40 días: Jornada 22, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 22: Creado Para Ser Como Cristo.

“A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser como su Hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos”. Romanos 8: 29 (Biblia Latinoameriana 1995).
“El es la imagen del Dios que no se puede ver, y para toda criatura es el Primogénito”. Colosenses 1: 15 (BL).

Usted fue creado para ser como Cristo. Desde el comienzo mismo, el plan de Dios ha sido el de hacerlo como su Hijo Jesús. Este es su destino y el tercer propósito de su vida. Dios anunció esta intención durante la Creación: “Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…”” (Génesis 1: 26a/BL).

En toda la creación, sólo los seres humanos son hechos “a la imagen de Dios.” Este es un gran privilegio y nos da dignidad. No sabemos todo lo que abarca esta frase, pero sí sabemos algunos de los aspectos que incluye: así como Dios, somos seres espirituales (nuestros espíritus son inmortales y van a perdurar más que nuestros cuerpos terrenales; somos intelectuales) podemos pensar, razonar y resolver problemas; como Dios, somos relacionales (podemos dar y recibir amor verdadero; y tenemos una conciencia moral) podemos discernir el bien y el mal, lo cual nos hace responsables ante Dios.

La Biblia dice que todos, no sólo los creyentes, poseen parte de la imagen de Dios; por eso es que el homicidio y el aborto son erróneos (Génesis 6: 9; Salmo 139: 13-16; Santiago 3: 9). Pero la imagen está incompleta y ha sido dañada y distorsionada por el pecado. Por eso Dios envió a su Hijo en una misión para restaurar la imagen completa que hemos perdido.

¿A qué se parece la “imagen y semejanza” de Dios completada? ¡Se parece a Jesucristo! La Biblia dice que Jesús es “la exacta semejanza de Dios,” “la imagen visible del Dios invisible” y “la exacta representación de su ser” (2 Corintios 4: 4; Colosenses 1: 15; Hebreos 1: 3).

La gente a menudo usa la frase “De tal palo, tal astilla” para referirse a la semejanza de un hijo con su padre. Dios quiere que sus hijos también lleven su imagen. “Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad” Efesios 4: 24 (BL).

Déjeme ser absolutamente claro: nunca llegará a ser Dios y ni siquiera un dios. Esta engreída mentira es la tentación más antigua de Satanás. Satanás prometió a Adán y Eva que si seguían su consejo, serían “como dioses” (Génesis 3: 5). Muchas religiones y las filosofías de la Nueva Era continúan promoviendo esta vieja mentira de que somos divinos o que podemos ser dioses. 

Este deseo de ser Dios surge cada vez que tratamos de controlar nuestras circunstancias, nuestro futuro y las personas a nuestro alrededor. Pero como criaturas, nunca seremos el Creador. Dios no quiere que usted se convierta en un dios; El quiere que sea semejante a Dios (que adopte los valores, las actitudes y el carácter de Dios). “Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así fue su conducta anterior” Efesios 4: 22 (BL).

La meta suprema de Dios para su vida aquí en la tierra no es su comodidad, sino el desarrollo de su carácter. El quiere que crezca espiritualmente y que sea como Cristo. Ser como Cristo no significa perder su personalidad o hacerse como un clon sin cerebro. Dios lo creó a usted único, y por tanto El ciertamente no quiere destruir eso. Ser como Cristo consiste en transformar su carácter, no su personalidad.

Dios quiere que desarrolle la clase de carácter descrito en las bienaventuranzas de Jesús (Mateo 5: 1-22), en el fruto del Espíritu (Gálatas 5: 22-23), en el gran capítulo de Pablo acerca del amor (1 Corintios 13) y en la lista de Pedro de las características de una vida efectiva y productiva (2 Pedro 1: 5-8).  Cada vez que se le olvide que el carácter es uno de los propósitos de Dios para su vida, se sentirá frustrado por sus circunstancias. Se preguntará, “¿Por qué me está pasando esto? ¿Porque estoy pasando tantas dificultades?” Una respuesta es que la vida ¡está supuesta a ser difícil! Es lo que nos facilita crecer. Recuerde, ¡la tierra no es el cielo!

Muchos cristianos mal interpretan la promesa de Jesús sobre la “vida abundante” (Juan 10: 10) y creen que significa una salud perfecta, un estilo de vida cómodo, la felicidad constante, la realización de todos los sueños y el alivio instantáneo de los problemas a través de la fe y la oración. En resumen, esperan que la vida cristiana sea fácil. La expectación que tienen es vivir un cielo aquí en la tierra.

