503, Actitud, Amor, blogging 101, Confianza, Cristianismo, El Salvador, Esperanza, Familia, Fe, Motivación, Propósito, Relaciones, Superación, Vida

40 días: Jornada 27, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 27: Venciendo La Tentación.

“Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que invocan al Señor con un corazón puro”. 2 Timoteo 2: 22 (BLA).
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla”. 1 Corintios 10: 13 (BLA).

Siempre hay una salida. Puede que a veces sienta que una tentación es demasiado poderosa para resistirla, pero eso es una mentira de Satanás. Dios ha prometido que nunca permitirá que algo venga sobre usted mayor que lo que El pone dentro de usted para manejarlo. El no permitirá ninguna tentación que no pueda vencer. Sin embargo, tiene que poner también de su parte practicando cuatro claves bíblicas para derrotar la tentación:

Reoriente su atención a otra cosa. Quizá lo sorprenda pero en ninguna parte de la Biblia se nos dice que “resistamos la tentación.” Se nos dice que “resistamos al diablo” (Santiago 4: 7) pero eso es algo muy diferente. Más bien se nos aconseja que reorientemos nuestra atención porque resistir un pensamiento no es algo que produce buenos resultados. Esto sólo intensifica su concentración en la cosa equivocada y hace su atracción más fuerte. Permítame explicarle: cada vez que trata de bloquear un pensamiento para mantenerlo fuera de su mente, lo mete más profundo en su mente. Al resistirlo, lo que hace es fortalecerlo. Esto es especialmente verdadero con la tentación. No derrota la tentación al luchar contra el sentimiento que le produce. Cuanto más luche contra el sentimiento, más lo consumirá y lo controlará. Lo fortalece cada vez que piensa en él.

Puesto que la tentación siempre empieza con un pensamiento, la manera más rápida de neutralizar su atracción es dirigir su atención a otra cosa. No luche con el pensamiento, sólo cambie de canal en su mente (como lo hace con la televisión) y ponga su interés en otra idea. Este es el primer paso para vencer la tentación.

La batalla contra el pecado se pierde o se gana en su mente. Lo que capte su atención lo hará su cautivo. Por eso es que Job dijo: “He hecho un pacto con mis ojos de no mirar nunca a una joven con lujuria” (Job 31: 1). Y David oró: “No me dejes que le ponga atención a lo que no sirve” (Salmo 119: 37a).

Nos movemos naturalmente hacia lo que concentramos nuestra atención. Cuanto más piense en algo, más fuerte se aferrará de usted.

El primer paso de la tentación es cautivar su atención. Lo que capta su atención, estimula sus emociones. Entonces sus emociones activan su comportamiento y usted pone en acción lo que sintió. Cuanto más se concentre en “No quiero hacer esto,” más fuertemente será atraído a su red.

gnorar la tentación es mucho más efectivo que luchar contra ella. Una vez que su mente está en otra cosa, la tentación pierde su poder. Así que, cuando la tentación quiera conversar con usted, no pelee con ella, ¡simplemente córtela!

Algunas veces esto significa abandonar físicamente una situación tentadora. Esta es esa ocasión en la que es bueno salir corriendo. Haga lo que sea necesario para poner su atención en otra cosa. 

Espiritualmente, su mente es el órgano más vulnerable. Para reducir la tentación, mantenga su mente ocupada con la Palabra de Dios y con otros buenos pensamientos. Usted derrota los malos pensamientos al pensar en algo mejor. Este es el principio del desplazamiento. Vence el mal con el bien (Romanos 12: 21). Satanás no puede captar su atención cuando su mente está preocupada con algo diferente. Por eso es que la Biblia repetidamente nos dice que mantengamos nuestra mente enfocada en algo: “Fijen sus pensamientos en Jesús” (Hebreos 3: 1)… “Siempre piensen en Jesús” (2 Timoteo 2: 8)… “Llenen sus mentes con las cosas que son buenas y que se merecen alabanza: cosas que son verdaderas, nobles, correctas, puras, encantadoras y honorables” (Filipenses 4: 8).

