40 días: Jornada 26, Propósito 3.

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PROPOSITO # 3: USTED FUE CREADO PARA SER COMO CRISTO.

“Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias”. Colosenses 2: 7 (Biblia Latinoamericana 1995).

Día 26: Creciendo Por Medio De La Tentación.

“Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman”. Santiago 1: 12 (TLA).
Mis tentaciones han sido mi maestría en teología. Martín Lutero.

Cada tentación es una oportunidad para hacer el bien. En el camino a la madurez espiritual, cada tentación se convierte en un peldaño en vez de una piedra de tropiezo si se da cuenta que es una ocasión tanto para hacer lo correcto como para hacer lo incorrecto. La tentación simplemente le provee la escogencia. Aunque la tentación es el arma principal que Satanás usará para destruirlo, Dios quiere usarla para formarlo. Cada vez que escoge hacer el bien en lugar de pecar, está creciendo en el carácter de Cristo.

Para entender esto, primero tiene que identificar las cualidades de carácter de Jesús. Una de las descripciones más concisas del carácter de Jesús es el fruto del Espíritu: “En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”  Gálatas 5: 22 – 23 (TLA).

Estas nueve cualidades son una expansión del Gran Mandamiento y presentan una linda descripción de Jesucristo. Jesús es perfecto amor, gozo, paz, paciencia y el resto del fruto, encarnado en una sola persona. Poseer el fruto del Espíritu es ser semejante a Cristo.

¿Cómo, entonces, produce el Espíritu Santo estas nueve cualidades de Su fruto en su vida? El fruto siempre madura y llega a su punto lentamente. ¡Dios desarrolla el fruto del Espíritu en su vida al permitirle que experimente circunstancias en las que es tentado a expresar exactamente la cualidad opuesta! La formación de carácter siempre envuelve una escogencia y la tentación provee esa oportunidad.

Dios nos enseña el verdadero gozo en medio de la tristeza, cuando nos volvemos a El. La felicidad depende de las circunstancias externas pero el gozo está basado en su relación con Dios.

Dios usa la situación opuesta de cada característica del fruto para permitirnos una escogencia. Usted no puede afirmar que es bueno si nunca ha sido tentado a ser malo. No puede afirmar ser fiel si nunca ha tenido la oportunidad de ser infiel. La integridad se edifica cuando vence la tentación de no ser honrado; la humildad crece cuando rehusamos ser orgullosos; y la perseverancia se desarrolla cada vez que rechaza la tentación de darse por vencido. Cada vez que derrota la tentación, ¡se hace más como Jesús!

Cómo Opera La Tentación

Ayuda saber que Satanás es completamente predecible. El ha usado la misma estrategia y las mismas artimañas desde la Creación. Todas las tentaciones siguen el mismo método. Por eso es que Pablo dijo: “Estamos muy familiarizados con sus métodos malvados” (2 Corintios 2: 11). De la Biblia aprendemos que la tentación sigue un proceso de cuatro pasos el cual Satanás usó tanto con Adán y Eva como con Jesús.

En el primer paso, Satanás identifica un deseo dentro de usted. Puede ser un deseo pecaminoso o puede ser un deseo legítimo y normal. La tentación empieza cuando Satanás le sugiere (con un pensamiento) que se entregue a un deseo maligno, o que satisfaga un deseo legítimo de una manera errada o en el tiempo equivocado. Siempre tenga cuidado con los atajos. ¡Muy a menudo son tentaciones! Satanás le puede susurrar al oído: “¡Te lo mereces! ¡Deberías de tenerlo ahora! Será emocionante… tranquilizante… te hará sentirte mejor.”

Pensamos que la tentación es algo que está fuera de nosotros pero Dios dice que comienza dentro de nosotros. Si no tuviera el deseo en sus adentros, la tentación no podría atraerlo. La tentación siempre empieza en su mente, no en las circunstancias. Jesús dijo: “Porque de adentro, del corazón de la persona salen malos pensamientos, inmoralidad sexual, robo, homicidio, adulterio, avaricia, maldad, engaño, fuertes deseos por el placer sexual ilegítimo, envidia, calumnias, arrogancia e insensatez. Todas estas cosas malignas salen de adentro” (Marcos 7: 21-23). Santiago nos dice que hay “un ejército entero de malos deseos dentro de ustedes” (Santiago 4: 1).

