40 días: Jornada 30; Propósito 4.

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PROPOSITO # 4: USTED FUE MOLDEADO PARA SERVIR A DIOS.

“Después de todo, ¿quién es Pablo, y quién es Apolos? Sólo servidores por medio de los cuales ustedes han creído, según lo que a cada uno le concedió el Señor. Yo sembré, y Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios”. 1 Corintios 3: 5-6 (Reina Valera Contemporanea).

Día 30: Moldeado Para Servir A Dios.

“Tus manos me formaron y me hicieron, ¿y me destruirás?”. Job 10: 8 (BLA).
“El pueblo que yo he formado para mí proclamará mi alabanza”. Isaías 43: 21 (BLA).

Usted fue moldeado para servir a Dios. Dios formó a cada criatura de este planeta con un área particular de especialidad. Algunos animales corren, algunos saltan, algunos nadan, algunos cavan y algunos vuelan. Cada uno tiene un papel en particular que jugar, basado en la manera en que fueron moldeados por Dios. Lo mismo es verdad de los humanos. Cada uno de nosotros fue diseñado especialmente, o “moldeado”, para hacer ciertas cosas. 

Antes de que Dios lo creara, El decidió qué papel quería que jugara en la tierra. El planeó exactamente cómo quería que usted lo sirviera y después lo moldeó para esas tareas. Usted es como es porque fue hecho para un ministerio específico.

La Biblia dice: “Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras” (Efesios 2: 10). La palabra poema viene de la palabra griega traducida como “hechura”. Usted es una obra de arte manual de Dios. Usted no es un producto de una línea de producción, indiferentemente producido en masa. Usted es una obra maestra original, única y hecha a la medida. 

Deliberadamente, Dios lo moldeó y lo formó para que usted lo sirva de una forma que hace que su ministerio sea único. Cuidadosamente El mezcló el coctel de ADN que lo creó. David alabó a Dios por esta increíble atención personal a detalles: “Tú hiciste todas las partes internas y delicadas de mi cuerpo y las uniste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! La calidad de tu trabajo es maravillosa” (Salmo 139: 13-14).

“Dios no hace basura”.
Ethel Waters.

Dios no sólo lo moldeó antes de su nacimiento, El planeó cada día de su vida para apoyar su proceso de moldeamiento. David continuó: “Cada día de mi vida fue anotado en tu libro. Cada momento fue preparado antes de que un sólo día ocurriera” (Salmo 139: 16). Esto significa que nada de lo que pasa en su vida es insignificante. Dios usa todo para moldearlo para su ministerio a otros y para moldearlo para su servicio a El.

Dios nunca desperdicia nada. Él no le daría habilidades, intereses, talentos, dones, personalidad y experiencias en la vida si no tuviera intenciones de usarlos para Su gloria. Al identificar y entender estos factores, puede descubrir la voluntad de Dios para su vida.

La Biblia dice que usted es “maravillosamente complejo.” Usted es una combinación de muchos factores. 

Cómo Dios Lo Moldea Para Su Ministerio

Cuando Dios nos da un trabajo, El siempre nos equipa con lo que necesitamos para llevarlo a cabo. Esta combinación personal de capacidades es su MOLDE*:

  • Manera de ser
  • Optimas habilidades
  • Latido del corazón
  • Dones espirituales
  • Experiencias
*Cito Textualmente: Nota del Traductor. Aquí el autor usa el acróstico SHAPE (shape: forma, rasgos, apariencia, molde, figura, contorno, silueta) para denotar Spiritual gifts (Dones Espirituales), Heart (Corazón), Abilities (Habilidades), Personality (Personalidad), Experience (Experiencia). Obviamente SHAPE es el orden que el autor usa para explicar los componentes del MOLDE y es el que usaremos para evitar confusión y mantener la integridad del texto. 