Esta perspectiva absorta en sí misma, trata a Dios como si fuera un genio de lámpara mágica que simplemente existe para servirle en la búsqueda egocéntrica de su realización personal. Pero Dios no es su sirviente, y si se deja engañar por la idea de que la vida está supuesta a ser fácil se va desilusionar profundamente o vivirá en negación de la realidad.

Nunca olvide que ¡la vida no tiene nada que ver con usted! Usted existe para los propósitos de Dios y no viceversa. ¿Por qué le proveería Dios un cielo en la tierra cuando El ha planeado para usted el artículo genuino en la eternidad? Dios nos da el tiempo que nos da en la tierra para formar y fortalecer nuestro carácter para cuando vivamos en el cielo.

Cómo el Espíritu de Dios Trabaja en Usted.

Es el trabajo del Espíritu Santo producir en usted un carácter como el de Cristo (2 Corintios 3: 18b). Este proceso de cambiarnos para llegar a ser más como Jesús es llamado santificación, y es el tercer propósito de su vida en la tierra.

Usted no puede reproducir el carácter de Jesús con sus propias fuerzas. Las resoluciones de Año Nuevo, la fuerza de voluntad y las mejores intenciones no son suficientes. Sólo el Espíritu Santo tiene el poder para hacer los cambios que Dios quiere hacer en nuestras vidas. “Pues Dios es el que produce en ustedes tanto el querer como el actuar para agradarle” Filipenses 2: 13 (BL).

El poder del Espíritu Santo es manifestado en su vida en maneras tan calladas y tan discretas que ni siquiera las percibe o las siente. A menudo, El nos dirige con un “murmullo suave” (1 Reyes 19: 12).

La semejanza a Cristo no es producida por medio de la imitación sino por la inhabitación. Dejamos que Cristo viva su vida a través de nosotros (Colosenses 1:27). ¿Cómo ocurre esto en la vida diaria? Mediante las escogencias que hacemos. Escogemos hacer lo correcto y después confiamos en el Espíritu Santo que nos dé poder, amor, fe y sabiduría para hacerlo. Puesto que el Espíritu Santo vive dentro de nosotros, estas cosas están siempre a nuestra disposición con solo que las pidamos.

Tenemos que cooperar con el trabajo del Espíritu Santo. A lo largo de la Biblia vemos una importante verdad ilustrada repetidamente: el Espíritu Santo manifiesta su poder en el momento en que se toma un paso de fe. Cuando Josué se enfrentó con la invencible barrera de las aguas desbordadas del río Jordán, estas se partieron solamente después que los líderes pusieron pie en la peligrosa corriente (Josué 3: 13-17). La obediencia desenllava el poder de Dios.

Dios espera hasta que usted actúe primero. No espere hasta que se sienta poderoso o confiado. Tome acción en su debilidad, haciendo lo que debe hacer a pesar de sus temores y de sus emociones. Así es como coopera con el Espíritu Santo, y así es como su carácter se desarrolla.

La Biblia compara el crecimiento espiritual con una semilla, con un edificio y con el crecimiento de un niño. Cada una de éstas metáforas requiere su participación activa: las semillas tienen que ser plantadas y cultivadas, los edificios tienen que ser construidos – no aparecen simplemente por sí solos: los niños tienen que comer y hacer ejercicio para crecer.

Aunque su esfuerzo no tiene nada que ver con su salvación, sí tiene mucho que ver con su crecimiento espiritual. Al menos ocho veces se nos dice en el Nuevo Testamento que nos esforcemos en nuestro crecimiento hacia la semejanza de Jesús (Lucas 13: 24; Romanos 14:19; Efesios 4: 3; 2 Timoteo 2: 15; Hebreos 4: 11; 12: 14; 2 Pedro 1: 5; 2 Pedro 3: 14).  Esto no es algo que sólo se pasa sentado esperando que le ocurra.

Pablo explica en Efesios 4: 22-24 nuestras tres responsabilidades en hacernos como Cristo: Primero, tenemos que escoger dejar ir nuestras viejas maneras de actuar (Efesios 4: 22).