El segundo paso es la duda. Satanás trata de hacer que dude de lo que Dios ha dicho acerca del pecado: ¿Es esto realmente malo? ¿Dijo realmente Dios que no lo hiciera? ¿No habrá querido decir Dios que esta prohibición era para otra persona o para otro tiempo? ¿Acaso no quiere Dios que sea feliz? La Biblia advierte: “¡Tengan cuidado! No dejen que los malos pensamientos o las dudas los hagan apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3: 12).

El tercer paso es la decepción. Satanás es incapaz de decir la verdad y se le llama “el Padre de las mentiras” (Juan 8: 44). Cualquier cosa que él le diga o bien será falso o bien será sólo una media verdad. Satanás nos ofrece su mentira para reemplazar lo que Dios ya ha dicho en su Palabra. Un pecadillo es como estar un poquito embarazada: eventualmente será evidente.

El cuarto paso es la desobediencia. Usted finalmente pone en acción el pensamiento que ha estado contemplando en su mente. Lo que comenzó como una idea se gesta en un comportamiento. Se deja llevar por lo que le captó su atención. Cree las mentiras de Satanás y cae en la trampa que Santiago nos advierte: “Somos tentados cuando somos cautivados y atrapados por nuestros propios malos deseos. Y entonces nuestros malos deseos conciben y dan nacimiento al pecado; y el pecado, cuando está totalmente maduro, da nacimiento a la muerte. ¡No sean engañados, mis queridos amigos!” (Santiago 1: 14-16).

Venciendo La Tentación

Rehúse dejarse intimidar. Muchos cristianos son atemorizados y desmoralizados por pensamientos tentadores y se sienten culpables de que no están “más allá” de la tentación. Sienten vergüenza de sólo el hecho de que son tentados. Esto es un malentendido de la madurez. Nunca crecerá más allá de la tentación. 

En cierto sentido puede considerar la tentación como un cumplido. Satanás no tiene que tentar a aquellos que ya están haciendo su malvada voluntad; ya son suyos. La tentación es una señal de que Satanás lo odia, no una señal de debilidad o de mundanidad. También es una parte normal de lo que significa ser humano y de vivir en un mundo caído. No se sorprenda ni se asuste ni se desanime por ello. Sea realista sobre la inevitabilidad de la tentación; nunca será capaz de evitarla totalmente. La Biblia dice, “Cuando sean tentados,…” no si son tentados. Pablo aconseja: “Recuerden que las tentaciones que entran en sus vidas no son diferentes de las que otros experimentan” (1 Corintios 10: 13).

No es un pecado ser tentado. Jesús fue tentado, sin embargo nunca pecó (Hebreos 4: 15). La tentación se convierte en un pecado solamente cuando se deja llevar por ella.

“No es posible que evites que los pájaros vuelen sobre ti, pero sí puedes evitar que hagan un nido en tu cabeza.”
Martín Lutero.

No puede impedir que el diablo le sugiera pensamientos, pero puede escoger no hacerles caso o ponerlos en acción. La realidad es que cuanto más profundice su intimidad con Dios, tanto más Satanás tratará de tentarlo. Desde el momento en que se convirtió en un hijo de Dios, Satanás, como un jefe de la mafia, ha puesto un “contrato” por su cabeza. Usted es su enemigo y él está tramando su caída.

Algunas veces cuando está orando, Satanás le sugerirá pensamientos grotescos o malvados sólo para distraerlo y avergonzarlo. No se alarme ni se sienta avergonzado, más bien entienda que Satanás teme a sus oraciones y hará cualquier cosa para detenerlas. En lugar de condenarse diciendo, “¿Cómo pude haber pensado semejante cosa?”, trátelo como una distracción de Satanás e inmediatamente vuelva a concentrarse en Dios.

Reconozca su patrón de tentación y prepárese para ello. Hay ciertas situaciones que lo hacen más vulnerable a la tentación que otras. Algunas circunstancias lo harán caer casi de inmediato, mientras que otras no lo molestarán mucho. Estas situaciones son únicas a su debilidad y necesita identificarlas ¡porque Satanás ciertamente las conoce! El sabe exactamente qué lo hace caer y él está constantemente trabajando para ponerlo en esas circunstancias. Pedro advierte, “Estén alerta. El diablo está listo para embestir, y nada le gustaría más que agarrarlo dormidos” (1 Pedro 5: 8).