MOLDE: Descubriendo Sus Dones Espirituales

Dios le da a cada creyente dones espirituales que han de ser usados en el ministerio (Romanos 12: 4-8; 1 Corintios 12; Efesios 4: 8-15; 1 Corintios 7: 7). Estas son habilidades empoderadas por Dios para servirle a El que sólo son dadas a todos los que son creyentes. La Biblia dice, “El que no tiene el Espíritu no puede recibir los dones que vienen del Espíritu de Dios” (1 Corintios 2: 14).

No puede ganárselos o merecérselos; ¡por eso es que son llamados dones! Son una expresión de la gracia de Dios hacia usted. “Cristo ha repartido generosamente sus dones a nosotros” (Efesios 4: 7).  Tampoco puede escoger los dones que le gustaría tener; Dios determina eso. Pablo explicó: “El Espíritu Santo es el único que distribuye estos dones. Él solo decide qué don debería de tener cada persona” (1 Corintios 12: 11).

Debido a que Dios le gusta la variedad y El quiere que seamos especiales, un mismo don no es dado a todos. Además, ningún individuo recibe todos los dones (1 Corintios 12: 29-30). Si los tuviera todos, no tendría necesidad de nadie y eso cancelaría uno de los propósitos de Dios (enseñarnos a amar a otros y a depender de ellos).

Sus dones espirituales no se le fueron dados para su beneficio sino para el beneficio de otros, así como dones fueron dados a otras personas para su beneficio. La Biblia dice: “Un don espiritual es dado a cada uno de nosotros como un medio para ayudar a la iglesia entera” (1 Corintios 12: 7). Dios lo planeó de esta manera para que nos necesitáramos unos a otros. Cuando todos estamos usando juntos nuestros dones, todos nos beneficiamos. Si otros no usan sus dones, usted pierde, y si usted no usa sus dones, ellos pierden. Por eso es que se nos manda a que descubramos y desarrollemos nuestros dones espirituales. ¿Se ha tomado el tiempo para descubrir sus dones espirituales? Un regalo que no ha sido abierto no sirve para nada.

Cuando olvidamos estas verdades básicas sobre los dones, siempre se causan problemas en la iglesia. Dos problemas comunes son “la envidia de dones” y “la proyección de dones.” El primero ocurre cuando comparamos nuestros dones con los de otros, nos sentimos insatisfechos con lo que Dios nos dio y nos resentimos o nos ponemos celosos de cómo Dios usa a otros. El segundo problema ocurre cuando tenemos la expectación de que todos tengan nuestros dones, de que hagan lo que hemos sido llamados a hacer y de que se sientan tan apasionados por ello como nosotros. La Biblia dice, “Hay diferentes tipos de servicio en la iglesia, pero es el mismo Señor el que servimos” (1 Corintios 12: 5).

Algunas veces los dones espirituales son tan enfatizados que esto hace que seamos negligentes con los otros factores que Dios usa para moldearnos para servir. Sus dones revelan una clave para descubrir la voluntad de Dios para su ministerio, pero sus dones espirituales no son lo único que hay que ver.

MOLDE: Escuchando El Latido de Su Corazón

La Biblia usa el término corazón para describir el conjunto de deseos, esperanzas, intereses, ambiciones, sueños y afecciones que tiene. Su corazón representa la fuente de todas sus emociones (lo que le emociona hacer y lo que más le interesa). Hoy incluso usamos la palabra de esta manera cuando decimos: “Te amo con todo mi corazón”.

La Biblia dice, “Así como un rostro se refleja en el agua, así el corazón refleja a la persona” (Proverbios 27: 19). Su corazón revela su verdadero yo (lo que usted verdaderamente es, no lo que otros piensan que usted es o lo que las circunstancias lo obligan a ser). Su corazón determina por qué dice las cosas que dice, por qué se siente como se siente y por qué se comporta como se comporta (Mateo 12: 34; Salmo 34: 7; Proverbios 4: 23).