El hombre más sabio que jamás vivió advirtió: “Ten cuidado cómo piensas; tu vida es moldeada por tus pensamientos” (Proverbios 4: 23). No permita que basura entre en su mente indiscriminadamente. Sea selectivo. Escoja cuidadosamente lo que piensa. Siga el modelo de Pablo: “Apresamos todo pensamiento y lo hacemos que se rinda y que obedezca a Cristo” (2 Corintios 10: 5). Esto requiere practicarlo por el resto de su vida, pero con la ayuda del Espíritu Santo puede reprogramar su manera de pensar.

Revele su lucha a un amigo íntegro o a un grupo de apoyo. No tiene que decírselo a todo el mundo, pero necesita al menos una persona con la que pueda compartir abiertamente sus luchas. La Biblia dice, “Estarás mejor si tienes un amigo que si estás completamente solo… si caes, tu amigo te ayudará a levantarte. Pero si caes sin tener un amigo cerca, estarás realmente en problemas” (Eclesiastés 4: 9-10).

Déjeme ser claro: si está perdiendo la batalla contra un persistente mal hábito, una adicción o una tentación y está atascado en el círculo vicioso de buenas intenciones→fracaso→culpabilidad, ¡no podrá mejorarse por sí solo! Necesita la ayuda de otras personas. Algunas tentaciones son vencidas solamente con la ayuda de un amigo que ore por usted, que le dé aliento y al que usted le rinde cuentas.

El plan de Dios para su crecimiento y su liberación incluye a otros cristianos. La comunión auténtica y genuina es el antídoto de su lucha solitaria contra esos pecados que no se quieren mover. Dios dice que ésta es la única manera que va a ser libre: “Confiesen sus pecados unos a otros y oren unos por otros para que sean sanados” (Santiago 5: 16).

¿Quiere de veras ser sanado de esa tentación persistente que lo vence repetidamente? La solución que Dios da es clara: ¡No la reprima, confiésela! ¡No la esconda, revélela! La revelación de su emoción es la iniciación de su sanación.

Ocultar su herida solamente la intensifica. Los problemas crecen en la oscuridad y se hacen más grandes y más grandes, pero cuando son expuestos a la luz de la verdad, se encogen. Cuantos menos secretos tenga, menos enfermo se sentirá. Así que, quítese su máscara, deje de pretender que es perfecto y camine hacia la libertad. 

Satanás quiere que piense que su pecado y su tentación son tan únicos a usted que tiene que mantenerlos en secreto. La verdad es que todos estamos en la misma batalla. Todos luchamos con las mismas tentaciones (1 Corintios 10: 13) y “todos hemos pecado” (Romanos 3: 23). Millones han sentido lo que usted está sintiendo y se han enfrentado con las mismas luchas que usted enfrenta ahora.

La razón por la que escondemos nuestros defectos es el orgullo. Queremos que otros piensen que lo tenemos todo “bajo control”. La verdad es que, cualquier cosa de la que no pueda hablar ya está fuera de control en su vida: sus problemas financieros, su matrimonio, sus hijos, sus pensamientos, su sexualidad, sus hábitos secretos o cualquier otra cosa. Si pudiera manejarlos por sí solo, ya lo hubiera hecho. Pero no puede. La fuerza de voluntad y las resoluciones personales no son suficientes.

Algunos problemas están demasiado arraigados, son demasiado habituales y son demasiado grandes para que los resuelva por su cuenta. Necesita un grupo o un amigo al que usted se hace responsable para que lo anime, lo apoye, ore por usted, lo ame incondicionalmente y al que usted le dé cuentas. Y después usted puede hacer lo mismo por ellos.

¿Qué es lo que está pretendiendo que no es un problema en su vida? ¿De qué tiene miedo hablar? No lo va a resolver por sí solo. Sí, requiere humildad admitir nuestras debilidades a otros, pero la falta de humildad es exactamente lo que le está impidiendo mejorarse. La Biblia dice: “Pero El da mayor gracia. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES. Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4: 6-7/BLA).

