40 días: Jornada 24, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 22: Transformado Por La Verdad.

“Pero Jesús le respondió: -En las Escrituras dice: ‘No sólo de pan vive el hombre; sino de toda palabra que Dios dice’ “. Mateo 4: 4 (Biblia La Palabra de Dios Para Todos).
“EAhora los encomiendo a Dios y al mensaje de su generoso amor. Ese mensaje puede darles las bendiciones que Dios le da a todo su pueblo santo”. Hechos 20: 32 (BPDT).

La verdad nos transforma. El crecimiento espiritual es el proceso de reemplazar las mentiras con la verdad. Jesús oró: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17: 17). La revelación es necesaria para la santificación. El Espíritu de Dios usa la Palabra de Dios para hacernos como el Hijo de Dios. Para ser como Jesús, tenemos que llenar nuestras vidas con su Palabra. “Con las Escrituras, un siervo de Dios estará listo y completamente capacitado para toda buena obra” 2 Timoteo 3: 17 (BPDT).

La Palabra de Dios es diferente a cualquier otra palabra. Está viva (Hebreos 4: 12; Hechos 7: 38; 1 Pedro 1: 23; Juan 6: 63). Cuando Dios habla, las cosas cambian. Todo a su alrededor (toda la creación) existe porque “Dios dijo.” El sólo habló y todo empezó a existir. Sin la Palabra de Dios usted ni siquiera estaría vivo. “Dios nos dio nueva vida por medio del mensaje de la verdad para que seamos los hijos mayores de toda su creación” Santiago 1: 18 (BPDT).

La Biblia es mucho más que una guía doctrina; genera vida, crea fe, produce cambios, atemoriza al diablo, causa milagros, sana heridas, forma el carácter, transforma circunstancias, imparte gozo, vence la adversidad, derrota la tentación, infunde esperanza, da poder, limpia nuestras mentes, hace que cosas existan, ¡y garantiza su futuro para siempre! ¡No podemos vivir sin la Palabra de Dios! Nunca la descuide. Debería de considerarla tan esencial para su vida como el alimento. “Sigo su voluntad y no me aparto de ella. Atesoro dentro de mí su enseñanza” Job 23: 12 (BPDT).

La Palabra de Dios es la nutrición espiritual que tiene que tener para cumplir su propósito. La Biblia es llamada nuestra leche, nuestro pan, nuestra comida sólida y nuestro postre (1 Pedro 2: 2; Mateo 4: 4; 1 Corintios 3: 2; Salmo 119: 103). Este banquete de cuatro platos es el menú del Espíritu Santo para la vitalidad espiritual y el crecimiento. “Sean como bebés recién nacidos y busquen con ansias la leche espiritual pura. Así podrán crecer y ser salvos” 1 Pedro 2: 2 (BPDT).

Permaneciendo En La Palabra De Dios

En la actualidad existen más Biblias en imprenta que nunca, pero una Biblia en un librero no sirve de nada. Millones de creyentes padecen de anorexia espiritual, muriéndose de hambre debido a la malnutrición espiritual. Para ser un discípulo robusto de Jesús, alimentarse de la Palabra de Dios tiene que ser su primera prioridad. Jesús llamó esto “permanecer” (Juan 8: 31). En la vida diaria, permanecer en la Palabra de Dios incluye tres actividades:

Tengo que aceptar su autoridad. La Biblia tiene que convertirse en el estándar autoritativo de mi vida: el compás en el que confío que me dé dirección, el consejo que escucho para tomar decisiones sabias y el criterio fundamental que uso para evaluar todo. La Biblia tiene que tener siempre la primera y la última palabra en mi vida.

Muchos de nuestros problemas ocurren porque basamos nuestras decisiones en autoridades inciertas: la cultura (“todo mundo lo hace”), la tradición (“siempre lo hemos hecho así”), la razón (“parecía lógico”) o las emociones (“se sentía bien”). Todas estas autoridades han sido hechas defectuosas por la caída de Adán. Lo que necesitamos es un estándar perfecto que nunca nos lleve en la dirección equivocada. Únicamente la Palabra de Dios cumple este requisito. “Toda palabra de Dios es perfecta y él da seguridad a los que lo buscan” Proverbios 30: 5 (BPDT) (ver también 2 Timoteo 3: 16).