Físicamente, cada uno de nosotros tiene un latido de corazón único. Así como cada uno de nosotros tiene huellas digitales únicas, irises y sonido de voz únicos, nuestros corazones palpitan en ritmos levemente diferentes. Es asombroso que de los billones de personas en el mundo que jamás han vivido, ninguna ha tenido un latido de corazón exactamente como el suyo.

De la misma manera, Dios ha dado a cada uno de nosotros un “latido” emocional único que se acelera cuando pensamos en temas, actividades o circunstancias que nos interesan. Instintivamente unas cosas nos interesan al mismo tiempo que otras no. Estas son señales que le indican dónde debería de estar sirviendo.

Otra palabra para corazón es pasión. Hay ciertos temas por los que siente pasión y hay otros que no le hacen nada. Algunas experiencias lo prenden y captan su atención mientras que otras lo apagan o lo aburren al extremo. Estas revelan la naturaleza de su corazón. 

Cuando pequeño, talvez descubrió que estaba intensamente interesado en algunos temas que a nadie en su familia le interesaban. ¿De dónde vinieron esos intereses? Vinieron de Dios. Dios tenía un propósito al darle esos intereses natos. Su latido emocional es la segunda clave para entender su molde para servir. No ignore sus intereses. Considere cómo pueden ser usados para la gloria de Dios. Hay una razón por la que le gusta mucho hacer estas cosas. 

Repetidamente la Biblia dice, “Sirvan al Señor con todo el corazón” (Deuteronomio 11: 13; 1 Samuel 12: 20; Romanos 1: 9; Efesios 6: 6). Dios quiere que lo sirva apasionadamente, no obligadamente. Son raras las personas que sobresalen porque hacen tareas que no disfrutan hacer o por las que no sienten pasión. Dios quiere usar sus intereses naturales para que le sirva a El y a otros. Escuchar sus impulsos internos puede apuntarle al ministerio que Dios dispuso que tuviera. 

¿Cómo sabe cuándo es que está sirviendo a Dios de corazón? La primera señal obvia es su entusiasmo. Cuando está haciendo lo que mucho le gusta hacer, nadie tiene que motivarlo o retarlo o ver si lo está haciendo. Lo hace por puro deleite. No necesita recompensas o aplausos o remuneración porque le fascina servir de esa manera. Lo opuesto también es verdad: cuando su corazón no está en lo que está haciendo, se desanima fácilmente.

La segunda característica de servir a Dios de corazón es su efectividad. Cuando hace lo que Dios lo preparó que le fascinara, se hace bueno a eso. La pasión motiva a la perfección. Si no le importa una tarea, es muy probable que no será excelente en ella. En contraste, los que alcanzan grandes logros en cualquier campo son aquellos que lo hacen porque sienten pasión, no porque se sienten obligados o porque esperan una ganancia. 

Todos hemos oído a personas que dicen, “Acepté un trabajo que detesto para poder hacer un montón de dinero, para que un día pueda renunciar y haga lo que me fascina hacer.” Ese es un grave error. No desperdicie su vida en un trabajo que no expresa su corazón. Recuerde, las mayores cosas de la vida no son las cosas. Ser significativo es mucho más importante que el dinero. El hombre más rico del mundo una vez dijo, “Una vida sencilla en el temor de Dios es mejor que una vida de riquezas con una tonelada de dolores de cabeza” (Proverbios 15: 16).

No se conforme con sólo lograr “la buena vida,” porque la buena vida definitivamente no es suficiente. En última instancia no satisface. Puede tener mucho de qué vivir y aún así no tener nada para qué vivir. Más bien haga su objetivo “la mejor vida”: servir a Dios de una forma que exprese su corazón. Descubra lo que más le fascina hacer (lo que Dios le puso en su corazón para que haga) y después hágalo para Su gloria


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: Fui moldeado para servir a Dios.

Versículo Para Recordar: “Y hay diversidad de operaciones (dones), pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.” 1 Corintios 12:6 (BLA).

Pregunta Para Considerar: ¿En qué formas me puedo ver sirviendo a otros apasionadamente y con deleite?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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