Resista al Diablo. Después de que nos hemos humillado y nos hemos sometido a Dios, se nos dice que desafiemos al diablo. Santiago 4: 7 dice: “Resistan al diablo y él huirá de ustedes” No nos resignamos pasivamente a sus ataques. Tenemos que contraatacar.

El Nuevo Testamento describe frecuentemente la vida cristiana como una batalla espiritual contra fuerzas malignas y usa términos como pelear, conquistar, luchar y vencer. Frecuentemente los cristianos son comparados a soldados sirviendo en territorio enemigo.

¿Cómo podemos resistir al diablo? Pablo nos dice: “Pónganse la salvación como casco, y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios” (Efesios 6: 17). El primer paso es aceptar la salvación de Dios. No será capaz de decirle no al diablo si no le ha dicho sí a Cristo. Sin Cristo, está indefenso contra el diablo, pero con el “casco de la salvación” nuestras mentes son protegidas por Dios. Recuerde esto: si usted es un creyente, Satanás no puede forzarlo a hacer nada. Sólo se lo puede sugerir.

Segundo, tiene que usar la Palabra de Dios como su arma contra Satanás. Jesús modeló esto cuando fue tentado en el desierto. Cada vez que Satanás sugería una tentación, Jesús respondía citando las Escrituras. El no arguyó con Satanás. El no dijo, “No tengo hambre”, cuando lo tentó a que usara su poder para satisfacer una necesidad personal. El simplemente citó Escrituras que se había memorizado. Nosotros también tenemos que hacer lo mismo. Hay poder en la Palabra de Dios y Satanás le tiene miedo a ella.

Jamás trate de argüir con el diablo. El puede argüir mejor que usted ya que ha tenido miles de años para practicarlo. No puede defenderse contra Satanás con lógica o con su opinión, pero puede usar el arma que lo hace temblar: la verdad de Dios. Por eso es que memorizarse las Escrituras es absolutamente esencial para vencer la tentación. Tiene acceso instantáneo a ella cuando es tentado. Como Jesús, tiene la verdad guardada en su corazón, lista para ser recordada.

Si no tiene ningún versículo de la Biblia memorizado, ¡no tiene balas en su pistola! Lo reto a que se memorice un versículo por semana por el resto de su vida. Imagínese cuanto más fuerte será.

Reconozca su vulnerabilidad. Dios nos advierte que nunca seamos altaneros y que nos sintamos muy seguros de nosotros mismos; estas son actitudes que resultarán en desastre. Jeremías dijo, “El corazón es más engañoso que todo y no tiene cura” (Jeremías 17: 9). Esto significa que somos buenos a engañarnos a nosotros mismos. Puesto en las circunstancias apropiadas, cualquiera es capaz de cualquier pecado. Nunca debemos de bajar la guardia y pensar que estamos fuera del alcance de la tentación.

No se ponga en un descuido en situaciones tentadoras. Evítelas (Proverbios 14: 16). Recuerde que es más fácil mantenerse alejado de la tentación que salirse de ella. La Biblia dice: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.” (1 Corintios 10: 12/BLA).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Siempre hay una salida.

Versículo Para Recordar: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” 1 Corintios 10: 13 (BLA).

Pregunta Para Considerar: ¿¿A quién le podría pedir que sea mi compañero espiritual para que ore por mí para ayudarme a vencer una tentación persistente?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

503, Actitud, Amor, blogging 101, Confianza, Cristianismo, El Salvador, Esperanza, Familia, Fe, Motivación, Propósito, Relaciones, Superación, Vida

40 días: Jornada 26, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 26: Creciendo Por Medio De La Tentación.

“Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman”. Santiago 1: 12 (TLA).
Mis tentaciones han sido mi maestría en teología. Martín Lutero.

Cada tentación es una oportunidad para hacer el bien. En el camino a la madurez espiritual, cada tentación se convierte en un peldaño en vez de una piedra de tropiezo si se da cuenta que es una ocasión tanto para hacer lo correcto como para hacer lo incorrecto. La tentación simplemente le provee la escogencia. Aunque la tentación es el arma principal que Satanás usará para destruirlo, Dios quiere usarla para formarlo. Cada vez que escoge hacer el bien en lugar de pecar, está creciendo en el carácter de Cristo.

