Contratado para aprender

Cuenta una historia que el dueño de una empresa muy grande se vio obligado a tomar una decisión muy drástica para salvar su empresa.

Su corporación estaba llena de empleados con muchos títulos; entre ellos, doctorados, maestrías, pos grados, y muchos más. Todos sus empleados tenían como mínimo una especialización en su área específica, pero carecían de algo muy vital.

Un día, el dueño de la empresa decidió despedir a todos sus empleados sin excepción alguna y colocó anuncios de vacantes de todas las plazas en todos los periódicos de la ciudad en donde tenía su empresa.

Al día siguiente, se encontró con una inmensa cola de aspirantes a todas las plazas… jovénes y adultos muy bien vestidos con sus hojas de vida en mano y vistiendo adecuadamente para sus entrevistas se hicieron presente desde muy temprano para estar a tiempo en el lugar citado.

Uno a uno entraban y salían de la oficina de recursos humanos sin obtener la vacante para la cual aspiraban.

Uno de los aspirantes, el único que recién había finalizado sus estudios de preparatoria, se hizo presente a la cita. Cuando los demás aspirantes le preguntaban sobre los años de experiencia y sus especializaciones a este jóven, él contestaba con mucha sinceridad:

-Acabo de finalizar mis estudios de preparatoria. Necesito un empleo para ayudar a mi familia a salir adelante y poder seguir con mis estudios…-

Como era de esperarse, algunos hicieron mofa de su respuesta, otros le daban unas simples y casi efímeras palabras de aliento… pero nadie daba nada por él… todos le despreciaron de maneras diversas.

Cuando llegó el turno de ser entrevistado, se levantó de la silla y entró a la oficina de recursos humanos titubeando, nervioso y entusiasmado.

Después de saludarse mutuamente y cruzar unas palabras de una conversación muy amena, el entrevistador dijo:

-He revisado su hoja de vida y me he percatado de que no posee experiencia laboral alguna ¿Cuales son sus virtudes?-

El joven muy nervioso por no tener experiencia laboral ni estudios superiores respondió:

-Me gusta ser amable con todos, sin importar como me traten…- dijo algunas otras virtudes más y agregó -Me gusta aprender. Creo firmemente que al lugar a donde vaya, debo aprender de todo lo que se hace en ese lugar. Aprendo con mucha facilidad.-

El entrevistador quedó atónito… Después de haber entrevistado a decenas de aspirantes había encontrado lo que buscaba el dueño de la empresa. Éste se dirigió hacia el joven y dijo:

-Joven, todos los demás aspirantes tienen mucho conocimiento. Por ello, creen que saben todo. Pero usted tiene una cualidad que ninguno de ellos tiene: Facilidad de aprendizaje. Yo soy el dueño de la empresa ¡Usted es la persona he estado buscando!-

contratado para aprender



Moraleja: por mucho conocimiento que tengamos, nunca dejemos de aprender. un viejo refrán dice “El ser humano nunca es demasiado viejo para dejar de aprender”.

Curiosamente escuché esta historia hace unos cuantas semanas atrás y la recordé en una conversación reciente, de la cual cito textualmente un fragmento:

Fíjate que a lo largo de la vida he aprendido que Dios permite que nos acontezcan ciertas situaciones como reacción o consecuencia (positivas y negativas) de las decisiones que tomamos y permite también que sucedan otras circunstancias ajenas a nuestras decisiones para encaminarnos a los planes de El; así bien, el permitirnos saborear por poco tiempo nuestros sueños es parte del proceso de formación para Sus planes y propósitos, los cuales son (muchas veces) distintos a lo que nosotros queremos pero son mucho mejor de lo que nosotros esperábamos obtener al coronar nuestros sueños

Por eso, a todo lugar a donde vayas, siempre aprende algo que sea de provecho a tu vida.

Chaz Chaz – Efrain Alvarado

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