40 días: Jornada 31; Propósito 4.

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PROPOSITO # 4: USTED FUE MOLDEADO PARA SERVIR A DIOS.

“Después de todo, ¿quién es Pablo, y quién es Apolos? Sólo servidores por medio de los cuales ustedes han creído, según lo que a cada uno le concedió el Señor. Yo sembré, y Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios”. 1 Corintios 3: 5-6 (Reina Valera Contemporanea).

Día 31: Entendiendo Su Molde.

“Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre”. Salmo 139: 13 (RV60).

Sólo usted puede ser usted. Dios diseñó a cada uno de nosotros de tal manera que nadie tuviera un doble en el mundo. Nadie tiene exactamente la misma mezcla de factores que lo hacen a usted único. Esto significa que nadie en el mundo jamás podrá jugar el papel que Dios planeó para usted. Si no hace su contribución única al Cuerpo de Cristo, nadie la hará. La Biblia dice, “Hay diferentes clases de dones espirituales… diferentes maneras de servir… [y] diferentes habilidades para hacer un servicio” (1 Corintios 12: 4-6).

MOLDE: Aplicando Sus Óptimas Habilidades

Sus habilidades son los talentos naturales con los que nació. Algunas personas tienen una habilidad natural con las palabras: ¡salieron del vientre hablando! Otras personas tienen habilidades atléticas naturales, sobresaliendo en la coordinación física. Hay otros que son buenos a las matemáticas o a la música o a la mecánica. 

Cuando Dios quiso crear el Tabernáculo y todos sus utensilios para el culto, El proveyó artistas y artesanos moldeados con la “destreza, habilidad y conocimiento de todo tipo de artesanías para hacer diseños artísticos… y para hacer toda clase de artesanías” (Éxodo 31: 3-5). En la actualidad Dios todavía confiere estas habilidades y miles de otras, para que las personas le puedan servir. 

Todas nuestras habilidades vienen de Dios. Aún habilidades usadas para pecar son dadas por Dios; sólo que están siendo mal usadas o abusadas. La Biblia dice, “Dios ha dado a cada uno de nosotros la habilidad de hacer ciertas cosas bien” (Romanos 12: 6a). Debido a que sus habilidades naturales vienen de Dios, estas son tan importantes y tan “espirituales” como sus dones espirituales. La única diferencia es que recibió sus habilidades cuando nació.

Una de las excusas más comunes que la gente usa para no servir es, “Yo no tengo ninguna habilidad que ofrecer.” Esto es absurdo. Usted tiene decenas, probablemente cienes de habilidades inexplotadas, desconocidas e inusadas que se encuentran latentes dentro de usted. Muchas investigaciones han revelado que la persona típica posee de 500 a 700 diferentes habilidades y destrezas, muchísimo más de lo que se da cuenta. Usted es una colección de increíbles habilidades, una sorprendente creación de Dios. Parte de la responsabilidad de la iglesia es identificar y desatar sus habilidades para el servicio de Dios.

Toda habilidad puede ser usada para la gloria de Dios. Pablo dijo: “Cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10: 31). La Biblia está llena de ejemplos de diferentes habilidades que Dios usa para Su gloria. Aquí tiene sólo unas cuantas de las habilidades mencionadas en las Escrituras: habilidad artística, habilidad en arquitectura, habilidad administrativa; habilidad para hacer pan, para construir barcos, para hacer dulces, para debatir, para hacer diseños, para embalsamar, para bordar, para cincelar, para criar ganado, para pescar; jardinería, dirigir, organizar, albañilería, hacer música, hacer armas, tejer, pintar, sembrar, filosofar, inventar, carpintería, navegar barcos, vender, ser soldado, ser sastre, enseñar, escribir literatura y poesía. La Biblia dice: “Hay diferentes habilidades para desempeñar un servicio, pero es el mismo Dios quien da la habilidad a cada uno para su servicio en particular” (1 Corintios 12: 6). Dios tiene un lugar en su iglesia donde sus especialidades pueden brillar y donde puede hacer una diferencia. Es su responsabilidad encontrar ese lugar.

Dios le da la habilidad a ciertas personas para hacer mucho dinero. Moisés le dijo a los israelitas: “Recuerden al Señor su Dios, porque él es quien les da la habilidad para producir riquezas” (Deuteronomio 8: 18). Las personas con esta habilidad son buenas a hacer crecer un negocio, a conseguir contratos o ventas y a obtener grandes ganancias. Si usted tiene esta habilidad de hacer negocio, debería de estar usándola para la gloria de Dios. ¿Cómo? Primero, entienda que su habilidad vino de Dios y que El se merece el crédito. Segundo, use su negocio para servir a otros y para compartir su fe con los no creyentes. Tercero, devuelva al menos un diezmo (10 por ciento) de las ganancias a Dios como un acto de adoración (Deuteronomio 14: 23; Malaquías 3: 8-11). Y por último, escoja como su objetivo ser un Edificador del Reino en lugar de ser sólo un Edificador de Riquezas.