Para entender esto, primero tiene que identificar las cualidades de carácter de Jesús. Una de las descripciones más concisas del carácter de Jesús es el fruto del Espíritu: “En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”  Gálatas 5: 22 – 23 (TLA).

Estas nueve cualidades son una expansión del Gran Mandamiento y presentan una linda descripción de Jesucristo. Jesús es perfecto amor, gozo, paz, paciencia y el resto del fruto, encarnado en una sola persona. Poseer el fruto del Espíritu es ser semejante a Cristo.

¿Cómo, entonces, produce el Espíritu Santo estas nueve cualidades de Su fruto en su vida? El fruto siempre madura y llega a su punto lentamente. ¡Dios desarrolla el fruto del Espíritu en su vida al permitirle que experimente circunstancias en las que es tentado a expresar exactamente la cualidad opuesta! La formación de carácter siempre envuelve una escogencia y la tentación provee esa oportunidad.

Dios nos enseña el verdadero gozo en medio de la tristeza, cuando nos volvemos a El. La felicidad depende de las circunstancias externas pero el gozo está basado en su relación con Dios.

Dios usa la situación opuesta de cada característica del fruto para permitirnos una escogencia. Usted no puede afirmar que es bueno si nunca ha sido tentado a ser malo. No puede afirmar ser fiel si nunca ha tenido la oportunidad de ser infiel. La integridad se edifica cuando vence la tentación de no ser honrado; la humildad crece cuando rehusamos ser orgullosos; y la perseverancia se desarrolla cada vez que rechaza la tentación de darse por vencido. Cada vez que derrota la tentación, ¡se hace más como Jesús!

Cómo Opera La Tentación

Ayuda saber que Satanás es completamente predecible. El ha usado la misma estrategia y las mismas artimañas desde la Creación. Todas las tentaciones siguen el mismo método. Por eso es que Pablo dijo: “Estamos muy familiarizados con sus métodos malvados” (2 Corintios 2: 11). De la Biblia aprendemos que la tentación sigue un proceso de cuatro pasos el cual Satanás usó tanto con Adán y Eva como con Jesús.

En el primer paso, Satanás identifica un deseo dentro de usted. Puede ser un deseo pecaminoso o puede ser un deseo legítimo y normal. La tentación empieza cuando Satanás le sugiere (con un pensamiento) que se entregue a un deseo maligno, o que satisfaga un deseo legítimo de una manera errada o en el tiempo equivocado. Siempre tenga cuidado con los atajos. ¡Muy a menudo son tentaciones! Satanás le puede susurrar al oído: “¡Te lo mereces! ¡Deberías de tenerlo ahora! Será emocionante… tranquilizante… te hará sentirte mejor.”

Pensamos que la tentación es algo que está fuera de nosotros pero Dios dice que comienza dentro de nosotros. Si no tuviera el deseo en sus adentros, la tentación no podría atraerlo. La tentación siempre empieza en su mente, no en las circunstancias. Jesús dijo: “Porque de adentro, del corazón de la persona salen malos pensamientos, inmoralidad sexual, robo, homicidio, adulterio, avaricia, maldad, engaño, fuertes deseos por el placer sexual ilegítimo, envidia, calumnias, arrogancia e insensatez. Todas estas cosas malignas salen de adentro” (Marcos 7: 21-23). Santiago nos dice que hay “un ejército entero de malos deseos dentro de ustedes” (Santiago 4: 1).

El segundo paso es la duda. Satanás trata de hacer que dude de lo que Dios ha dicho acerca del pecado: ¿Es esto realmente malo? ¿Dijo realmente Dios que no lo hiciera? ¿No habrá querido decir Dios que esta prohibición era para otra persona o para otro tiempo? ¿Acaso no quiere Dios que sea feliz? La Biblia advierte: “¡Tengan cuidado! No dejen que los malos pensamientos o las dudas los hagan apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3: 12).

