40 días: Jornada 23, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 23: Cómo Crecemos.

“Por el contrario, maduraremos y seremos como Cristo en todo sentido, enseñando la verdad con amor…” Efesios 4: 15a (Biblia La Palabra de Dios Para Todos).
“Así no nos portaremos como niños…” Efesos 4: 14a (BPDT).

Dios quiere que usted crezca. La meta de su Padre celestial es que madure y que desarrolle las características de Jesucristo. Desdichadamente, millones de cristianos envejecen pero nunca crecen. Están atascados en una perpetua infancia espiritual, permaneciendo en pañales y en ropa infantil. La razón es porque nunca se propusieron crecer.

El crecimiento espiritual no es automático. Requiere un compromiso deliberado. Tiene que querer crecer, decidir crecer, hacer el esfuerzo de crecer y persistir en crecer. El discipulado (el proceso de hacerse semejante a Cristo) siempre empieza con una decisión. Jesús nos llama y nosotros respondemos: “…Jesús le dijo: -Sígueme. Entonces Mateo se levantó y lo siguió” (Mateo 9: 9b/BPDT).

Cuando los primeros discípulos decidieron seguir a Jesús, ellos no entendieron todas las implicaciones de su decisión. Simplemente respondieron a la invitación de Jesús. Eso es todo lo que necesita para comenzar: Decida hacerse un discípulo.

No hay nada que moldeará su vida más que los compromisos que haga. Dígame a qué está comprometido y le diré lo que será en veinte años. Nos convertimos en lo que nos comprometemos. 

Muchos tienen miedo de hacer cualquier tipo de compromiso y sólo se van a la deriva en la vida. Cada escogencia tiene consecuencias eternas, y por tanto, más vale que escoja sabiamente. “Todo será destruido. Por lo tanto, piensen qué clase de persona deben ser y vivan una vida dedicada a servir a Dios” 2 Pedreo 3: 11 (BDPT).

El papel de Dios y su papel. Una vez que decide tomar en serio hacerse semejante a Cristo, tiene que empezar a actuar en nuevas maneras. Necesitará abandonar unas cuantas rutinas viejas, desarrollar unos cuantos hábitos nuevos y cambiar intencionalmente su modo de pensar. Puede tener la seguridad de que el Espíritu Santo le ayudará con estos cambios. “Así pues, queridos hermanos, continúen obedeciéndome como siempre. Ahora que estoy lejos de ustedes es aun más importante que me obedezcan. Ocúpense seriamente de su salvación con profundo respeto, porque es Dios mismo quien hace posible que ustedes deseen hacer lo que a él le agrada. Y no sólo eso, sino que también les da el poder para que lo hagan” Filipenses 2: 12-13 (BDPT).

Este versículo nos muestra las dos partes del crecimiento espiritual: “trabajando” y “produce dentro”. El “trabajando” es su responsabilidad y el “produce dentro” es el papel de Dios. El crecimiento espiritual es un esfuerzo colaborativo entre usted y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo trabaja con nosotros, no sólo en nosotros.

Este versículo, escrito a creyentes, no es acerca de cómo obtener salvación sino de cómo crecer.  Cuando levanta pesas, está trabajando su cuerpo y lo hace para desarrollar su cuerpo no para obtener un cuerpo. 

Cuando arma un rompecabezas, lo está trabajando; y aunque ya tiene todas las piezas, su meta es sólo ponerlas todas juntas. Dios le ha dado una nueva vida; ahora usted es responsable de desarrollarla “con temor y con temblor.” Esto significa ¡que tiene que tomar su crecimiento espiritual en serio! Cuando las personas adoptan una actitud casual hacia su crecimiento espiritual, demuestran que no entienden las implicaciones eternas.

Cambiando su autopiloto.  Para cambiar su vida, tiene que cambiar su manera de pensar. Detrás de todo lo que hace hay un pensamiento. Cada comportamiento es motivado por una creencia, y cada acción es impulsada por una actitud. Dios reveló esto miles de años antes que los psicólogos lo entendieran: “Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida” (Proverbios 4:23/BDPT).