Lo que soy capaz de hacer, eso es lo que Dios quiere verme hacer. Usted es la única persona en la tierra que puede usar sus habilidades. No hay nadie más que pueda jugar su papel porque no hay nadie que tenga el molde único que Dios le ha dado. La Biblia dice que Dios lo equipa “con todo lo que necesita para hacer su voluntad” (Hebreos 13: 21). Para descubrir la voluntad de Dios para su vida, debería de examinar seriamente a qué es bueno y a qué no.

Si Dios no le ha dado la habilidad de poder cantar, El no espera que sea un cantante de ópera. Dios nunca le va a pedir que dedique su vida a una tarea para la que no tiene talento. Por otra parte, las habilidades que sí tiene son una buena indicación de lo que Dios quiere hacer con su vida. Son señales para conocer la voluntad de Dios para usted. Si es bueno a diseñar o a reclutar o a dibujar o a organizar, es seguro asumir que de alguna manera el plan de Dios para su vida incluye esta habilidad. Dios no desperdicia habilidades; El hace que nuestro llamado concuerde con nuestras capacidades.

Sus habilidades no le fueron dadas sólo para ganarse la vida; Dios se las dio para su ministerio. Pedro dijo, “Dios ha dado a cada uno de ustedes habilidades especiales; asegúrense de usarlas para ayudarse unos a otros, así pasando a otros los muchos tipos de bendiciones que provienen de Dios” (1 Pedro 4: 10)Cualquier cosa que haga bien, ¡debería de estar haciéndola para la iglesia!

MOLDE: Usando Su Manera De Ser

No nos damos cuenta qué únicos que verdaderamente somos. Las moléculas del ADN se pueden combinar de infinitas maneras. Las posibilidades de esta combinación es un 10 elevado a la 2,400,000,000ava potencia. Ese número es la probabilidad que tiene de encontrar a alguien exactamente como usted. Si fuera a escribir ese número con cada 0 de una pulgada de ancho, necesitaría una tira de papel de ¡37,000 millas de largo!

Para poner esto en perspectiva, algunos científicos han teorizado que todas las partículas del universo son probablemente menos que un 10 seguido por 76 ceros, muchísimo menos que las probabilidades de su ADN. Su singularidad es un hecho científico de la vida. Cuando Dios lo creó, El rompió el molde. Nunca ha existido y nunca existirá alguien exactamente como usted.

Es obvio que a Dios le gusta mucho la variedad – ¡mire a su alrededor! El creó a cada uno de nosotros con una combinación única de atributos de personalidad. Dios hizo extrovertidos e introvertidos. El hizo personas que gustan mucho de la rutina y otras que gustan mucho de la variedad. El hizo a algunas personas “pensadoras” y a otras “sentidoras”. Algunas personas trabajan mejor cuando se les da una tarea individual mientras que otras trabajan mejor en equipo. La Biblia dice: “Dios trabaja por medio de diferentes personas en diferentes maneras, pero es el mismo Dios el que lleva a cabo su propósito a través de todas ellas”  (1 Corintios 12: 6).

La Biblia nos da prueba en abundancia de que Dios usa todo tipo de personalidades. Pedro era sanguíneo. Pablo era colérico. Jeremías era melancólico. Cuando ve las diferencias de personalidad entre los doce discípulos, es fácil ver por qué algunas veces tenían conflictos interpersonales. No hay un temperamento “correcto” o “incorrecto” para el ministerio. Necesitamos toda clase de personalidades para mantener la iglesia en equilibrio y darle sazón. El mundo sería un lugar muy aburrido si todos fuésemos solamente vainilla. Dichosamente, las personas vienen en muchísimos sabores. 

Su personalidad afectará cómo y dónde usará sus dones espirituales y sus habilidades. Por ejemplo, dos personas pueden tener el don de evangelismo, pero si una es introvertida y la otra es extrovertida, ese don será expresado de diferentes maneras. 

Cuando es forzado a ministrar de una manera que es “fuera de carácter” con su temperamento, esto crea incomodidad y tensión, requiere extra esfuerzo y energía y produce menos que buenos resultados. Por eso es que copiar el ministerio de otros no funciona. No tiene la personalidad de ellos. Además, ¡Dios lo hizo a usted para que usted fuera usted! Puede aprender de los ejemplos de otros, pero tiene que filtrar lo que aprende a través de su propio molde. En la actualidad hay muchos libros y herramientas que le pueden ayudar a entender su personalidad para que pueda determinar cómo usarla para Dios. 