El tercer paso es la decepción. Satanás es incapaz de decir la verdad y se le llama “el Padre de las mentiras” (Juan 8: 44). Cualquier cosa que él le diga o bien será falso o bien será sólo una media verdad. Satanás nos ofrece su mentira para reemplazar lo que Dios ya ha dicho en su Palabra. Un pecadillo es como estar un poquito embarazada: eventualmente será evidente.

El cuarto paso es la desobediencia. Usted finalmente pone en acción el pensamiento que ha estado contemplando en su mente. Lo que comenzó como una idea se gesta en un comportamiento. Se deja llevar por lo que le captó su atención. Cree las mentiras de Satanás y cae en la trampa que Santiago nos advierte: “Somos tentados cuando somos cautivados y atrapados por nuestros propios malos deseos. Y entonces nuestros malos deseos conciben y dan nacimiento al pecado; y el pecado, cuando está totalmente maduro, da nacimiento a la muerte. ¡No sean engañados, mis queridos amigos!” (Santiago 1: 14-16).

Venciendo La Tentación

Rehúse dejarse intimidar. Muchos cristianos son atemorizados y desmoralizados por pensamientos tentadores y se sienten culpables de que no están “más allá” de la tentación. Sienten vergüenza de sólo el hecho de que son tentados. Esto es un malentendido de la madurez. Nunca crecerá más allá de la tentación. 

En cierto sentido puede considerar la tentación como un cumplido. Satanás no tiene que tentar a aquellos que ya están haciendo su malvada voluntad; ya son suyos. La tentación es una señal de que Satanás lo odia, no una señal de debilidad o de mundanidad. También es una parte normal de lo que significa ser humano y de vivir en un mundo caído. No se sorprenda ni se asuste ni se desanime por ello. Sea realista sobre la inevitabilidad de la tentación; nunca será capaz de evitarla totalmente. La Biblia dice, “Cuando sean tentados,…” no si son tentados. Pablo aconseja: “Recuerden que las tentaciones que entran en sus vidas no son diferentes de las que otros experimentan” (1 Corintios 10: 13).

No es un pecado ser tentado. Jesús fue tentado, sin embargo nunca pecó (Hebreos 4: 15). La tentación se convierte en un pecado solamente cuando se deja llevar por ella.

“No es posible que evites que los pájaros vuelen sobre ti, pero sí puedes evitar que hagan un nido en tu cabeza.”
Martín Lutero.

No puede impedir que el diablo le sugiera pensamientos, pero puede escoger no hacerles caso o ponerlos en acción. La realidad es que cuanto más profundice su intimidad con Dios, tanto más Satanás tratará de tentarlo. Desde el momento en que se convirtió en un hijo de Dios, Satanás, como un jefe de la mafia, ha puesto un “contrato” por su cabeza. Usted es su enemigo y él está tramando su caída.

Algunas veces cuando está orando, Satanás le sugerirá pensamientos grotescos o malvados sólo para distraerlo y avergonzarlo. No se alarme ni se sienta avergonzado, más bien entienda que Satanás teme a sus oraciones y hará cualquier cosa para detenerlas. En lugar de condenarse diciendo, “¿Cómo pude haber pensado semejante cosa?”, trátelo como una distracción de Satanás e inmediatamente vuelva a concentrarse en Dios.

Reconozca su patrón de tentación y prepárese para ello. Hay ciertas situaciones que lo hacen más vulnerable a la tentación que otras. Algunas circunstancias lo harán caer casi de inmediato, mientras que otras no lo molestarán mucho. Estas situaciones son únicas a su debilidad y necesita identificarlas ¡porque Satanás ciertamente las conoce! El sabe exactamente qué lo hace caer y él está constantemente trabajando para ponerlo en esas circunstancias. Pedro advierte, “Estén alerta. El diablo está listo para embestir, y nada le gustaría más que agarrarlo dormidos” (1 Pedro 5: 8).