Segundo, tenemos que cambiar nuestra manera de pensar (Efesios 4: 23). La Biblia dice que somos “transformados” por medio de la renovación de nuestras mentes (Romanos 12: 2). La palabra griega para transformado, metamorfosis (usada en Romanos 12: 2 y en 2 Corintios 3: 18), en la actualidad es usada para describir el cambio asombroso por el que un gusano pasa al convertirse en una mariposa. Es una bella imagen de lo que nos pasa espiritualmente cuando dejamos que Dios dirija nuestros pensamientos: somos cambiados de adentro hacia fuera, nos hacemos más bellos y somos libres de remontarnos a nuevas alturas.

Tercero, tenemos que “ponernos” el carácter de Cristo mediante el desarrollo de nuevos hábitos santos. Su carácter es esencialmente la suma de sus hábitos; es cómo usted actúa habitualmente (Efesios 4: 24).

Dios usa su Palabra, las personas y las circunstancias para moldearnos. Estos tres ingredientes son indispensables para el desarrollo de su carácter. La Palabra de Dios provee la verdad que necesitamos para crecer, el pueblo de Dios provee el apoyo que necesitamos para crecer y las circunstancias proveen el ambiente que necesitamos para practicar ser como Cristo. Si estudia y aplica la Palabra de Dios, y se conecta frecuentemente con otros creyentes y aprende a confiar en Dios en circunstancias difíciles, le garantizo que se hará más como Cristo.

Algunos asuntos en la vida que nunca serán cambiados mediante sólo el estudio de la Biblia y la oración. Dios usa a personas. Generalmente, El prefiere trabajar a través de personas en lugar de hacer milagros, a fin de que dependamos los unos de los otros para tener comunión. El quiere que crezcamos juntos. 

La madurez espiritual ¡no es una búsqueda individual y solitaria! No puede crecer a imagen de Cristo en el aislamiento. Tiene que estar alrededor de otras personas y relacionarse con ellas. Necesita ser parte de una iglesia y de una comunidad. ¿Por qué? Porque la verdadera madurez espiritual consiste en aprender a amar como Jesús, y no puede practicar ser como Jesús sin estar relacionado con otras personas. Recuerde, lo principal es el amor: amar a Dios y amar a otros.

Ser como Cristo es un proceso largo y lento de crecimiento.  La madurez espiritual es un desarrollo gradual y progresivo que le tomará el resto de su vida. “…Hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es menos que la plenitud de Cristo” Efesios 4: 13 (BL).

Usted es un proyecto en el proceso de ser acabado. Su transformación espiritual para que desarrolle el carácter de Jesús tomará el resto de su vida, y aún así no será completada aquí en la tierra. Será acabada solamente cuando llegue al cielo o cuando Jesús regrese. En ese momento, todo trabajo en su carácter que no haya sido acabado, será finalizado: “Amados, a pesar de que ya somos hijos de Dios, no se ha manifestado todavía lo que seremos; pero sabemos que cuando él aparezca en su gloria, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es” (1 Juan 3: 2/BL).

Mucha confusión en la vida cristiana resulta de ignorar la simple verdad de que Dios está más interesado en formar su carácter que en cualquier otra cosa. Lo que más le importa a Dios es que sea lo que sea que haga, que lo haga de una manera que refleje a Cristo (1 Corintios 10: 31; 16: 14; Colosenses 3: 17, 23).

Dios está mucho más interesado en lo que usted es que en lo que hace. Usted es un ser humano, no un hacer humano. Dios está mucho más interesado en su carácter que en cualquier otra cosa porque se llevará su carácter a la eternidad.

Tiene que tomar una decisión contracultural para concentrarse en ser más como Jesús. Si no lo hace, otras fuerzas como sus amigos, sus padres, sus colegas y la cultura tratarán de moldearlo a la imagen de ellos. “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto” Romanos 12: 2 (BL).

Jesús no murió en la cruz sólo para que pudiéramos vivir vidas cómodas y bien ajustadas. Su propósito es mucho más profundo: El quiere hacernos como El mismo antes de llevarnos al cielo. Ese es nuestro mayor privilegio, nuestra responsabilidad inmediata y nuestro destino supremo.


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Fui creado para ser como Cristo.

Versículo Para Recordar: “Todos llevamos los reflejos de la gloria del Señor sobre nuestro rostro descubierto, cada día con mayor resplandor, y nos vamos transformando en imagen suya, pues él es el Señor del espíritu” 2 corintios 3: 18 (BAD).

Pregunta Para Considerar: ¿En que área de mi vida necesito pedir por el poder del Espí- ritu para ser hoy semejante a Cristo?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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