Como vitrales emplomados, nuestras diferentes personalidades reflejan la luz de Dios en muchos colores y formas. Esto bendice a la familia con profundidad y variedad. También nos bendice personalmente. Se siente bien hacer aquello para lo que Dios lo creó. Cuando ministra de una manera consistente con la personalidad que Dios le dio, se siente realizado, satisfecho y productivo.

MOLDE: Empleando Sus Experiencias

Usted ha sido moldeado por las experiencias de la vida, la mayoría de las cuales estaban más allá de su control. Dios las permitió con el propósito de moldearlo (Romanos 8: 28-29). Al tratar de determinar su molde para servir a Dios, debería de examinar al menos seis clases de experiencias en su pasado: 

  • Experiencias familiares: ¿Qué aprendió a medida que crecía en su familia?
  • Experiencias educacionales: ¿Cuáles fueron sus materias preferidas en la escuela?
  • Experiencias vocacionales: ¿En qué trabajos ha sido más efectivo? ¿De cuáles ha disfrutado más?
  • Experiencias espirituales: ¿Cuáles han sido sus momentos más memorables con Dios?
  • Experiencias ministeriales: ¿Cómo ha servido a Dios en el pasado?
  • Experiencias dolorosas: ¿De qué problemas, heridas, espinas y tribulaciones ha aprendido algo?

Esta última categoría, las experiencias dolorosas, es la que Dios más usa para prepararlo para el ministerio. ¡Dios nunca desperdicia una herida! De hecho, su mayor ministerio probablemente surgirá de su mayor herida. ¿Quién podría ministrar mejor a los padres de un hijo discapacitado que otra pareja que tiene un hijo con la misma aflicción? ¿Quién podría ayudar mejor a un alcohólico a recuperarse que la persona que luchó contra este demonio y se liberó? ¿Quién podría consolar mejor a una mujer cuyo marido la dejó por otra, que la mujer que pasó por esa agonía? 

Dios permite intencionalmente que pase por experiencias dolorosas para equiparlo para su ministerio a otros. La Biblia dice, “El nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos consolar a otros. Cuando otros estén atribulados, seremos capaces de darles la misma consolación que Dios nos ha dado” (2 Corintios 1: 4).

Si realmente desea ser usado por Dios, tiene que entender una potente verdad: las mismas experiencias que más ha resentido o que más le han hecho sentir remordimiento – esas que ha querido esconder y olvidar – son las experiencias que Dios quiere usar para ayudar a otros. ¡Ellas son su ministerio!

Para que Dios use sus experiencias dolorosas, tiene que estar dispuesto a compartirlas. Tiene que dejar de encubrirlas, y tiene que sinceramente admitir sus defectos, fracasos y temores. Hacer esto probablemente será su ministerio más efectivo. Las personas siempre se sienten más alentadas cuando compartimos cómo la gracia de Dios nos ayudó en nuestra debilidad que cuando nos jactamos de nuestras fortalezas.

Pablo entendió esta verdad y por tanto fue sincero acerca de sus luchas con la depresión. El admitió: “Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” 2 Corintios 1: 8-10 (RV60).

Si Pablo hubiera mantenido un secreto su experiencia de duda y de depresión, millones de personas jamás se hubieran beneficiado de ello. Sólo las experiencias compartidas pueden ayudar a otros. ¿Qué va a hacer con lo que le ha pasado? No desperdicie su dolor; úselo para ayudar a otros. 

“La experiencia no es lo que te pasa a ti. Es lo que haces con lo que te pasa a ti”.
Aldous Huxley

A medida que hemos visto estas cinco maneras que Dios usa para moldearlo para servir, espero que tenga una apreciación más profunda de la soberanía de Dios, y una idea más clara de cómo El lo ha preparado para el propósito de servirle. Usar su molde es el secreto tanto de la productividad como de la realización en el ministerio. Usted será más efectivo cuando use sus dones espirituales y sus óptimas habilidades en el área del deseo de su corazón, y de una manera que mejor exprese su manera de ser (personalidad) y sus experiencias. Cuanto más estrecha sea la aproximación, más exitoso será


Pensando En Mi Propósito.

Un Punto Para Reflexionar: No hay nadie que pueda ser yo.

Versículo Para Recordar: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” 1 Pedro 4: 10 (RV60).

Pregunta Para Considerar: ¿Qué habilidad que Dios me ha dado, o qué experiencia personal puedo ofrecerle a mi iglesia?


Sería de muchísima ayuda el que me ayuden a compartir estas entradas en sus redes o con un “rebloggear” para que muchas personas también puedan contestarse estas preguntas.

Chaz Chaz – Efraín Alvarado

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