La decisión más importante que puede tomar hoy es resolver este asunto de cuál será la máxima autoridad para su vida. Decida que diga lo que diga la cultura, la tradición, la razón o las emociones, usted hará de la Biblia su autoridad final. Determine que lo primero que va a preguntarse cuando tome decisiones es “¿Qué es lo que la Biblia dice?” Resuelva que cuando Dios dice que haga algo, usted confiará en la Palabra de Dios y lo hará, ya sea que no tenga sentido o no sienta ganas de hacerlo. “Sin embargo, yo sí confieso lo siguiente: adoro al Dios de nuestros antepasados. Soy un seguidor del Camino de Jesús, al que ellos llaman una secta. Creo en todo lo que la ley enseña y en todo lo que está escrito en los libros de los profetas” Hechos 24: 14 (BPDT).

Tengo que asimilar su verdad. No es suficiente sólo creer en la Biblia; tengo que llenar mi mente de ella para que el Espíritu Santo pueda transformarme con la verdad. Hay cinco maneras de hacer esto: puede recibirla, leerla, investigarla, recordarla y reflexionar en ella. 

Primero, recibe la Palabra de Dios cuando la escucha y la acepta con una actitud abierta y receptiva. La parábola del sembrador ilustra cómo nuestra receptividad determina si la Palabra de Dios echará raíz en nuestras vidas y si producirá fruto o no. Jesús identificó tres actitudes no receptivas: la mente cerrada (el suelo duro), la mente superficial (el suelo pedregoso) y la mente distraída (el suelo con hierbas); y después dijo “Consideren cuidadosamente cómo escuchan” (Lucas 8: 18).

Cada vez que sienta que no está aprendiendo nada de un sermón o de un maestro de la Biblia, debería de examinar su actitud, especialmente busque por el orgullo, porque Dios puede hablar aún mediante el maestro más aburrido cuando usted es humilde y receptivo. “Por eso, hay que ser humildes. Dejen toda esa mala conducta y todo lo malo que hacen, y acepten con humildad el mensaje que Dios ha puesto en cada uno de ustedes. Ese mensaje tiene el poder de salvarlos” Santiago 1: 21 (BPDT).

Segundo, lea la Biblia (la Palabra de Dios). No podemos ver televisión por tres horas y después leer la Biblia por tres minutos y esperar que crezcamos. Muchos de los que dicen creer en la Biblia “de cubierta a cubierta” jamás la han leído de cubierta a cubierta. Pero si lee la Biblia por tan sólo quince minutos al día, se la leerá toda en un año. Si deja de ver un programa de televisión de treinta minutos diariamente y en cambio lee su Biblia, se la leerá toda dos veces al año.

La lectura diaria de la Biblia lo mantendrá al alcance de la voz de Dios. Es por esto que Dios instruyó a los reyes de Israel que siempre tuvieran cerca una copia de su Palabra (Deuteronomio 17: 19). Pero no sólo mantenga la Palabra cerca de usted ¡léala constantemente! Una simple herramienta muy útil para esto es tener un plan de lectura diaria de la Biblia. Lo prevendrá de andar leyendo la Biblia por todos lados arbitrariamente y de pasar por alto partes de ella. 

Tercero, investigar, o estudiar la Biblia es otra forma práctica de permanecer en la Palabra. La diferencia entre leer y estudiar la Biblia es que envuelve dos actividades adicionales: hacerle preguntas al texto y escribir sus descubrimientos. No ha estudiado realmente la Biblia si no ha escrito sus pensamientos en papel o en la computadora. 

El secreto de un buen estudio de la Biblia es simplemente aprender a hacer las preguntas correctas. Descubrirá mucho más si se detiene y hace preguntas tan simples como ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? y ¿Cómo?. “…La enseñanza que Dios da es perfecta y libera a la gente. Pero uno tiene que fijarse bien en ella y ponerla en práctica, en lugar de ser un oyente olvidadizo. Afortunado el que así lo hace” Santiago 1: 25 (BPDT).

La cuarta manera de permanecer en la Palabra de Dios es recordándola. Su capacidad de recordar es un don de Dios. Quizá piense que tiene mala memoria, pero la verdad es que tiene millones de ideas, verdades, hechos y números memorizados. Usted recuerda lo que es importante para usted. Si la Palabra de Dios es importante, se tomará tiempo para recordarla.

Existen enormes beneficios de memorizarse versículos de la Biblia. Le ayudará a resistir la tentación, a tomar decisiones sabias, a reducir su estrés, a aumentar su confianza en sí mismo, a ofrecer buenos consejos y a compartir su fe con otros (Salmo 119: 11; 119: 105; 119: 49-50; Jeremías 15: 16; Proverbios 22: 18; 1 Pedro 3: 15)Su memoria es como un músculo. Cuanto más la use, más fuerte se le pone y memorizarse las Escrituras se le hará más fácil.