Imagínese que está manejando un bote de carreras en un lago con el autopiloto programado a que vaya hacia el este. Si decide dar vuelta e irse hacia el oeste, hay dos maneras posibles de cambiar la dirección del bote. Una es que agarre el timón y que físicamente lo force a que se dirija en dirección opuesta a donde el autopiloto estaba programado a ir. Por medio de la pura fuerza de voluntad podría dominar el autopiloto, pero sentiría resistencia. Sus brazos eventualmente se cansarían de estar tensos, soltaría el timón y el bote comenzaría instantáneamente a dirigirse de nuevo hacia el este, tal y como fue originalmente programado.

Esto es lo que pasa cuando trata de cambiar su vida a fuerza de voluntad: usted dice, “Voy a forzarme a comer menos… a hacer más ejercicios… a dejar de ser desorganizado e impuntual.” Sí, la fuerza de voluntad puede producir un cambio a corto plazo, pero esto crea constante tensión interna porque no ha confrontado la raíz de la causa. El cambio no se siente natural y entonces eventualmente se da por vencido, deja su dieta y deja de hacer ejercicios. Rápidamente se regresa a sus viejos hábitos. 

Hay una manera mejor y más fácil: cambie su autopiloto: su manera de pensar. La Biblia dice “Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. ” (Romanos 12: 2b/BDPT). Su primer paso hacia el crecimiento personal es empezar a cambiar la manera en que piensa. El cambio siempre empieza primero en su mente. La manera en que piensa determina cómo se siente, y cómo se siente influye la manera en que actúa. 

Para ser como Cristo tiene que desarrollar la mente de Cristo. El Nuevo Testamento llama este cambio mental arrepentimiento, que en griego literalmente significa “cambiar la mente”.  Usted se arrepiente cada vez que cambia su manera de pensar porque adopta la manera de pensar de Dios – acerca de usted mismo, del pecado, de Dios, de otras personas, de la vida, de su futuro y de todo lo demás. Hace suyas la mentalidad y la perspectiva de Cristo. 

Se nos manda a que pensemos de la misma manera que Cristo Jesús pensó (Filipenses 2: 5). Hay dos partes para hacer esto. La primera parte de este cambio mental es dejar de pensar pensamientos inmaduros, los cuales son egoístas y buscan sólo nuestro propio provecho. La Biblia dice: “Hermanos, no piensen como niños. Sin embargo, en cuanto a la maldad, sean inocentes como bebés; y en su modo de pensar, sean adultos maduros” (1 Corintios 14:20/BDPT).

Los niños son por naturaleza completamente egoístas. Piensan sólo en ellos mismos y en sus necesidades. Son incapaces de dar; sólo pueden recibir. Esta es una manera de pensar inmadura. La Biblia dice que el modo de pensar egoísta es la fuente del comportamiento pecaminoso (Romanos 8: 5).

La segunda parte para pensar como Jesús es empezar a pensar con madurez, lo cual es concentrarse en otros, no en usted mismo. En su gran capítulo sobre el amor verdadero, Pablo concluyó que pensar en otros es la marca de la madurez: “Cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño y razonaba como niño. Pero ya de adulto, dejé de comportarme como niño” (1 Corintios 13: 11/BDPT).

En la actualidad muchos asumen que la madurez espiritual se mide por la cantidad que se sabe de información bíblica y de doctrina. La vida cristiana es mucho más que credos y convicciones; incluye la conducta y el carácter. Nuestros actos tienen que ser consistentes con nuestros credos, y nuestras creencias tienen que ser respaldadas por un comportamiento semejante al de Cristo.

El cristianismo no es una religión o una filosofía sino una relación y un estilo de vida. El centro de este estilo de vida es pensar en otros, tal como Jesús lo hizo, en lugar de pensar sólo en nosotros mismos. “En lugar de eso, debemos pensar en lo que es bueno para ellos y tratar de agradarlos. Así los ayudaremos a fortalecer su fe. Cristo mismo tampoco buscó agradarse a sí mismo” Romanos 15: 2-3a (BDPT).

Pensar en otros es el corazón de lo que significa ser semejante a Cristo y la mejor evidencia del crecimiento espiritual. Esta manera de pensar no es natural, es contracultural, es rara y difícil. Dichosamente tenemos ayuda: “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para poder entender lo que Dios nos ha dado.” (1 Corintios 2: 12/BDPT).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Nunca es demasiado tarde para empezar a crecer.

Versículo Para Recordar: “Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán saber lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él.” Romanos 12: 2b (BDPT).

Pregunta Para Considerar: ¿En qué área de mi vida necesito dejar de pensar a mi manera y empezar a pensar como Dios piensa?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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