Pregúntese: “¿Cuándo soy más tentado? ¿Qué día de la semana? ¿Qué hora del día? Pregúntese, “¿Dónde soy más tentado? ¿En el trabajo? ¿En casa? ¿En la casa del vecino? ¿En un bar? ¿En un aeropuerto o en un hotel lejos de casa?”… “¿Quién está conmigo cuando soy más tentado? ¿Mis amigos? ¿Mis colegas? ¿Un grupo de extraños? ¿Cuando estoy solo?”… ¿Cómo me siento usualmente cuando soy más tentado?… Puede que sea cuando está cansado o se sienta solo o aburrido o deprimido o estresado. Puede que sea cuando ha sido herido o está enojado o preocupado, o después de un gran triunfo o una gran experiencia espiritual.

Debería de identificar su patrón típico de tentación y después prepararse para evitar esas situaciones lo más que pueda. La Biblia nos dice repetidamente que anticipemos y que estemos listos para enfrentar la tentación (Mateo 26: 41; Efesios 6: 10-18; 1 Tesalonicenses 5: 6-8; 1 Pedro 1: 13; 4: 7; 5: 8). Pablo dijo: “No le den al diablo una oportunidad” (Efesios 4: 27). Planear sabiamente reduce la tentación. Siga el consejo de Proverbios: “Planea cuidadosamente lo que haces… evita el mal y camina directo hacia adelante. No te salgas ni un paso del camino correcto” (Proverbios 4: 26-27). “El pueblo de Dios evita los malos caminos, y se protege al ver dónde camina” (Proverbios 16: 17).

Ruegue por la ayuda de Dios. El cielo tiene una línea telefónica de emergencia de veinticuatro horas. Dios quiere que le pida asistencia para que venza la tentación. El dice, “Llámame en los tiempos de tribulación. Te rescataré y me honrarás” (Salmo 50: 15).

Cuando la tentación lo ataca, no tiene tiempo para tener una larga conversación con Dios; usted simplemente pega el grito. David, Daniel, Pedro, Pablo y millones de otros han hecho una oración instantánea para recibir ayuda en la tribulación.

La Biblia garantiza que nuestro clamor por ayuda será oído porque Jesús se identifica con nuestra lucha. El se enfrentó con la misma clase de tentaciones que nosotros. El “entiende nuestras debilidades, porque él enfrentó todas las mismas tentaciones que nosotros tenemos, sin embargo, no pecó” (Hebreos 4: 15 ).

Si Dios está esperando ayudarnos para derrotar la tentación, ¿por qué no nos volvemos a El más seguido? Francamente, ¡algunas veces no queremos recibir ayuda! Queremos dejarnos llevar por la tentación aún cuando sabemos que es malo. En ese momento pensamos que sabemos qué es lo mejor para nosotros más que Dios.

Otras veces nos sentimos apenados de pedirle ayuda a Dios porque nos dejamos llevar por la misma tentación repetidamente. Pero Dios nunca se pone irritado, aburrido o impaciente cuando seguimos yendo a El. La Biblia dice: “Hemos de tener confianza, entonces, y acercarnos al trono de Dios, donde hay gracia. Allí recibiremos misericordia y encontraremos gracia para ayudarnos justo cuando la necesitamos” (Hebreos 4: 16). El amor de Dios es eterno y su paciencia dura para siempre. Si tiene que clamarle a Dios doscientas veces al día para derrotar una tentación en particular, El todavía estará ansioso de darle misericordia y gracia, por tanto acérquese con valentía. Pídale que le dé poder para hacer lo correcto y tenga la expectación de que lo proveerá.

Las tentaciones nos mantienen dependiendo en Dios. Así como las raíces se hacen más fuertes cuando el viento sopla contra un árbol, así cada vez que se opone a la tentación se hará más como Cristo. Cuando caiga (lo cual ocurrirá) no es algo fatal. En vez de ceder o de darse por vencido es mejor que mire a Dios, que tenga la expectación de que le ayudará y que recuerde la recompensa que lo está esperando: “Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1: 12 (TLA).


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Toda tentación es una oportunidad para hacer el bien.

Versículo Para Recordar: “Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman” Santiago 1: 12 (TLA).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué cualidad de Cristo puedo desarrollar al derrotar la tentación más común que enfrento?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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