Puede memorizarse las Escrituras en cualquier parte: mientras trabaja o hace ejercicios o maneja o espera o antes de irse a la cama. Las tres claves para memorizarse las Escrituras son ¡repase, repase, repase!. “Permitan que el mensaje de Cristo viva plenamente entre ustedes. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Dios les da. Canten salmos y canciones espirituales con el corazón lleno de agradecimiento a Dios.” Colosenses 3: 16 (BDPT).

La quinta manera de permanecer en la Palabra de Dios es reflexionar en ella, lo cual la Biblia llama “meditación”.  La verdadera meditación es pensar concentradamente. Requiere un gran esfuerzo. Lo que hace es que usted selecciona un versículo y reflexiona en él repetidamente. 

Si sabe cómo preocuparse, ya sabe cómo meditar. La preocupación es pensar concentradamente en algo negativo. La meditación es hacer la misma cosa, sólo que su enfoque es en la Palabra de Dios en vez de su problema.

Ningún otro hábito puede hacer más para transformar su vida y hacerlo más como Jesús que la reflexión diaria en las Escrituras. A medida que nos tomamos el tiempo para contemplar la verdad de Dios, reflexionando seriamente en el ejemplo de Cristo, somos “transformados a su imagen, cada vez con mayor gloria” (2 Corintios 3: 18).

Si lee todas las veces que en la Biblia Dios habla acerca de la meditación, se quedará sorprendido de los beneficios que El ha prometido a aquellos que se toman el tiempo para reflexionar en su Palabra durante el día. Una de las razones por las que Dios llamó a David “un hombre conforme a mi corazón” (Hechos 13: 22) fue porque David amaba reflexionar en la Palabra de Dios. La reflexión seria en la Palabra de Dios es una clave para recibir respuestas de oración y el secreto de una vida exitosa (Salmo 119: 97; 1: 2-3; Juan 15: 7; Josué 1: 8).

Tengo que aplicar sus principios. Recibir, leer, investigar, recordar y reflexionar en la Palabra no nos sirven de nada si fallamos en ponerla en práctica. Tenemos que convertirnos en “hacedores de la palabra” (Santiago 1: 22). De todos, este es el paso más difícil, porque Satanás lo pelea muy intensamente. A él no le importa que vaya a estudios bíblicos con tal de que no haga nada con lo que aprende. 

Sin la implementación, todos sus estudios bíblicos no sirven de nada. “Por lo tanto, quien oiga mis enseñanzas y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que construyó su casa sobre roca” Mateo 7: 24 (BPDT). “Si saben esto y lo ponen en práctica, serán afortunados” Juan 13: 17 (BPDT).

Otra razón por la que evitamos la aplicación personal es porque puede ser difícil e incluso dolorosa. La Palabra de Dios expone nuestros motivos, señala nuestras faltas, reprocha nuestro pecado y espera que cambiemos. Es la naturaleza humana resistir el cambio, y por eso, aplicar la Palabra de Dios es un trabajo duro. Por esta razón es muy importante que discuta sus aplicaciones personales con otras personas. Otras personas le ayudarán a descubrir verdades que no ve y le ayudarán a aplicar la verdad de Dios en maneras prácticas.

mejor manera de convertirse en un “hacedor de la Palabra” es la de escribir siempre un paso de acción como resultado de su lectura o de su estudio o de su reflexión en la Palabra de Dios. Desarrolle el hábito de escribir exactamente lo que tiene intenciones de hacer. Este paso de acción deberá de ser personal (lo envuelve a usted), práctico (algo que usted puede hacer) y comprobable (con una fecha límite para hacerlo). Cada aplicación tendrá que ver ya sea con su relación con Dios, su relación con otros o con su carácter personal.

¿Qué es lo que Dios ya le ha dicho que haga, por medio de su Palabra, que todavía no ha empezado a hacer? Después escriba unas cuantas frases sobre acciones que le ayudarán a poner en práctica lo que sabe. Podría pedirle a un amigo que lo haga responsable de esto.

“La Biblia no fue dada para aumentar nuestro conocimiento sino para cambiar nuestras vidas.”
D.L. Moody.

Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: La verdad me transforma.

Versículo Para Recordar: “…Si ustedes siguen obedeciendo mi enseñanza, serán verdaderamente mis seguidores. Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres…” Juan 8: 31b-32 (BPDT).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué es lo que Dios ya me ha dicho por medio de su Palabra que todavía no he empezado a hacer?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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