El abono del cielo


Si yo te pidiera que me explicaras qué es el abono en una sola palabra como si yo fuera un niño de cuatro años, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente?

Muy seguramente responderías que es estiércol o “popo” de animales.

Partamos de la idea que cada persona es como una planta, la cual necesita de luz, de agua de la tierra y sus minerales… y, sobre todo, del abono.

Si te preguntara si le das las gracias a Dios por las puebas ¿qué responderías? Creo que la mayoría diríamos por compromiso un “Sí”, pero lo contradictorio es que no nos gustan las pruebas y nos molestamos cuando estamos dentro de ellas.

Regresemos a la ilustración del abono. Algo viene a mi cabeza cuando pienso en el abono. Me puedo imaginar a los creyentes bien plantados, arraigados, fortalecidos por el agua y la luz del sol; pero les hace falta ser abonados.

¡Sí! me imagino en el cielo a Dios diciendole a sus ángeles “Vengan, miren a Pedrita Maclovia y lo firme que está en la fe hacia mi. Es tiempo de abonarla. ¿Qué dicen, la abonamos ya?”. Es aquí cuando su séquito de ángeles dicen a una voz “Sí Señor, es una excelente idea”. Entonces viene Dios y les dice “Entonces, a la cuenta de 3, los abonamos juntos…. uno….. dos…… tres…..” (y te envía el abono).

Mientras Dios le pregunta a los ángeles si les parece buena idea que te envíen el abono, tu recientemente te vas levantando y acabas de terminar de orar por un nuevo día y estás cantando “Mi corazón entona esta canción…. Cuán Grande es Él… Cuán Grande es Él…” mientras Dios está contando “…uno… dos…”. En ese momento, alzas tu rostro hacia el cielo y cuando dices “…es Él..” Dios dice “…tres…” y puff.. De la nada te cae una buena abonada en el rostro, en tus brazos extendidos y casi que te llegas a tragar un poco del abono… Vienes tú después de limpiarte todo el estiércol y le empiezas a reclamar a Dios y a llorar…

Jajajaja ¡Qué ilustrción más cómica! Seguramente alguno de ustedes dirán “¿Porqué saliste con esto?” y otros dirán “Hemos perdido a este… ya está loco…” y otros simplemente se levantarán y se irán.

El punto es que la Biblia nos dice en Santiago 1: 2

Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho” (Nueva Traducción Viviente).

Damas y caballeros, ¡las pruebas cumplen la función de abono en nuestras vidas! Si queremos crecer como personas, si queremos ser más sabios, más prudentes, parecernos más a Cristo; tendremos que ser abonados.

Así que de ahora en adelante, dejemos de renegar y de reclamarle a Dios cuando estemos en cualquier problema.

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Autor: Adrián Intrieri
Lic. en Psicología

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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