Pregúntese: “¿Cuándo soy más tentado? ¿Qué día de la semana? ¿Qué hora del día? Pregúntese, “¿Dónde soy más tentado? ¿En el trabajo? ¿En casa? ¿En la casa del vecino? ¿En un bar? ¿En un aeropuerto o en un hotel lejos de casa?”… “¿Quién está conmigo cuando soy más tentado? ¿Mis amigos? ¿Mis colegas? ¿Un grupo de extraños? ¿Cuando estoy solo?”… ¿Cómo me siento usualmente cuando soy más tentado?… Puede que sea cuando está cansado o se sienta solo o aburrido o deprimido o estresado. Puede que sea cuando ha sido herido o está enojado o preocupado, o después de un gran triunfo o una gran experiencia espiritual.

Debería de identificar su patrón típico de tentación y después prepararse para evitar esas situaciones lo más que pueda. La Biblia nos dice repetidamente que anticipemos y que estemos listos para enfrentar la tentación (Mateo 26: 41; Efesios 6: 10-18; 1 Tesalonicenses 5: 6-8; 1 Pedro 1: 13; 4: 7; 5: 8). Pablo dijo: “No le den al diablo una oportunidad” (Efesios 4: 27). Planear sabiamente reduce la tentación. Siga el consejo de Proverbios: “Planea cuidadosamente lo que haces… evita el mal y camina directo hacia adelante. No te salgas ni un paso del camino correcto” (Proverbios 4: 26-27). “El pueblo de Dios evita los malos caminos, y se protege al ver dónde camina” (Proverbios 16: 17).

Ruegue por la ayuda de Dios. El cielo tiene una línea telefónica de emergencia de veinticuatro horas. Dios quiere que le pida asistencia para que venza la tentación. El dice, “Llámame en los tiempos de tribulación. Te rescataré y me honrarás” (Salmo 50: 15).

Cuando la tentación lo ataca, no tiene tiempo para tener una larga conversación con Dios; usted simplemente pega el grito. David, Daniel, Pedro, Pablo y millones de otros han hecho una oración instantánea para recibir ayuda en la tribulación.

La Biblia garantiza que nuestro clamor por ayuda será oído porque Jesús se identifica con nuestra lucha. El se enfrentó con la misma clase de tentaciones que nosotros. El “entiende nuestras debilidades, porque él enfrentó todas las mismas tentaciones que nosotros tenemos, sin embargo, no pecó” (Hebreos 4: 15 ).

Si Dios está esperando ayudarnos para derrotar la tentación, ¿por qué no nos volvemos a El más seguido? Francamente, ¡algunas veces no queremos recibir ayuda! Queremos dejarnos llevar por la tentación aún cuando sabemos que es malo. En ese momento pensamos que sabemos qué es lo mejor para nosotros más que Dios.

Otras veces nos sentimos apenados de pedirle ayuda a Dios porque nos dejamos llevar por la misma tentación repetidamente. Pero Dios nunca se pone irritado, aburrido o impaciente cuando seguimos yendo a El. La Biblia dice: “Hemos de tener confianza, entonces, y acercarnos al trono de Dios, donde hay gracia. Allí recibiremos misericordia y encontraremos gracia para ayudarnos justo cuando la necesitamos” (Hebreos 4: 16). El amor de Dios es eterno y su paciencia dura para siempre. Si tiene que clamarle a Dios doscientas veces al día para derrotar una tentación en particular, El todavía estará ansioso de darle misericordia y gracia, por tanto acérquese con valentía. Pídale que le dé poder para hacer lo correcto y tenga la expectación de que lo proveerá.

Las tentaciones nos mantienen dependiendo en Dios. Así como las raíces se hacen más fuertes cuando el viento sopla contra un árbol, así cada vez que se opone a la tentación se hará más como Cristo. Cuando caiga (lo cual ocurrirá) no es algo fatal. En vez de ceder o de darse por vencido es mejor que mire a Dios, que tenga la expectación de que le ayudará y que recuerde la recompensa que lo está esperando: “Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1: 12 (TLA).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Toda tentación es una oportunidad para hacer el bien.

Versículo Para Recordar: “Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1: 12 (TLA).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué cualidad de Cristo puedo desarrollar al derrotar la tentación más común que enfrento?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado