 9: 41; 10: 30; 1 Corintios 3: 8; Hebreos 10: 35; Mateo 25: 21, 23). Quinto, compartiremos de la gloria de Cristo (Romanos 8: 17; Colosenses 3: 4; 2 Tesalonicenses 2: 14; 2 Timoteo 2: 12; 1 Pedro 5: 1). ¡Qué herencia! Usted es mucho más rico de lo que piensa. “Para que recibamos una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera. Esta herencia les está reservada en los cielos” 1 Pedro 1: 4 (RVC).

Esto significa que su herencia eterna es preciada, pura, permanente y protegida. Nadie se la puede quitar. Esta herencia eterna  es lo que debería de estar anhelando y por lo que debería de estar trabajando. La jubilación es una meta a corto plazo. Debería de estar viviendo a luz de la eternidad. “Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no como para la gente, porque ya saben que el Señor les dará la herencia como recompensa, pues ustedes sirven a Cristo el Señor” Colosenses 3: 23-24 (RVC).

El Bautismo: Identificándose Con La Familia De Dios.

Las familias saludables sienten orgullo de ser familia; sus miembros no se avergüenzan de ser reconocidos como parte de la familia. El bautismo no es un rito opcional, que puede ser demorado o postergado. Significa su inclusión en la familia de Dios. Al ser bautizado anuncia al mundo, “No me avergüenzo de ser parte de la familia de Dios.” ¿Ha sido bautizado? Jesús ordenó este hermoso acto para todos los que están en Su familia. “Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Mateo 28: 19 (RVC).

¿Por qué es el bautismo tan importante? Porque simboliza el segundo propósito de Dios para su vida: su participación en la comunidad de la familia eterna de Dios.

El bautismo está lleno de significado. En su bautismo declara su fe, comparte la muerte y resurrección de Cristo, simboliza su muerte a su vida vieja y anuncia su vida nueva en Cristo. También es una celebración de su inclusión en la familia de Dios.

Su bautismo es una imagen física de una verdad espiritual. Representa lo que pasó desde el momento en que Dios lo puso en Su familia: “Por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, tanto los judíos como los no judíos, lo mismo los esclavos que los libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” 1 Corintios 12: 13(RVC).

El bautismo no lo hace un miembro de la familia de Dios; sólo la fe en Cristo hace eso. El bautismo demuestra que es parte de la familia de Dios. Como un anillo de boda, es un recordatorio visible de un compromiso interno hecho en su corazón. Es un acto de iniciación, no es algo que demora hasta que sea espiritualmente maduro. La única condición bíblica es que crea (Hechos 2: 41; 8: 12-13, 35-38).

En el Nuevo Testamento, las personas eran bautizadas en cuanto creían. No hay bautismos demorados en el Nuevo Testamento. Si no ha sido bautizado como una expresión de su fe en Cristo, hágalo lo más pronto posible, a como Jesús lo mandó.

El Mayor Privilegio De La Vida.

La Biblia dice: “Porque el mismo origen tienen el que santifica y los que son santificados. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos” Hebreos 2: 11 (RVC). Usted es parte de la familia de Dios, y porque Jesús lo hace santo, ¡Dios está orgulloso de usted! Las palabras de Jesús son muy claras: “Y extendiendo la mano hacia sus discípulos, dijo: «Mi madre y mis hermanos están aquí. Porque todos los que hacen la voluntad de mi Padre que está en los cielos son mis hermanos, mis hermanas, y mi madre»” Mateo 12: 49-50 (RVC). Ser incluido en la familia de Dios es el honor más alto y el mayor privilegio que jamás recibirá. Cuando se sienta que no es importante, que no lo aman, o se sienta inseguro, recuerde a quién es que pertenece.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Fui formado para la familia de Dios.

Versículo Para Recordar: “Nos predestinó para que por medio de Jesucristo fuéramos adoptados como hijos suyos, según el beneplácito de su voluntad” Efesios 1: 5 (RVC).

Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo empezar a tratar a otros creyentes como miembros de mi propia familia?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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